La
ciudad de Priene en la antigua Grecia ya se planificó para permitir el
acceso solar a todas las viviendas, como recuerda John Perlin, autor de
"Un hilo dorado".
Las
zonas verdes no deberían convertirse en un porcentaje obligatorio en
cada promoción edificada, sino en espacios indispensables en una ciudad
equilibrada, ideadas para el disfrute de sus habitantes y que
desempeñen funciones necesarias como la retención de agua de lluvia.
Kronsberg (Hannover), un ejemplo de barrio ecológico
Actualmente,
más de 8.000 ciudades de todo el planeta han elaborado su Agenda 21
Local. En otras palabras, miles de ciudades se han comprometido en
adoptar medidas a favor de políticas de sostenibilidad. Sin embargo, es
evidente que bajo el nombre de sostenibilidad se dan concepciones a
veces dispares. Aplicar en la construcción y el urbanismo
criterios de sostenibilidad significa adoptar diseños y tecnologías que
permitan reducir el derroche de materiales y energía actual, pero que
además eviten los focos de contaminación y contribuyan a la salud
física y emotiva de sus habitantes.
Rediseñar la ciudad
El
diseño de asentamientos humanos debería crear un ambiente particular
para que estos aprovecharan al máximo las bondades del entorno y
minimizaran las amenazas. La mayor parte de los pueblos y ciudades en
Europa se organizan sobre territorios históricos con una dilatada
interacción entorno-sociedad humana. Son pocas las ocasiones en que se
parte de un suelo urbanizable libre de condicionantes ya sean
ambientales, sociales o económicos. Esta es la razón por la que hay muy
pocos ejemplos de urbanismo con criterios de sosteniblidad o también
ecourbanismo.
De forma resumida el diseño urbanístico ecológico en primer lugar
atiende a una distribución de las edificaciones que les permita
aprovecharse de la captación pasiva solar, de sacar provecho de los
potenciales energéticos ya sean del suelo (geotérmicos) o geográficos
(ventilación cruzada). Organiza los espacios que rodean a los edificios
para que sean capaces de variar el microclima y además contribuyan a
aumentar el nivel emotivo de sus habitantes. La felicidad de las
personas tiene mucho que ver con la calidad de un buen diseño
urbanístico. Finalmente, la organización de la trama territorial se
estructura para que la movilidad de personas y mercancías pueda
minimizarse o bien sea con medios que ahorren energía. En este sentido,
la combinación de diferentes usos (residencial-laboral,
ocio-residencial) facilita el uso de vehículos ligeros, no contaminantes
o una red de transporte colectivo, y determina así el gasto
de energía y recursos naturales.
Edificios que funcionan
Un
urbanismo ecológico no puede dejar al margen la captación de energía,
el uso y reciclaje del agua y el tratamiento de residuos. En estos tres
ámbitos, a menudo se puede intervenir desde un punto de vista del
diseño territoral. La estructura de los edificios puede facilitar que
estos sean captadores de energía solar o puedan aprovechar el
viento si tienen alturas mayores. El modo en que canalizamos las
aguas pluviales y las separamos de las aguas grises o negras, el
tratamiento de depuración realizado a partir de depuradoras biológicas
verdes que a su vez actúan como zonas verdes de ocio, son algunas de las
posibilidades de cómo la gestión del agua puede mejorarse con el
ecourbanismo. Finalmente, la correcta gestión de los residuos tanto de
la construcción como domésticos está muy condicionada por el urbanismo.
En calles estrechas, sin chaflanes, en tramas urbanas con pocas plazas
o espacios verdes la ubicación de islas de reciclaje, espacios para el
compostaje comunitario o centros de aportación de residuos
valorizables se complica enormemente.
Respetar el entorno natural
El
ecourbanismo debe atender una premisa solidaria puesto que la ocupación
territorial para la implantación de un asentamiento humano debería
comportar siempre la restitución o adecuación de espacios
renaturalizados para preservar la biodiversidad. La presencia de
biotopos, marismas o bosques urbanos permiten que dispongamos de
espacios para la educación a favor del medio y a la vez mantener
espacios con vida silvestre, pues esta contribuye al reequilibrio
emocional de las personas. Los éxodos de fin de semana de la mayoría de
las grandes metrópolis están muy relacionados con la falta de espacios
naturales dentro de la propia trama urbana o lugar de residencia de las
personas.
Aprender de la naturaleza
Algunos
de los elementos de diseño ecológico se basan en la promoción de
medidas de eficiencia energética y ahorro energético en el diseño
arquitectónico de forma que, desde la tipología de iluminación hasta
los cerramientos (ventanas y aberturas), hayan sido diseñados para no
dejar escapar el calor. La ventilación cruzada que se consigue gracias
a una buena orientación del edificio o a un aprovechamiento de las
cubiertas para la captación de la energía solar o contribuir a
incrementar los espacios verdes con cubiertas vegetales son algunas de
estas posibilidades para una ciudad más sostenible. Un buen ejemplo
de la edificación sostenible lo podemos encontrar incluso en la ciudad
de Nueva York. Cada vez son más las posibilidades de cómo contribuir a
un futuro más ecológico en las ciudades.
El diseño de las futuras urbes debería inspirarse en la naturaleza. El
estudio de los modelos de la naturaleza para luego imitarlos o tomarlos
como fuente de inspiración en el diseño de tecnologías y procesos para
solucionar los problemas humanos es sin duda una de las mejores
opciones para implementar la sostenibilidad. Es evidente que en los 3,8
mil millones de años de evolución, la naturaleza ha aprendido a solucionar
todo tipo de problemas vitales. La arquitectura, la ingeniería y la
biología precisan unir sus esfuerzos para lanzar una nueva revolución en el diseño urbano basado en diseños más naturales.
Un ejemplo real
El barrio de Kronsberg,
cerca de Hamburgo (Alemania) es uno de los ejemplos de ecourbanismo y
bioconstrucción a su vez. Sin embargo, otras ciudades están apoyando
proyectos de remodelación de barrios adoptando criterios ecológicos no
sólo en la construcción de las viviendas sino también en la
planificación territorial de los mismos.