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El ecologismo de los pobres
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Conflictos ambientales y lenguajes de valoración
Joan Martínez Alier
Icaria Editorial, 2005
Antrazyt, 207
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El ecologismo de los pobres
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Tragedias ambientales que dejan huella
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Este
libro trata del crecimiento del movimiento ecologista o ambientalista
al que el autor asimila al activismo acaecido con los inicios del
movimiento socialista y la Primera Internacional hace casi un siglo y
medio. Por ello se distinguen tres tipologías de ecologismo o
ambientalismo: el del culto a lo silvestre, el de la ecoeficiencia y el
ecologismo de los pobres. La obra profundiza en los conflictos
relacionados con el ecologismo de los pobres, ecologismo popular y
movimiento de la justicia ambiental. Este ecologismo emergente también
ha sido definido como ecologismo de la livelihood
del sustento y supervivencia humana. Este movimiento es el resultado del
vínculo existente entre los movimientos campesinos de resistencia y la
crítica ecológica para enfrentarse tanto a la modernización agrícola
como a la explotación científica de la naturaleza. Convergen en él los
movimientos de justicia ambiental surgidos de los conflictos a nivel
local, regional, nacional y global causados por el crecimiento
económico y la desigualdad social.
Antes de adentrarse en los diferentes conflictos distributivos que es
la base del libro tales como la minería del cobre en Japón, la defensa
de los manglares contra las camaroneras, la minería del oro y del
petróleo, la expoliación de bosques, ríos y la biopiratería ahonda
también en los indicadores de insustentabilidad urbana analizando el
impacto del automóvil, la justicia ambiental en Estados Unidos y
Sudáfrica o la deuda ecológica así como las relaciones entre la
ecología política y la economía ecológica.
El ecologismo de los pobres ilustra
con ejemplos perfectamente documentados los conflictos ecológicos
distributivos, o sea de los conflictos sobre recursos o servicios
ambientales que muestran como la codicia puede más que la racionalidad.
Como manifestaba Lotka lo que hace a los humanos excepcionales en
comparación con los animales, no es sólo nuestra habla, nuestra risa y
nuestra evolución cultural sino nuestro potencial para desarrollar
enormes y crecientes diferencias en el uso exosomático de energía y
materiales. En realidad, el uso de la energía exosomática por parte de
los humanos constituye un aspecto clave de nuestra territorialidad y de
su organización política. Muchos de los llamados conflictos ecológicos
están fuera del mercado puesto que son puramente distributivos como la
biopiratería y la degradación de la tierra o la contaminación
industrial.
Como es habitual en otras obras del economista ecológico Martínez
Alier, este libro aprovecha la oportunidad para denunciar situaciones
de injusticia ecológica pero también para divulgar conceptos claves
como la deuda ecológica o el “dumping ecológico”
definido como la venta de bines con precios que no incluyen la
compensación de las exernalidades o el agotamiento de los recursos
naturales como sucede con el comercio del Sur al Norte. Un buen ejemplo
es la mochila ecológica que llevan los diamantes de África que no
internalizan los daños sociales y ambientales asociados. En este
sentido la sobreexplotación de recursos naturales se intensifica cuando
la relación de intercambio empeora para las economías extractivas que
someten a los países en desarrollo y tienen que encarar los pagos de la
deuda externa para financiar importaciones necesarias. Resultado de
esta deuda surgen los ejemplos de la ecología de los pobres ampliamente
ilustrados en el libro.
Estamos ante una realidad en la que cuando comemos camarones
contribuimos a la destrucción de los manglares, este rico ecosistema
tropical que alberga un importante biodiversidad. Pero también
nos enfrentamos a la destrucción de recursos naturales considerados
sagrados por sus moradores que no pueden ser indemnizados ni
contabilizados en términos de economía convencional. Por ello la
alternativa al ecologismo de los pobres es adoptar un estilo de vida o
ecología de la simplicidad radical en el Primer Mundo. Un ecologismo
que podríamos definir de práctico y solidario que se obliga a reducir
la huella ecológica de nuestra civilización para minimizar
drásticamente el consumo que destruye el planeta.
A diferencia de otros libros, El ecologismo de los pobres
es una obra actual en la que se ilustran las prácticas que están
conduciendo a conflictos ambientales sin aparente solución sino
adoptamos nuevos hábitos que nos conduzcan a un estilo de vida más
austero en los países industrializados. La economía ortodoxa ve los
impactos ambientales como externalidades que hay que internalizar en el
sistema de precios mientras que la respuesta del ecologismo de los
pobres y la justicia ambiental es la de potenciar la sustentabilidad
que debe potenciar un papel activo de la mujer en la gestión del
patrimonio planetario. Se identifican hasta 24 conflictos ecológicos
distributivos que van desgranándose a lo largo de la obra con
ejemplos claros y que permiten una reflexión sobre el papel de
los humanos en la gestión del patrimonio planetario. Lamentablemente,
existen muchos movimientos ecológicos por todo el globo que ponen de
manifiesto daños ambientales irreversibles que claman que es “demasiado
tarde para ser verde”.
No es un libro fácil, pero su lectura nos invita a ser conscientes de
la importancia de nuestro papel como especie racional. Resulta
paradójico que a veces la tecnología de la ecoeficiencia no hace sino
conducir a un mayor consumo y, por tanto, a una mayor degradación
ambiental. Por ello la economía ecológica ha abierto de nuevo el debate
sobre el valor yendo más allá de la dimensión económica. Los
economistas ecológicos como Martínez Alier están dispuestos a aceptar
la existencia de muchos valores plurales que son claves en la
resolución de conflictos ambientales. El ecologismo de los pobres,
el ecologismo popular, la ecología de la supervivencia y el sustento,
la ecología de la liberación y el movimiento por la justicia ambiental
(local y global) surgen para hacer frente a la apropiación estatal o
privada de los recursos ambientales comunitarios y contra las cargas
desproporcionadas de la contaminación. Los ejemplos del libro nos
invitan ser protagonistas de los conflictos relatados y a tomar las
riendas de la gobernanza disminuyendo nuestro consumo para no sólo
evitar los daños irreparables para las personas y las generaciones
futuras sino también hacia las especies no humanas que se extinguen a
un ritmo vertiginoso jamas visto. Por ello el autor defiende que los
actuales conflictos ecológicos distributivos fuertes pueden promover la
sustentabilidad. Sin esta nuestra especie está condenada. El Ecologismo de los pobres
es una visión comprometida con los conflictos ecológicos actuales e
históricos que pueden conducirnos a una mayor conciencia sustentable.
Un libro que a pesar de su cariz intelectual permite ahondar en
conceptos útiles y los problemas ambientales que pueden cambiar nuestra
percepción de la vida e incitarnos a adoptar un estilo de vida más
austero y en el que las mujeres tengan un papel más destacado.
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