Los tableros con interior de fibras de madera se suelen elaborar con colas de urea-formaldehido.
Las plantas de interior reducen la concentración interior de
formaldehido y otros componentes volátiles procedentes de materiales de
construcción o mobiliario.
La
industria de la madera investiga alternativas a las colas de
formaldehído. Recientemente se ha desarrollado un adhesivo totalmente
natural a base de proteínas de soja e inspirado en las sustancias
filamentosas naturales que forman los mejillones para anclarse a las
rocas, y que puede sustituir a las colas de UF en los tableros de
fibras de madera.
Un compuesto tóxico ubicuo
Todos queremos un hogar saludable, pero no es tarea sencilla cuando los
propios materiales de construcción y decoración, o algunos productos de
consumo, encubren sustancias que pueden resultar nocivas para nuestra
salud. Este es el caso del formaldehído.
El formaldehído es un compuesto orgánico volátil que está presente en
centenares de productos y en prácticamente cualquier ámbito del hogar.
Es un compuesto químico irritante cuya exposición a nivel profesional
está regulada, pero no así en nuestras casas. La exposición al
formaldehído puede darse de dos formas. La primera, por
contacto directo, como sucede mediante las prendas de ropa que lo
contienen por difusión sobre nuestra piel. Algunas personas son
sensibles al formaldehído y experimentan síntomas severos e
irritaciones de la piel cuando se exponen a él. El segundo tipo de exposición al
formaldehído lo determinan materiales de construcción y mobiliario que lo contienen y que poco a poco va
vaporizándose al interior de la vivienda durante años. Normalmente, la
emisión es mayor cuando los materiales son nuevos, pero continua
emitiéndose en dosis bajas durante períodos de 5 años o incluso más. La
acumulación de formaldehído de los materiales se traduce en
concentraciones en los interiores suficientemente elevadas como para
provocar diferentes síntomas de irritación o problemas respiratorios,
sobretodo en personas sensibles. La exposición a bajas concentraciones
de formaldehído prolongada en el tiempo también puede tener un efecto
sensibilizante respecto otros alérgenos. Finalmente, cabe destacar que
el formaldehído se considera un probable carcinógeno humano. Sin duda,
motivos suficientes para ser cautos.
Fuentes de formaldehído en nuestras casas
A continuación se detallan las fuentes más destacables de formaldehído en en el interior de las viviendas.
• Aislamiento y materiales de construcción.
El aislamiento de espuma de urea-formaldehído (UFFI, en sus siglas en
inglés) fue utilizado de manera extensa en la década de 1970 como
aislante de paredes en viviendas, actuando como material de relleno en
cámaras de aire. El formaldehído se vaporiza, o vaporizaba, desde el
aislante al interior de las viviendas, originando niveles elevados de
formaldehído en el interior. Actualmente, el uso de UFFI como aislante
en viviendas es muy raro, pero se puede hallar en edificios viejos.
Otros materiales con una alta emisión de formaldehído son los paneles
de fibras empleados en la realización de paredes y techos, que veremos
más adelante. Para las impermeabilizaciones y sellados se utilizan
adhesivos, masillas y selladoras que de incluir resinas de UF emiten
niveles muy elevados de formaldehído las primeras horas o días tras su
aplicación, e incluso más tarde durante meses o años.
• Mobiliario y productos de madera prensada
Los productos de madera prensada son tableros de conglomerado, tableros
de partículas, contrachapados o tableros de DM. Normalmente el adhesivo
o aglomerante que une las fibras o chapas de madera se compone de
resinas de urea-formaldehído (UF).
La madera prensada está presente en mobiliario, armarios de cocina,
soleras y falsos techos. Su uso como sustituto de la madera natural es
muy habitual sobretodo porque resulta más económico. Las resinas pueden
ser entre un 6 y un 8 % del peso del tablero, y emiten el formaldehído
que no forma parte de la resina, pero que ha quedado como residuo en el
proceso de fabricación, ya que se aplica en exceso para posibilitar la
reacción con los otros componentes. Todos estos productos, pues, emiten
pequeñas cantidades de formaldehído durante años, y sobretodo cuanto
más nuevo es el producto. Las emisiones pueden reducirse a la mitad
durante los primeros ocho o nueve meses, tras los cuales el proceso se
ralentiza, pero no deja de emitir hasta pasado mucho
tiempo (de 5 a 10 años). En todo caso, la madera prensada es el material de una vivienda
que más formaldehído puede llegar a emitir al interior.
