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Todavía hay esperanza si la joventud cree en los valores de los edukadores
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Algunos, lamentablemente, nunca cambian.
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| ficha técnica |
Die Fetten Jahre sind vorbei
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Director: Hans Weingartner
Intérpretes: Daniel Brühl, Julia Jentsch, Stipe Erceg, Burghart Klaussner
Fotografía: Matthias Schellenberg, Daniela Knapp
Música: Andreas Wodraschke
Guión: Katharina Held, Hans Weingartner
Género: Comedia
País: Alemania-Austria
Estreno: Abril 2004
Duración 127 minutos
Distribuida por: Golem
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Los edukadores
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Vive libre y rebelde con inteligencia
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idea de cambiar el mundo puede verse desde múltiples perspectivas. Los
jóvenes de Los edukadores escogen una fórmula original y a la vez
contundente: asaltar mansiones de millonarios convirtiendo su vivienda
en una performance artística en la que todos los muebles y enseres se
reubican. Un mensaje inquietante “vuestros días de abundancia están
acabados” firma el asalto para las víctimas se convertirá en un susurro
de advertencia cada vez que vayan al banco a amasar dinero, algo que ya
no puede protegeles de la tranquilidad.
La protesta contra un mundo que nos esclaviza por poseer más y más es
el trasfondo de esta comedia con moraleja “algunos nunca cambian”. Los
jóvenes Edukadores deben enfrentarse a los celos producto de un
inesperado triángulo amoroso a la vez que deben dar solución al
secuestro de uno de los potentados que les sorprende en el interior de
su mansión. Un refugio de los Alpes sirve a los tres jóvenes y su
secuestrador que se confiesa ex hippie de escenario para dialogar sobre
los ideales por un mundo mejor y la realidad que impone el propio
capitalismo convirtiéndonos en esclavos de la hipoteca, el trabajo
alienante y la sin razón consumista.
La idea de Jan y Peter como “edukadores” es entrar en las casas de los
ricos y recolocar las posesiones de sus dueños. No roban nada, no hacen
daño a nadie, sin embargo ponen el miedo y la duda en la vida de estas
personas que tras sus alarmas y riquezas se sienten seguras (sirva de
ejemplo un carísimo equipo de música metido en el congelador). El caos
en que convierten sus opulentas mansiones es un recordatorio lleno de
poesía y a la vez de activismo socialmente responsable. Sin embargo, la
imprudencia convierte momentaniamente este orden idealista en pura
supervivencia inesperada. En un primer momento no se les ocurre otra
idea que la de secuestrar a su víctima. El secuestro es una lección
para todos sus miembros. Los edukadores deben aceptar la libertad que
les une a la vez que deben desconfiar del pasado idealista de su
víctima a favor de cambiar el mundo. Los diálogos nos recuerdan que
sólo el 10% de la población mundial forma parte de la sociedad de la
abundancia, mientras el 90% restante es pobre y pasa hambre; que
cultivamos suficiente trigo para abastecer a todos los habitantes del
mundo con 2.000 calorías diarias, pero que la distribución de alimentos
es injusta. Que el 90% pasa hambre mientras el 10% de la población
mundial está a régimen. Todo el mundo es infeliz y lo que podría ser un
paraíso es para la gran mayoría es una pocilga.
Su director confiesa que quería realizar una película con humor pues
una vez leyó que un niño se ríe 150 veces al día, mientras que un
adulto sólo lo hace 10 veces al día. El resultado es sin duda un
película desenfadada, ingeniosa y, sin embargo, llena de crítica
social. El potentado secuestrado, Hardenberg, es un hombre de negocios
cincuentón que es un antiguo radical reformado que se ha convertido en
un verdugo para las personas contra las que luchaba. Toda su energía se
vuelca en amasar posesiones pero no dispone de tiempo para
disfrutarlas. Tiene una mansión, varios coches de colección y un yate
pero a penas puede disfrutarlas; es rico pero ha perdido la libertad y
es prisionero de sus posesiones.
La libertad es más intensa que la seguridad, también es más
emocionante. Por eso Jan ha aprendido a convertir el miedo en un
estímulo positivo para luchar por sus ideales. Es brillante la escena
en la que entrega su billete del tranvía a un viejo borracho a la vez
que lo abandona y se enfrenta al inspector del convoy con decisión.
Jule, novía de Peter primero y enamorada súbitamente de Jan es la
esclava monetaria del secuestrado Hardenberg que con sus abogados ha
conseguido que le pague un coche de 100.000 euros que le dejó en
siniestro total en un despiste sin considerar la condición social de la
afectada. El secuestro tendrá un final feliz pues Jule consigue que
Hardenberg le condonen la deuda, pero sabe perfectamente que no es más
que un alivio y que su verdadero reto es conseguir que sus amigos
superen los celos por ella que es igual de libre que el activismo
idealista que les une.
La firma de Los Edukadores es mostrar la fragilidad de un mundo de
consumismo que disfrutamos con una media diaria de 4 horas frente al
televisor y por ello el sueño es asaltar una estación de radiodifusión
por satélite que deje sin televisión al continente europeo. El sueño
queda en suspense mientras su ex secuestrado intenta vengarse
imaginando que habrán bajado la guardia.
Los Edukadores lo tienen claro “algunos nunca cambian”. Esta película
no tiene desperdicio en ninguno de sus diálogos, así como hay que
agradecerle que haya evitado en su planteamiento la fácil violencia y
el apetecible sexo desenfrenado con el que el cine de masas nos amansa.
Sus toques de humor ingeniosos la convierten en una obra que ensalza a
unos jóvenes con ideales vivos ejemplos de expresión de la protesta
rebelde por un mundo más justo. Su final es apoteósico.
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Curiosidades... |
| Jan,
Peter y Jule son tres jóvenes rebeldes que sueñan con cambiar el mundo.
Jan y Peter se convierten en Los edukadores, los misteriosos autores de
actos poéticos y no violentos con los que quieren desestabilizar y
avisar a los ricos de que sus días de bonanza están contados. Su
activismo se complica por una decisión imprudente que les llevará a una
situación compleja al cometer un secuestro que, sin embargo, se
convertirá en el escenario del diálogo entre los jóvenes idealistas y
la generación en el poder que habían sido hippies en el 68. Dirigida
por Hans Weingartner que nació en Feldkirch que1997 empezó sus estudios
de posgrado en la KHM, la Academia de Artes de la Comunicación de
Colonia. “Los edukadores” es su segundo largometraje tras debutar de
forma espectacular con “Das Weisse Rauschen”, galardonada con el
prestigioso Premio Max Ophuls entre muchos otros. También fue nominado
al Premio al Mejor Primer Largometraje por la Asociación de Críticos de
Alemania. Daniel Brühl, en el papel del joven esquizofrénico, se llevó
numerosos premios a la interpretación. |
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