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Simplicidad radical
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Huellas pequeñas en una tierra finita
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Jim Merkel
Fundació Ferrer i Guàrdia-Fundació Terra,
Barcelona, 2005
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Simplicidad radical
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Guía práctica para una ciudadanía ecológica
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Si
alguna impresión tenemos de nuestra vida es que nos falta tiempo. El
tiempo se nos escabulle gracias a las horas que dedicamos al trabajo
para ganar dinero. Tener dinero nos da sensación de poder, de éxito, de
riqueza. Sin embargo, el dinero disponible es proporcional a la
invitación social de gastarlo en consonancia. Así nos adentramos en
esta espiral de la sociedad de consumo en la cual cada uno, desde su
posición socioeconómica, contribuye a fomentar el sistema de más y más
de todo. Todo significa que no te falta nunca nada. Pero el todo no es
posible en un planeta finito más que hipotecando del futuro de las
generaciones venideras y también destruyendo la calidad del presente en
otras zonas. Tenemos papel porque podemos destruir los bosques y
contaminar las aguas de "zonas recónditas" como sucede en Sumatra con
las fábricas de pasta de papel promocionadas por capital europeo.
Como seres humanos nuestra vida no es mejor por tener o poseer más. La
calidad de nuestra vida depende de los valores que nos identifican
realmente como especie: amar y ser querido, ser creativo, soñar y
sentirnos útiles o tener salud. El dinero no da esta clase de calidad
aunque a veces lo pueda parecer. Valorar esta dependencia del dinero e
impulsar la libertad fomentando un mundo más ecológico es lo que
plantea el método del libro de Jim Merkel, Simplicidad radical. Se
trata de una obra que nos detalla el uso de tres herramientas las
cuales nos ayudarán a cambiar hacia un estilo de vida más sencillo y,
por tanto, con más tiempo para vivir y dejando una menor huella en
nuestra existencia sobre el planeta.
Son cada vez más las personas conscientes de que nuestro estilo de vida
no es sostenible en la medida que los 6.000 millones de humanos no
podríamos llevarla so pena de arrasar todos los recursos del planeta.
Por ello en diversas partes del globo han aparecido movimientos
sociales que impulsan la llamada simplicidad o vida simple. Sin duda,
las motivaciones de estos colectivos son variadas. Jim Merkel ha
profundizado en proponer herramientas que nos permitieran reducir
la huella ecológica. El concepto de huella ecológica fue desarrollado
por los científicos Wackernagel y Rees en 1992 y contabiliza
la cantidad de suelo fértil para obtener unos
determinados recursos. El objetivo del método desarrollado por
Simplicidad radical es conseguir que nuestra vida no precise más de
2,43 hectáreas. Teniendo en cuenta que la media española está en 4,71
ha es evidente que nos debemos aplicar en muchos aspectos para esta
imprescindible reducción.
Simplicidad radical
se apoya también dos herramientas más: el método de la bolsa o la vida
de Vicki Robin y Joe Dominguez y de un mayor conocimiento vivencial de
la naturaleza. El autor además nos aporta su experiencia personal en su
viaje hacia la simplicidad. No es un libro pues para pasar el rato sino
para aplicarse en la vida simple. Mucha gente siente la necesidad de
cambiar su propio estilo de vida como un modo tangible de transformar
nuestra cultura insostenible. Simplicidad Radical
es el primer libro en guiarnos hacia un objetivo personal de
sostenibilidad y ofrecer un método para reducir nuestra huella
ecológica y así ser más equitativos entre todas las personas, especies
y generaciones. No hay una mejor guía práctica, para aprender haciendo,
para una ciudadanía ecológica. La pasión de Merkel por crear un mundo
más humano nos irradia desde cada página. Estamos pues ante una obra de
auténtica inspiración.
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