Los
científicos no están seguros sobre cuántas especies habitan en el
planeta hoy en día, pero sus estimaciones indican un máximo de unos 10
millones. Desde diminutos microorganismos a grandes mamíferos,
anualmente desaparecen millares de especies. Algunas de estas especies
desaparecen incluso antes de que conozcamos su existencia. La
tasa media de extinción actual es unas 1.000 a 10.000 veces más rápida
que la tasa que prevaleció durante los últimos 60 millones de años.
Hay
sólo 1.000 ejemplares de osos panda en libertad -en reservas especiales
protegidas por el gobierno chino- y otros 100 en zoos.
La población de koalas en estado salvaje ha caído por debajo de los
100.000, apenas un suspiro de los millones que fueron asesinados en los
años 20 para sacarles sus pieles. Con el actual ritmo de destrucción de
su hábitat, y con 4.000 koalas muertos cada año por perros y autos, es
obvio que el tiempo apremia.
Hay más de un millón de especies de insectos conocidas y cada año se descubren cerca de 10.000 nuevas especies
La destrucción de hábitats, como los humedales, provoca que se pierdan áreas de alta biodiversidad ecológica
Marzo, 2004. Hace casi 440 millones de años, cerca del 85% de las especies animales
marinas desaparecieron en la primera gran extinción detectada en la
Tierra. Hace aproximadamente unos 367 millones de años, muchas especies
de peces y el 70% de los invertebrados marinos falleció en una nueva
gran extinción. Después, hace cerca de 245 millones de años, cerca del
95% de los animales, -casi el reino animal entero-, perecieron en la
que se considera la mayor extinción de la historia.
Hace unos 208 millones de años, otra gran extinción azotó mayormente a
las criaturas marinas y a algunos animales terrestres. Y hace 65
millones de años, tres cuartas partes de todas las especies,
-incluyendo los dinosaurios-, fueron eliminados.
Entre las posibles causas de estas extinciones en masa se identifican
las erupciones volcánicas, el impacto de meteoritos contra la Tierra, y
un clima cambiante. Después de cada gran extinción, fueron necesarios
hasta 10 millones de años para que la riqueza biológica se recuperara.
De cualquier manera, una vez una especie se extingue, desaparece para
siempre.
La única extinción causada por una sola especie
Los biólogos advierten, de total consenso, que actualmente estamos
acercándonos hacia otra gran extinción, que podría medirse
perfectamente con las últimas cinco registradas. Esta sexta gran
extinción potencial es única en la medida de que es causada en gran
parte por las actividades de una sola especie. Es la primera extinción
en masa que los seres humanos atestiguarán de primera mano, y no
precisamente como simples observadores inocentes.
Los científicos no están seguros sobre cuántas especies habitan en el
planeta hoy en día, pero sus estimaciones indican un máximo de unos 10
millones. Desde diminutos microorganismos a grandes mamíferos,
anualmente desaparecen millares de especies. Algunas de estas especies
desaparecen incluso antes de que conozcamos su existencia.
La tasa media de extinción actual es unas 1.000 a 10.000 veces más
rápida que la tasa que prevaleció durante los últimos 60 millones de
años. Durante la mayor parte de la historia geológica, las nuevas
especies se han desarrollado más rápidamente que la desaparición de
especies existentes, así continuamente ha ido aumentando la diversidad
biológica del planeta. Ahora la evolución se está quedando atrás.
Solamente una pequeña fracción de las especies de plantas del mundo se
ha estudiado detalladamente; mientras, la mitad está amenazada por la
extinción. El Sur y el área central de América, África occidental y el
Sur, y el sudeste asiático, -hogares de bosques tropicales diversos-,
están perdiendo plantas muy rápidamente.
El brutal ritmo de extinción de especies
Casi 5.500 especies animales están amenazadas actualmente de extinción.
El cuestionario de la Lista Roja del IUCN - World Conservation Union del
2003 de conservación de la flora y la fauna del mundo, muestra que casi
una de cada cuatro especies de mamíferos y una de cada ocho especies de
aves está amenazada con la extinción durante las próximas décadas.
(para acceder a la base de datos de la Lista Roja del IUCN que los
datos de las especies amenazadas, vea www.redlist.org).
De las 1.130 especies de mamíferos amenazadas, el 16% están en el nivel
de peligro crítico, -el nivel de máxima amenaza. Esto significa que 184
especies de mamíferos han sufrido una reducción extrema y rápida de su
población o de su hábitat, y pueden no sobrevivir esta década. El
volumen de sus poblaciones oscila entre algunos miles de individuos
hasta los pocos centenares. En referencia a los pájaros, 182 de las
1.194 especies amenazadas están en el nivel de peligro crítico.