• Pinturas, pigmentos, y barnices de acabado para la madera. Los muebles
de madera suelen recibir algun tratamiento para su protección o por
motivos decorativos. Existen pinturas y tratamientos plásticos basados
en las resinas de urea-formaldehído. En la utilización de pinturas al
agua también se produce la emisión de formaldehído y otros compuestos
volátiles.
• Revestimientos plásticos. Los materiales plásticos como papeles de
pared vinílicos o baldosas vinílicas pueden contener resinas de
urea-formaldehído en su superfície, que emitiran cantidades
significativas del compuesto sobretodo los primeros meses.
• Moquetas y alfombras de fibras sintéticas. El formaldehído se aplica
como acabado en este tipo de productos textiles de uso muy intensivo,
para hacerlos resistentes a las manchas. También puede estar presente
en la espuma plástica antideslizante de la parte inferior o en las
colas adhesivas necesarias para fijar la moqueta.
• Tejidos. En la mayor parte de la ropa del hogar, desde tapicerías y
colchones a ropa de cama o toallas. El acabado de resina de
formaldehído se aplica como conservante y generalmente para hacer más
sencillo el cuidado de las prendas, por ejemplo, para evitar arrugas o
manchas. Aunque generalmente todos los tejidos sintéticos o mezclados
incluyen un tratamiento de formaldehído, hay que añadir que también se
aplica en tejidos totalmente elaborados con fibras naturales. El
formaldehído presente en los tejidos se va vaporizando y lo vamos
inhalando, y a la vez está en contacto directo con nuestra piel. En
algunas personas provoca irritación cutánea.
• Ambientadores. Estos productos basan su funcionamiento en la emisión
de compuestos volátiles y fragancias sintéticas que cubren los olores
existentes con otros más intensos o que interfieren con nuestros
receptores de los órganos del olfato. El formaldehído puede ser uno de
ellos.
• Productos de papel. El papel que lleva un tratamiento de formaldehído
se usa en aquellos productos que deben tener una cierta resistencia a
la humedad, como sucede con pañuelos y servilletas de papel o con el
papel higiénico. En este caso la exposición se produciría por
inhalación y por contacto directo al utilizar los mencionados productos.
• Productos de cosmética e higiene personal. Por ejemplo, en
desodorantes, geles y lacas para el cabello, pasta de dientes, champús
anticaspa, maquillaje, o esmaltes y quitasmaltes de uñas.
• Productos de limpieza. El formaldehído puede ser un ingrediente de algunos jabones, detergentes y sobretodo en desinfectantes.
• Limpieza en seco. El formaldehído es uno de los disolvente que se
utiliza en el proceso de limpieza en seco de los servicios de
tintorerías, de modo que las prendas emiten pequeñas cantidades del
compuesto días después de su tratamiento de lavado en seco.
• Combustiones. El formaldehído es un subproducto de cualquier
combustión. Se puede formar en pequeñas cantidades en la combustión de
calderas y cocinas de gas, y está presente en el humo de la combustión
de la leña y en el del tabaco.
¿Hasta que punto es preocupante?
El formaldehído es un compuesto químico que irrita los ojos y las mucosas
(nariz, garganta). Los riesgos para los trabajadores que están en contacto con
formaldehído son elevados: la exposición aguda causa envenenamiento y
puede ser letal si se exceden las 100 ppm. En el interior de las
viviendas, las concentraciones fruto de la emisión desde los materiales
son bajas, del orden de 0,05 ppm, y los posibles síntomas asociados
básicamente son lagrimeo, goteo nasal, dolor de garganta, estornudos,
accesos de tos, dificultad para conciliar el sueño, nausea, dolor de
cabeza, fatiga, bronquitis y dificultades respiratorias. Principalmente
afecta a personas sensibles o que padezcan afecciones como asma y
rinitis, en cuyo caso puede agravar los ataques o los síntomas.
Otro de sus principales efectos es que causa sensibilización alérgica,
es decir que la exposición constante a formaldehído puede estimular
nuevas sensibilidades o agravar alergias ya existentes. Provoca
sensibilización tanto a él mismo como frente a otras sustancias
químicas, para las que disminuye el umbral en el que se sufren las
reacciones alérgicas.
