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Si hace unos años, desde Hollywood, el director alemán Roland Emmerich estremeció al mundo con la invasión alienígena Independence day, ahora el cataclismo final se ceba a través del calentamiento del Atlántico. Aunque hay que admitir que Emmerich no es un director que se caracterice por películas con argumentos inteligentes, en esta ocasión su espectáculo se basa en las últimas teorías sobre el llamado cambio climático abrupto. Se ha propuesto narrar una inquietante cadena de catástrofes naturales consecuencia del desprendimiento de un segmento de la meseta antártica. Su producto tiene un título portentoso: El dia de mañana.
El debate del llamado cambio climático por el incremento del 300 % de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera en el último siglo tiene cada vez más evidencias. Los científicos no se ponen de acuerdo en las consecuencias, pero no hay duda de que tendrá una influencia en las próximas décadas. La llamada a la frugalidad energética y a abandonar la economía del petróleo por la economía solar supone la última oportunidad para cambiar la tendencia. Aun así, nadie puede estar seguro de lo que se está gestando. Lo inaudito es que algunas medidas, casi inocuas, como el llamado Protocolo de Kioto, todavía no sean aceptadas.
La llamada era Bush ha marcado una escalofriante escalada hacia la insostenibilidad. La Administración Bush ha dejado sin efecto, ha desvirtuado o ha "retocado" para complacer a la industria contaminante hasta 200 leyes de protección del medio ambiente. El 25 % de los niños afroamericanos en Nueva York padecen asma. Cuatro de cada cinco residuos tóxicos se producen en el patio trasero de una barrio negro. El envenenamiento por plomo se ceba también en las minorías étnicas. Y una de cada doce mujeres en Estados Unidos tiene niveles tan altos de mercurio que pueden traducirse en daños neurológicos para los recién nacidos. Lamentablemente, Estados Unidos es tan sólo la punta del iceberg de un modo de vida que sigue un 20 % de la población del planeta, la cual engulle el 80 % de los recursos disponibles. El cambio climático es también la guinda dentro de la insostenibilidad en la que vive en general la civilización humana.
Ahora el cine ilustra su particular visión del apocalipsis en El dia de mañana (The day after tomorrow), en la que granizo del tamaño de un pomelo cae sobre Tokyo, tornados violentos volatilizan Los Angeles e impresionantes nevadas blanquean Delhi. El protagonista de la película, un climatólogo (Dennis Quaid), asume el papel de profeta mientras un tsunami arrolla la estatua de la Libertad.
No entraremos en los comentarios más ideológicos que pueden desprenderse del guión de El dia de mañana. Tampoco puede escapársenos la friolera de dólares que ha costado el film. Se estima en unos 125 millones de dólares la inversión con la que la Fox pretende hacer un no menos apocalíptico negocio. A pesar nuestro, a esta orgía dineraria debemos reconocerle el valor de llevar a la gran pantalla unos efectos especiales que dejan sin aliento los efectos de no descabalgarnos de los combustibles fósiles. Más allá de la fantasía fílmica, el futuro continuará siendo incierto si no abrazamos la Economía Solar. Hollywood se aprovecha de la creciente, aunque tenue, conciencia ambiental. Sin duda, lo hace de forma poco ortodoxa en muchos sentidos, pero, en todo caso, esta disaster movie soscaba la irracional tranquilidad con la que consumimos petróleo o derrochamos los recursos naturales.
El filme El Sindrome de China, con Jane Fonda y Jack Lemmon, hubiera podido calificarse de premonitorio, puesto que unos días después de su estreno se produjo el accidente en la central nuclear de Harrisburg (28 de marzo de 1979). El Síndrome de China puso sobre el escenario el peligro de las centrales nucleares. Lamentablemente, no escarmentamos y el 26 de abril de 1986 el mundo rozó el colapso nuclear con la tragedia de Chernobil, que ha dejado ya a más de 3 millones de afectados. Sin duda, una película no es suficiente para cambiar tendencias, pero quizás nos predisponga para ser más humildes con nuestra soberbia tecnológica.
El dia de mañana es un gran espectáculo audiovisual. La productora se ha asociado con un proyecto como Future Forests para dar un mensaje positivo (aunque light) de lo que podemos hacer para reducir nuestra huella de carbono.
La clave está en que salgamos del cine pensando que debemos utilizar más la bicicleta en los desplazamientos urbanos, ahorrar energía en nuestro hogar y dejar de consumir para producir menos basura, por sólo citar algunos de los cambios necesarios y posibles si queremos seguir habitando este planeta de una forma digna. Bienvenido sea, en este caso, el temor a la venganza de la naturaleza contra una sociedad adicta al petróleo. |