Logotipo que identifica al proceso de certificación forestal del Forest Stewardship Council (FSC)
La
presencia de mobiliario con madera FSC depende también de la presión de
los consumidores contra la madera procedente de explotaciones no
sostenibles
La
certificación forestal es un proceso voluntario por el cual una tercera
parte independiente asegura, mediante un certificado, que la gestión de
un bosque se lleva a cabo cumpliendo un conjunto de criterios y normas
previamente establecidos. Lo que diferencia a las distintas
certificaciones es, básicamente, los conjuntos de criterios acordados
en que se basan, y las organizaciones que los han impulsado.
Por encima de las certificaciones nacionales de bosques que hay en
algunos países, los principales sistemas de certificación son tres: el
del Consejo de la Administración Forestal (FSC), el Sistema Paneuropeo
de Certificación Forestal (PEFC) y como sistemas aproximativos pero no
propiamente de certificación forestal las series 14.000 dentro de los
Sistemas de Gestión Ambiental de la Organización Internacional por la
Estandarización (ISO).
La certificación de la gestión forestal por FSC
El
proceso de inspección y evaluación por el que una entidad certificadora
otorga la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC) a
una explotación forestal. Se trata de comprobar sobre el terreno que el
área forestal cumple con los Principios y Criterios del FSC.
Cuando es posible se utilizan las normas del FSC adaptadas a las
características del país o la región dónde se lleve a cabo la
inspección, según unos estándares nacionales o regionales. El propio
FSC recomienda su elaboración a partir de un consenso con
organizaciones de tipo económico, social y ambiental de toda la región.
Hay numerosos criterios deben verificarse al visitar el bosque. Por una
parte se ha de asegurar que el uso del suelo no cambiará en el futuro
(por ejemplo, que no pasará a ser campo para el cultivo), y que la
explotación efectuada es sostenible de acuerdo con el crecimiento del
bosque.
Tal vez lo más importante es que debe redactarse un plan de gestión
forestal que explicite un sistema de planificación y control del área a
largo plazo. La explotación debe ser compatible con el mantenimiento de
las funciones ambientales del bosque y tener un impacto positivo en las
comunidades locales. Además, la estabilidad financiera de la empresa debe quedar demostrada,
a fin de que permita cubrir las obligaciones de la buena gestión
forestal.
La certificación se otorga por cinco años pero se hacen revisiones
anuales para comprobar que el cumplimiento sigue vigente. Existen numerosas entidades que trabajan a favor del estandard de certificación FSC
El sistema de certificación PEFC
El
Sistema Paneuropeo de Certificación Forestal (PEFC) se basa en los
criterios acordados en las conferencias europeas interministeriales
sobre protección de bosques de Helsinki (1993) y Lisboa (1998). Es una
iniciativa voluntaria del sector privado que fue impulsada en 1998 por
la Confederación Europea de Propietarios Forestales (CEPF), entre otras
organizaciones del sector. Países como Canadá, EE.UU., Malasia y
Brasil, entre otros, también mostraron interés.
Certificaciones de la Organización Internacional por la Estandarización (ISO)
El
sistema de gestión ambiental de Organización Internacional por la
Estandarización (ISO): las series ISO 14000 y la norma 14061
En 1998 la ISO concluyó la elaboración de las normas ISO 14061 sobre
gestión forestal. El objetivo de estas guías es la aplicación de la ISO
14001 a la gestión forestal, pues de hecho son más bien información que
permite la adaptación de esas normas a la gestión de un área forestal.
Las empresas que cumplan estos estándares reciben una certificación que
no implica una etiqueta ecológica para el producto, sino una
certificación para la empresa por gestión forestal sostenible.
Uno de los requisitos de la ISO 14601 es que la propia organización
elabore un plan ambiental que localice los impactos ambientales de sus
operaciones, los analice y, con los resultados obtenidos, defina sus
propios criterios e indicadores (además de las metas a alcanzar en
cuanto a disminución de estos impactos). En el caso del sistema del
Consejo de Administración Forestal (FSC), los criterios ambientales a
cumplir, además de los sociales y económicos, quedan establecidos
mediante los Principios y Criterios de Buena Gestión consensuados por
la Asamblea, en ocasiones adaptados a las diferentes regiones o
naciones donde se aplican.
Existe una diferencia básica entre la certificación ISO y el FSC. Las
normas ISO son estándares de proceso: es decir, explican cómo debe
organizarse el sistema de gestión de una compañía para considerar los
aspectos ambientales y los impactos que tienen sus operaciones.
En cambio, la certificación del FSC se basa en el cumplimiento
obligatorio de unos estándares y normas específicas. En caso de
probarse este cumplimiento, se recibe un certificado que lo verifica, y
se permite mostrar el logotipo de la Marca Registrada FSC en el
producto final, ya sea impreso en éste o mediante una etiqueta.
Por lo tanto, pese a ser sistemas diferentes, el FSC y el ISO son
perfectamente compatibles y pueden ser complementarios, aunque no
sustitutivos. Los estándares de ISO pueden ser el marco de trabajo y
establecer los mecanismos de control sobre el cumplimiento de los
principios y criterios del FSC, aunque cabe recordar que éste es
específico para el sector forestal y más exigente