Estos efectos por el momento no están demostrados de manera
concluyente, aunque sí lo está su efecto cancerígeno. El formaldehído
está clasificado como cancerígeno de categoría 3, es decir, que es un
probable carcinógeno humano, en base a los experimentos de laboratorio
y los estudios epidemiológicos realizados. Esto es así incluso para la
exposición prolongada a bajas concentraciones, como es el caso de la
contaminación interior de las viviendas.
Así pues, los motivos son suficientes para tratar de evitar esta
sustancia en nuestro hogar, aunque sea amparándonos en el principio de
precaución.
Guía para evitar el formaldehído
Limitar nuestra exposición al formaldehído en casa es posible.
• Construcción y materiales.
Existen algunas normas y recomendaciones relativas a la problemática de
los materiales de construcción que emiten compuestos volátiles
nocivos com es el caso del formaldehído, por lo que en principio en las
viviendas relativamente nuevas este aspecto está considerado. En 1984
se limitó mediante normativa el empleo de las espumas aislantes de UF a
determinados ámbitos del edificio y evitando siempre toda posible
comunicación con el ambiente interior. Además, se definieron unos
rangos de concentraciones máximas admisibles de formaldehído en el
interior del recinto como resultado de la aplicación de las espumas.
Dado que las emisiones del compuesto disminuyen a medida que pasa el
tiempo, hoy en día es probable que se haya vaporizado en su totalidad.
Hay que tener en cuenta sin embargo que las personas sensibilizadas
pueden sufrir reacciones incluso a bajos niveles y que también existe
la posibilidad de exponerse a polvo de UFFI descompuesto, por lo que
hay que ser extremadamente prudente en caso de reformas que involucren
este tipo de aislamiento.
Por otro lado, en notas técnicas se recomienda que, para la
preservación de una adecuada calidad del aire interior y para reducir
al mínimo la probabilidad de aparición de efectos graves e
irreversibles a largo plazo, se utilicen tableros de la clase P1, la de
menor contenido en formaldehido, en la decoración y compartimentación
de interiores.
• Mobiliario
Los muebles de madera maciza, los de fibras naturales, o incluso los
metálicos no conllevan la emisión de compuestos volátiles desde su
interior. Aunque algunos productos de madera prensada resultan
estéticamente muy similares a los de madera maciza, en general es
posible ver que la estructura en realidad es de madera prensada, ya sea
en laterales o cantos en los que queda al descubierto, o en
perforaciones de tornillos, por ejemplo. Los muebles de madera maciza o
de fibras pueden tener acabados naturales que no emitan olores o
compuestos nocivos. También pueden adquirirse sin tratar.
Por otro lado, comienzan a encontrarse en el mercado productos en madera
prensada y tableros DM con bajo nivel de formaldehído, que se
elaboran modificando la producción de la resina para reducir el
excedente de formaldehído. Todavía son poco conocidos en nuestro país,
aunque en otros lugares, como Alemania, su uso y demanda por parte de
los consumidores es habitual. La ecoetiqueta alemana del ángel azul
recoge productos de madera con bajo nivel en formaldehído.
Si finalmente se adquieren productos nuevos de madera conglomerada,
contrachapada, etc, o con parte de su estructura elaborada con estos
materiales, se recomienda, a ser posible, dejar que se evaporen los
componentes volátiles antes de la colocación definitiva del mueble en
el interior de la vivienda. Por ejemplo, se puede dejar airear unas
semanas en el exterior, o bien en un espacio interior no habitado. Si
es un lugar cálido, la temperatura elevada acelerará la volatilización.
Aunque no todo el gas quedará volatilizado en este tiempo, se evitará
la exposición a formaldehído en esos primeros días en que los niveles
que se desprenden son más elevados.
También se pueden pintar o sellar los cantos de los muebles u otros
objetos de madera prensada, allí donde vemos el núcleo de partículas o
fibras, para reducir la cantidad de formaldehído emitida.
• Tejidos.
Los tejidos de fibras de cultivo orgánico, los de fibras naturales
artesanales estarán exentas de cualquier tratamiento con formaldehído.
También se pueden evitar los productos en los que se afirma que son
resistentes a las arrugas, que no necesitan plancha, que no encogen ni
se dan de si, o que repelen el agua o las manchas. Además, los
productos textiles con ecoetiqueta europea limitan la cantidad de
formaldehído que contienen.