Aunque la situación de la mayoría de los mamíferos y los pájaros del
mundo está bastante bien documentada, sabemos relativamente poco sobre
el resto de fauna del mundo. Solamente el 5% de los peces, el 6% de
reptiles, y el 7% de los anfibios han sido estudiados. De estas especies
estudiadas, por lo menos 750 especies de peces, 290 de reptiles, y 150
de anfibios están en riesgo. Preocupantes señales, -como la
desaparición misteriosa de poblaciones enteras de anfibio o que las
redes de los pescadores se recogen prácticamente vacías cada vez con
más frecuencia-, revelan que puede haber muchas más especies en apuros. Del
estado de los invertebrados, incluyendo insectos, moluscos, y
crustáceos, conocemos aún menos. Pero se sabe que la situación está
lejos de ser tranquilizante.
La principal amenaza: la pérdida de hábitats
En el advenimiento de la agricultura hace unos 11.000 años, el mundo
era el hogar de 6 millones de personas. Nuestras filas han crecido
desde entonces mil veces. El aumento en nuestras poblaciones se ha
producido a expensas de muchas otras especies. Las mayores amenazas
para las criaturas vivas del mundo son la degradación y la destrucción
del hábitat, afectando a 9 de cada 10 especies amenazadas. Los seres
humanos han transformado casi la mitad de las áreas no heladas de la
tierra del planeta, causando serios efectos sobre el resto de la
naturaleza. Hemos hecho campos agrícolas en lo que eran praderas y
bosques. Hemos contenido los ríos y drenado los humedales. Hemos
pavimentado el suelo para construir ciudades y caminos.
Cada año la cubierta del bosque de la Tierra se contrae en 16 millones
de hectáreas (40 millones de acres), y la mayor parte de la pérdida
ocurre en bosques tropicales, donde se identifican los más altos
niveles de biodiversidad. Los humedales, ecológicamente tan ricos, han
sido reducidos a la mitad durante el último siglo. Otros ecosistemas
terrestres y de agua dulce han sido degradados por la contaminación.
Los desiertos se han ampliado hasta alcanzar áreas anteriormente
vegetadas, acelerados en algunos casos por la sobrepastura de animales
domésticos.
Un estudio reciente de 173 especies de mamíferos alrededor del mundo
demostró que sus gamas geográficas colectivas han sido reducidas a la
mitad durante las pasadas décadas, lo que se traduce en una pérdida de
áreas de crianza y de localización. En total, entre el 2 y el 10% de
las poblaciones de mamíferos (grupos de una sola especie en una
localización geográfica concreta) podrían haber desaparecido junto con
su hábitat.
La explotación humana directa de los organismos, tales como la caza
directa y la cosecha, amenaza a más de un tercio de los pájaros y de
los mamíferos listados. Otras amenazas para la biodiversidad incluyen
el traslado de especies exóticas, transportadas a menudo por los seres
humanos, que pueden sobrecompetir y desplazar a la especie nativa.
La interconexión entre especies
Un examen reciente de unas 1.100 especies animales y plantas encontró
que un cambio del clima podría hacer desaparecer entre el 15 y el 37%
de ellos antes de 2050. Aunque las pérdidas reales pueden ser mayores
debido a la complejidad de los sistemas naturales. La extinción de la
especie dominante podría provocar efectos de conexión en cascada a
través de la red alimentaria. Como John Donne escribió, "ningún hombre
es una isla." Lo mismo es verdad para las otras especies con las que
compartimos este planeta: la pérdida de una única especie en la cadena
de la vida puede afectar a muchas otras.
Los ecosistemas sanos nos apoyan con muchos servicios -fundamentalmente
proveiendo el aire que respiramos y filtrando el agua que bebemos. Nos
proveen también del alimento, la medicina, y el abrigo. Cuando los
ecosistemas pierden riqueza biológica, también pierden resistencia,
llegando a ser mucho más susceptible a los efectos del cambio del
clima, a las invasiones de especies extranjeras, y a otras
interferencias.
Herramientas para frenar la sexta extinción
La convención de 1992 sobre diversidad biológica (1992 Convention on
Biological Diversity) proporciona un marco a los países para conservar
su diversidad biológica y promover el desarrollo sostenible. Ha sido
firmado por 168 países, una de las excepciones ilustres fue Estados
Unidos. Los países que realizaron la séptima conferencia en febrero de
2004 en Kuala Lumpur, han fijado el objetivo de reducir
substancialmente la pérdida de la biodiversidad antes del 2010. Aunque
la convención carece de mecanismos para la acción y la aplicación de
sus conclusiones, lo que generará serias dificultades para alcanzar su
objetivo.
Evitar a conciencia la destrucción de hábitats y la atenuación de los
efectos del cambio de uso del suelo, reducir la explotación directa de
plantas y fauna, y retardar el cambio climático, puede ayudarnos a
frenar el debilitamiento de los sistemas vitales que nos soportan y de
los que dependemos. Mientras que ésta puede ser la primera vez en la
historia del planeta que una sola especie puede precipitar una
extinción total, es también la primera vez en la historia que una sola
especie puede actuar para prevenirla.