Localización y fecha de construcción: Chóvar, provincia de Castellón, 1996 - 1998
Características y objetivos de bioconstrucción: Restauración
de una casa rural abandonada según criterios ecológicos y respetando la
arquitectura original (árabe y romana). Integración en la arquitectura
tradicional del lugar.
Arquitecto: Javier Segarra.
Iniciativa: Javier Segarra (propietario)
Objetivos para una restauración integral
La
rehabilitación de esta antigua casa rural situada en la localidad de
Chóvar, en Castellón, se planteó como un reto por aplicar criterios
ecológicos y a la vez de respeto por la tradición constructiva de la
zona, todo ello dentro de un presupuesto igual o inferior al precio de
la Vivienda de Protección Oficial.
Materiales y condiciones bioclimáticas de la vivienda
La
orientación de la casa era privilegiada, puesto que gran parte de ella
se abría hacia el sur. De este modo se hace posible un ahorro
energético gracias a la calefacción solar pasiva, se dispone de una
buena iluminación natural, y se permitía una óptima situación de los
tres paneles solares térmicos para obtener el agua caliente sanitaria.
La distribución de los espacios también permite aprovechar el sol: las
estancias con actividad diurna (sala, comedor y cocina) se encuentran
hacia el sur y el este. En la zona a norte se halla la escalera y el
baño.
El aislamiento aplicado diferencia entre las orientaciones de la casa.
En los paramentos orientados al norte, el aislamiento se aumentó con un
panel compuesto de aglomerado de cal y corcho triturado (Surolita)
entre listones de madera sobre los que se claveteó un machihembrado de
madera de pino. Estos materiales proporcionan un excelente aislamiento
térmico y acústico.
La vivienda también disfruta de una buena protección frente al exceso
de sol en verano, gracias al porche que prolonga la cubierta pero que
sin embargo permite la insolación de la fachada en invierno. Además,
los muros exteriores e interiores de mampostería ordinaria presentaban
un espesor de entre 50 y 70 centímetros, que otorga a la casa una gran
inercia térmica, ya que funcionan como un colector solar natural que
amortigua las variaciones de temperatura entre el exterior y el
interior de la vivienda. La climatización pasiva se completa con el
papel refrescante del patio en la ventilación natural.
En las paredes se aplicó como revestimiento un estuco, resultado de la
mezcla de cal pura y polvo de mármol, con diferentes tonos en función
de los tintes naturales utilizados. Aplicado en varias capas, permite
obtener un acabado fino, lavable y transpirable, lo que evita las
humedades por condensación.
Los pavimentos se realizaron con baldosas de barro cocido, madera o con
la elaboración in situ de un pavimento continuo con la técnica propia
de la surolita de cal y corcho.
Finalmente, en los forjados se utilizaron viguetas de madera y revoltón
de ladrillo de barro cocido enlucido con yeso y acabado en estuco. Los
que no estaban en buenas condiciones estructurales debido a
pudriciones, ataques de xilófagos, etc. se sustituyeron por otros
realizados con vigas y tablero de madera, para aumentar el aislamiento
térmico y acústico. Esto permitió una ejecución fácil y a la vez
ofreció un plano nivelado para la colocación de una capa de compresión
de Surolita.
Los sistemas tradicionales de construcción y recolección de agua de lluvia
Las
cubiertas se realizaron según la técnica árabe que tiene en cuenta la
lluvia y el clima de la zona. Sobre unos pares de madera, se dispuso un
tablero machihembrado y otro en el sentido transversal a la pendiente,
en forma de bocadillo que alojaba el aislamiento de corcho natural
granulado. El segundo tablero (el transversal) era la base para las
tejas árabes de barro cocido. El agua de lluvia es recogida por un
canalón de cobre y conducida hasta un pequeño estanque situado en el
patio.
Una vivienda sin PVC
En
la restauración también se optó por evitar este controvertido material
plástico procedente de la contaminante industria del cloro. En la
instalación de agua, los materiales utilizados para la red interior de
abastecimiento fueron tuberías de polietileno. Las tuberías de
evacuación se escogieron de polipropileno y cerámica vidriada.
La instalación eléctrica se realizó con cableado y mecanismos de
polietileno y con tubos de protección metálicos y materiales
reciclados, además de disponer de la preceptiva derivación a tierra.
La restauración de esta casa rural en el pueblo de Chóvar es un ejemplo
de cómo incorporar los materiales ecológicos producidos actualmente, e
incluso algunas innovaciones, en una construcción tradicional. Respeta
la estética original y se adapta a la historia local. Una vivienda que
aprovecha y recupera lo bueno de la arquitectura tradicional, con
materiales locales, naturales, poco procesados, y sanos.