Una precaución es lavar y aclarar a conciencia prendas nuevas o
textiles que previsiblemente contengan un acabado con formaldehído
antes de usarlos. Dado que la resina de formaldehído se une a la fibra
durante el proceso de elaboración, lavarla reduce la cantidad de
sustancia presente pero no la elimina totalmente. De hecho, el efecto
deseado con ese tratamiento es que las propiedades de la prenda se
mantengan todo el tiempo, no solo durante los primeros lavados.
• Pinturas y barnices de acabado para la madera. Si se
escogen pinturas ecológicas y tratamientos ecológicos para la madera se
evitarán las emisiones de formaldehido durante su aplicación y secado.
Además de las pinturas de base natural o mineral, inocuas para la salud
y el medio ambiente, también se pueden encontrar pinturas con etiqueta
ecológica que limitan el contenido de estos componentes volátiles.
• Revestimientos y alfombras. Si se evitan los materiales vinílicos a
favor de los cerámicos u otros materiales naturales, como la madera o
el linóleo, se evitan los recubrimientos plásticos y las emisiones de
compuestos orgánicos de síntesis al ambiente interior. Las alfombras y
moquetas de fibras naturales vegetales o de lana no emiten
formaldehído. Se pueden instalar con sistemas como grapas en vez
de adhesivos tóxicos.
• Evitar el uso de ambientadores con fragancias sintéticas. Se pueden
evitar los malos olores con una ventilación correcta y controlando las
causas (cubos de basura, tabaco, humos de la cocina …). Para aromatizar
se pueden emplear fragancias naturales como las de hierbas, especies o
aceites esenciales.
• Productos de papel. Puesto que el acabado de formaldehido es
muy habitual, una de las pocas medidas puede ser el limitar el uso de
artículos de papel rápidamente perrcedero, como el caso de las
servilletas o los pañuelos de papel a favor de los de tela. Con ello
también se reduce el uso de recursos naturales y la generación de
residuos.
• Productos de cosmética e higiene personal. En el caso de los
cosméticos, puesto que por ley deben aparecer especificados sus
ingredientes en el envase, es posible hacer la lectura de la etiqueta e
intentar evitar los productos que lo contengan.
• Productos de limpieza. Los productos ecológicos no contienen
formaldehído. En ocasiones se abusa de los desinfectantes sin que
realmente haya la necesidad. Se puede practicar una estrategia de
prevención como mantener las superfícies secas y controlar mohos y
bacterias limpiando convenientemente con agua y jabón y
quizá utilizando de vez en cuando agua caliente.
• Limpieza en seco. Si es posible, se recomienda colgar en el exterior
o en una estancia más aislada con buena ventilación las prendas traídas
de la tintorería, durante aproximadamente una semana, para permitir que
se evapore la mayor parte del disolvente que se usa.
• Combustiones. Los aparatos de gas y los hogares que usan sistemas de calefacción con leña deben tener
una buena evacuación de los gases de la combustión, y ser estrictos en
cuanto a ventilación en el interior de la vivienda.
• Evitar la acumulación de formaldehído
Aunque los materiales del interior de la vivienda puedan emitir
cantidades significativas de formaldehído, también es posible seguir
algunas directrices para evitar un exceso en el aire interior. Por
ejemplo, es fundamental una buena ventilación. También se sabe que una
humedad relativa interior baja (habitualmente por debajo del 35 %)
reduce los niveles de formaldehído. Esto se puede conseguir a través de
una correcta ventilación y en lugares de clima local seco.
Muchas plantas de interior tienen propiedades de absorción de
componentes orgánicos volátiles. Se sabe que absorben cantidades
importantes del formaldehído presente en el aire especies como Aglaonema, Pothos, Spathyifillus, los troncos de Brasil y la hiedra, entre otras.
La salud ante todo
Es evidente que ni en todos los hogares se encuentran niveles
significativamente elevados de formaldehído, ni las concentraciones que
se pueden hallar requieren medidas urgentes. Sin embargo, si existen
alternativas, y algunos hábitos pueden mejorar la calidad del interior
de nuestras casas, lo más lógico e incluso lo más prudente es actuar en
consecuencia. Con nuestras elecciones determinamos las condiciones de
saludabilidad en el hogar. Una vez más, que nuestra casa sea un refugio
libre de tóxicos es cosa nuestra.