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Hay libros reveladores escritos por personas que imaginan historias y mundos posibles. Hay libros reveladores que son el resultado de una transformación personal y, por tanto, obras para compartir. Éste es el caso de Joe Domínguez y Vicki Robin que un buen día renunciaron a sus respectivas carreras profesionales brillantes pero estresantes para llevar una vida con mayor sentido y liberarse de la esclavitud del dinero. Tras lustros de compartir su experiencia personal, decidieron expandir en un libro su revolucionario programa para vivir sin depender del dinero. La bolsa o la vida es un método en nueve pasos para transformar la vida personal, un método indoloro para saldar las deudas, reorganizar las prioridades materiales y alcanzar la inteligencia, la integridad y la independencia financieras.
Como advertía Buckminster Fuller, "Estamos llamados a ser los artífices del futuro, no sus víctimas". El problema actual con el dinero es que cuando los ingresos que genera el trabajo superan a los gastos mensuales, a las necesidades vitales fundamentales, entonces estamos amenazando nuestro mejor tesoro: la salud y la felicidad. Desvincular el trabajo del sueldo nos permite descubrir que simplemente podemos disfrutar de más tiempo para otros menesteres tan esenciales como leer, dialogar o observar. Perder el trabajo no significa quedar desempleado. Una persona que está en el paro no es un paria ni un inútil. Uno se puede sentir millonario sin ganar dinero. El valor de una persona no depende de lo que le pagan sino de lo que es y lo que da. Visionar la vida de este modo puede permitir encontrar un empleo remunerado en lugares insospechados. El trabajo debería contemplarse como lo hace Kalhil Gibran: "El trabajo es la manifestación visible del amor".
La bolsa o la vida no es un libro que pretenda mandar a la gente a vivir en el desierto y a alimentarse de higos silvestres y ratones canguros. Todos hemos nacido en un mundo donde parecía normal y beneficioso alcanzar la felicidad a través del consumo. Sin embargo, el actual modo de vida consumista ha puesto en jaque al planeta; en definitiva, amenaza nuestra propia felicidad. Disfrutar de la naturaleza y sentir nuestra conexión vital con la tierra, la fuente de toda vida, es uno de los mayores placeres que existen. Si no disponemos de tiempo para disfrutar de los frutos del trabajo, es necesario adoptar un estilo de vida sencillo y ecológico: más frugal. En el libro se ofrecen 101 maneras de ahorrar dinero y así obtener mayor felicidad. No proponen dogmas sino sencillas anotaciones para ser conscientes de cómo gastamos nuestra vida consumiendo. Por eso detallan un particular método de llevar las cuentas de la economía doméstica. Cuando, por ejemplo, uno anota todos los gastos que le impone el automóvil, lo vende y pasa a utilizar el transporte colectivo y a alquilar un vehículo cuando es imprescindible. La idea de la guía de nuestros gastos de cada día es sensacional para tomar conciencia de cómo el dinero nos esclaviza.
La bolsa o la vida resalta la importancia de los placeres de la frugalidad, que no es otra cosa que gozar de la virtud de aprovechar el valor de cada minuto de nuestra energía vital y de todo lo que uno posee. La frugalidad representa poner freno a la ambición para satisfacer el verdadero placer de los sentidos. Así explica que, mientras un hedonista se bebería el zumo de naranja antes de un desayuno suculento, una persona frugal se relamería comiendo una sola naranja, disfrutando del color y la textura de la fruta, del olor y la humedad que se desprende al empezar a pelarla, de la transparencia de cada gajo, del sabor que estalla sobre la lengua… y de guardar la piel para cocinar. Ser frugal significa que la relación entre la felicidad y los objetos materiales sea intensa, es decir, que una persona frugal obtiene una unidad de felicidad por cada objeto material.
Que no quepa duda de que el método de La bolsa o la vida es transformador y que no se basa en otra cosa que en respondernos a preguntas sencillas y advertir que la austeridad es la clave para alcanzar una vida plena, vital y duradera. Sus cuatrocientas páginas no defraudan y pueden ser el preludio para liberarse de la esclavitud del dinero que nos hace infelices, envidiosos y amenaza al planeta Tierra.
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