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No te olvides del contenedor azul a la hora de deshacerte de toda la propaganda que te llega. | |
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Aprovecha la propaganda postal que recibas; reutiliza tanto los sobres como las hojas de papel. | | |
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El buzón hambriento
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| Una cuarta parte del correo que recibimos es
publicidad. Si solamente 100.000 personas eliminasen sus nombres de los
listados comerciales, se podrían salvar 150.000 árboles. Cada año, y
por cada buzón, pasan unos 65 kg de papel en concepto de publicidad. |
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| Objetivo: el consumo masivo |
Cada año, en el Estado español se gastan unos
700.000 millones de pesetas en publicidad en prensa, radio, televisión
y vallas. Esta inversión millonaria para difundir los productos de
consumo no tiene otro resultado que encarecer el producto y, a veces,
incluso repercute en su calidad.
La publicidad es una técnica
para informar al público, pero cada vez hay más información no
justificada y que únicamente estimula el consumo desenfrenado. Además,
la mayoría de la gente a duras penas mira la publicidad y ésta va a
parar directamente a la basura (el 44% se tira sin tan siquiera haberla
mirado). En definitiva, se trata de una forma muy poco rentable de
informar y que, adicionalmente, comporta un gasto elevado de papel. Por
cada 40 kg de papel que ahorramos se puede evitar talar un árbol.
Por
otro lado, hay formas de publicidad muy poco estéticas, como es el caso
de las vallas publicitarias, que no hacen sino contaminar el paisaje
urbano y las áreas naturales cercanas a las vías de comunicación. |
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| Aluvión de anuncios televisivos |
Otra forma de publicidad es la que se emite por
televisión. Del aluvión de anuncios televisivos que nos invade, se
calcula que cada persona ve diariamente más de 30. La publicidad
televisiva es muy cara: de hecho, calculando la inversión en
publicidad, a cada familia de nuestro país le corresponde un gasto
anual de incremento en el valor de los productos de unos 330 euros al
año que, evidentemente, nos cargan en el precio. Teniendo en cuenta
que, a veces, la publicidad es incluso engañosa, no hay duda de que nos
encontramos ante una actividad que a menudo es poco ética.
Sería
necesario que la publicidad o, mejor dicho, la información para el
consumo, fuese menos tendenciosa e incluso más noble. Es evidente que
el actual ritmo de consumo no es soportable a medio plazo y, por lo
tanto, es imprescindible que las personas cambien sus hábitos al
respecto. |
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