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| Bhopal, veinte años después continúan los efectos |
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Diciembre 2004. Poco
después de la medianoche del día 2 al 3 de diciembre de 1984 se
escaparon de la factoría de pesticidas de Union Carbide en las afueras
de Bhopal (capital de uno de los estados más pobres
de la India) 40 toneladas de isocianato de metilo (es un producto
químico intermedio en la producción del pesticida SEVIN) que penetraron
en los pulmones de sus habitantes mientras dormían en sus chabolas.
Entre 3.000 y 8.000 personas murieron en las horas que siguieron y
otras decenas de millares de animales domésticos. Las calles se
llenaron de cadáveres y moribundos. Aunque no hubo un recuento oficial
de víctimas hay estimaciones que hablan de 20.000 muertos en días
posteriores. La mayoría de víctimas fallecieron en la cama, y el tiempo
promedio entre la inhalación del gas y la muerte fue de tres minutos.
La mitad de la población quedó incapacitada permanentemente para
trabajar por culpa de la contaminación emitida y durante estos 20 años
se estima que han muerto 12.000 personas más como consecuencia de las
enfermedades que les produjo el escape. Más de 150.000 supervivientes
permanecen graves y necesitan todavía asistencia médica. Muchos niños
nacidos después del desastre sufren malformaciones y enfermedades
asociadas al gas tóxico. |
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El pesticida SEVIN comercializado a partir de 1957 es obra de los
entomólogos Harry Haynes y Herbert Moorefield junto con el químico
Joseph Lambrech, contratados por Union Carbide. Este pesticida se
considera desde el punto de vista de la industria como un gran éxito
comercial por ser económico, eficaz contra las plagas más comunes y
completamente inocuo para el hombre y el medio natural.
Lamentablemente, en el proceso de fabricación debían emplearse
sustancias altamente tóxicas como la monometilamina (metilamina
anhidra) e incluso potencialmente letales como el gas fosgeno
(oxicloruro de carbono). La reacción de estos gases entre sí forman el
isocianato de metilo (MIC), base de la producción del SEVIN. El MIC es
una de las sustancias más inestables y peligrosas de la industria
química. Este gas reacciona de forma violenta en contacto con el agua o
con ciertos metales como zinc, hierro, estaño, cobre, sales de otros
metales y otros catalizadores, formando monometilamina. Además en su
descomposición química puede producir cianuro de hidrógeno.
Por su inestabilidad, el isocianato de metilo debe ser almacenado en
unas condiciones muy especiales. En el caso de Bhopal, este gas no
empieza a producirse hasta 1980, pero con un diseño no suficientemente
seguro. Se sabe que el indicador de temperatura de la planta y que
controlaba la válvula de seguridad principal del tanque de
almacenamiento de este gas letal no funcionaba debido a un fallo de
diseño que nadie se había molestado en reparar. Además los responsables
de Union Carbide enmudecieron la sirena que advertía de la fuga de
gases para no causar continuas alarmas entre la población, dado que se
producían constantemente escapes leves a todas horas de día y de noche.
Desde hace décadas los habitantes de la zona conmemoran esta trágica
fecha quemando muñecos de los responsables de Union Carbide que han
escapado desde hace 20 años de la responsabilidad por el crimen de
Bhopal. Las autoridades indias no han pagado más que una parte de las
ridículas indemnizaciones acordadas, Estados Unidos niega
responsabilidad pues la fábrica según ellos era de iguales
características a la existente en Virginia y que, por tanto, no puede
argumentarse negligencia sino de un lamentable accidente. Warren
Anderson, el entonces principal ejecutivo de Union Carbide y
responsable ante la ley de las múltiples negligencias que desembocaron
en la catástrofe, disfruta a los 83 años de una generosa pensión en
Florida y los Hamptons de Nueva York, protegido por la negativa de
Estados Unidos a conceder su extradición. La fábrica abandonada de
pesticidas sigue siendo un foco de polución y de muerte. Union Carbide
fue posteriormente absorbida por Dow Chemical la cual niega cualquier
responsabilidad sobre el tema.
El Gobierno Indio también es corresponsable de esta tragedia en la
medida que en 1989 suscribió un acuerdo con Union Carbide para limitar
la responsabilidad de la empresa a 470 millones de dólares (unos 450
dólares por familia) que las propias autoridades indias se encargarían
de repartir, pero hasta ahora apenas han entregado la mitad. El caso,
sin embargo, ha llegado a los tribunales de Nueva York de la mano
de Rajan Sharma, abogado norteamericano de origen indio que en nombre
de todas las víctimas lucha para que se depuren las responsabilidades y
se indemnice. Se estima que la empresa química norteamericana habría
sido condenada a pagar 3.000 millones de dólares.
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