parte de: La Tierra al día - Reportajes
tags: agua, ahorro de agua, dispositivos de ahorro de agua, mecanismos de ahorro de agua, perlizadores, aireadores, limitadores de caudal, cisterna de doble descarga, sequia, ,
actualizado: 05/10/2005
| |
La sequía no estimula el ahorro de agua
|
Octubre 2005.
El pasado mes de septiembre la ciudad americana de Nueva Orleans se
inundaba por los efectos de la tormenta tropical del Katrina. España,
por el contrario, está sumida en una profunda sequía que día a día
consume sin esperanza por ahora las reservas de agua embalsada. Los
gobiernos, desde el estatal a los locales cada uno según sus
posibilidades anuncia medidas. Unos la construcción de nuevas plantas
desaladoras otros simplemente advierten de las restricciones. Pero los
hay que ya se abastecen con agua traída en camiones cuba, etc. El 2005
la sequía persistente amenaza a toda la península, sin embargo, todavía
no es una crisis total.
Gestionar el riesgo es ayudar a prevenir el desastre. En el caso del
agua las mejores reservas son el agua ahorrada, no sólo en los hogares,
también en la industria y, especialmente, en la agricultura. Mientras
la sequía se cierne sobre los españoles, los campos de golf siguen
aprobándose y construyendo sin limitación alguna. Mientras la sequía
acecha desde todos los rincones de la geografía continuamos con
prácticas agrícolas insostenibles, incluso promoviendo nuevas áreas de
regadío. Mientras la sequía amenaza con las restricciones los políticos
prometen, pero ni promueven ni invitan a participar. Las desaladoras no
se construyen en un santiamén y la energía que consumen puede que el
precio del petróleo no las permita ni funcionar. El agua ahorrada es la
mejor opción para todos. Pero no basta con diseñar campañas
publicitarias. Con la mitad del dinero de la campaña “que no ha
consumido una gota de agua para producirla” se podrían haber
subvencionado la adquisición masiva de dispositivos ahorradores no sólo
en los hogares sino también en escuelas, gimnasios, empresas, etc. O
mucho mejor, se podría haber pactado con los fabricantes un precio
político de campaña e impulsar su distribución por los comercios de
proximidad.
Sin duda, nos falta imaginación. Tenemos suficientes experiencias
acumuladas como para valorar los efectos beneficiosos del ahorro
doméstico con dispositivos aireadores, perlizadores limitadores de
caudal y mecanismos de cierre voluntario del WC. Entre 1999 y 2001, el
Ayuntamiento de Calvià (Mallorca) instaló gratuitamente 5.000 sistemas
ahorradores. En Alcobendas (Madrid), WWF/Adena promovió la adquisición
de dispositivos ahorradores –a partir de 50 euros por vivienda–
consiguiendo una reducción del consumo doméstico de 100 millones de
litros al año. En 2004, en tres municipios de Barcelona se
contrató a 32 personas, con un coste de 420.000 euros, para colocar
gratuitamente dispositivos ahorradores en 4.000 hogares. La Fundación
Ecología y Desarrollo promovió la campaña “Zaragoza, ciudad ahorradora
de agua”, una de las pioneras y que ha conseguido gastar 60 litros
menos que la media. Todas estas experiencias demuestran el mucho ahorro
que se puede conseguir en los hogares con dispositivos que limiten el
caudal.
Sin duda, el consumo urbano puede bajarse. Un grifo que expulse 15
litros minuto (nada extraordinario) nos impide ahorrar en los 15 - 20
segundos de lavarnos las manos hasta 4 litros que se pierden. Con un
limitador de caudal o un perlizador sólo saldrían unos 8 litros minuto
y evitaríamos el despilfarro de agua. Lo mismo sucede con las cisternas
que no disponen de mecanismos de doble descarga de los váteres que con una simple goma elástica
puede controlarse la descarga para que no sea total. Y no digamos pues
en las duchas donde reducir de 15 litros a minuto a 8 litros minuto
puede convertir los 4 o 5 minutos de su uso en un caudal pérdido de 30
litros sin mecanismo ahorrador. Pero los sistemas domésticos de ahorro
de agua tienen una distribución limitada porque sus ventas son también
limitadas. Todavía estamos a tiempo para crear una campaña temporal de
adquisición masiva de estos dispositivos con la garantía del gobierno y
evitar así que puedan crearse especulaciones en tiempos de crisis.
Con sólo garantizar la fabricación de 100 mil unidades de perlizadores
oo similares el precio de los mismos podría estar por debajo del 70 %
actual. O sea que si un perlizador de ducha de calidad puede costar 18
euros, con una fabricación masiva se podría establecer en un precio
político de quizás menos de 5 euros. Para ello no sería necesario
invertir dinero en subvencionarlos sino en tan sólo facilitar su
adquisición. Las oficinas de las entidades bancarias podrían de forma
temporal atender a la distribución de estos mecanismos e incluso
convertirlos en elementos de merchandizing. Pero, aunque resulte
insólito, ninguna administración ha sabido enfocar el ahorro doméstico
con pragmatismo más allá de llenar páginas enteras en periódicos y
spots publicitarios moralizantes. La verdad es que hay tener mucha
moral para conseguir un mecanismo ahorrador actualmente y la
información sobre las posibilidades de ahorrar agua todavía son escasas
a nivel popular.
Terra.org pone su granito de arena facilitando dispositivos ahorradores de alta calidad.
Nos gustaría que fueran más baratos, pero no hay número de ventas
suficiente para conseguir mejores precios. Hay otros dispositivos más
baratos en el mercado, pero tampoco son fáciles de encontrar en los
comercios del ramo. Todos estos dispositivos podrían formar parte de
una estrategia temporal o plan de ahorro para que se hicieran
omnipresentes. Sólo en este caso, la sequía 2005 habría servido para
abrir definitivamente estos mecanismos como algo normal en los hogares,
de la misma forma que la alarma social de SIDA en su día sirivió para
lanzar al condón como un elemento de prevención en las enfermedades de
transmisión sexual.
Pero, mientras, los políticos vuelan altos con proyectos carísimos de
ejecución dilatada. Vuelan a tanta altura que son incapaces de reconocer la
importancia de crear un estado de consciencia (no un estado del miedo)
y activismo con el ahorro del agua por parte de la ciudadanía. Lógicamente, las
restricciones pueden ser o deberán ser una opción, pero hasta que no
sean inevitables parece que la ciudadanía no lo tiene fácil para
participar en retrasar la crisis del agua. La prevención siempre es más
valiosa y se eleva a la enésima potencia con la participación.
|
|
|
|
|
|