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| 365 gestos para salvar el planeta |
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Autor: Philippe Bourseiller
Textos de Anne Jankéliowitch
Prólogo: Joaquín Araujo
Editorial: Lunwerg Editores
Año de publicación: 2005
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365 GESTOS PARA SALVAR EL PLANETA
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Cada día una acción para mejorar nuestro entorno
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Tal
como afirma en el prólogo Joaquín Araujo, este libro apuesta por algo,
tan modesto como heroico, como seguir convocando a la sensatez a través
de todos los sistemas y medios posibles. Los útiles facilitados por el
libro no pueden ser más indicados: un consejo ecológico para cada día
del año acompañado de una impactante fotografía que nos muestra la
belleza del planeta en el que vivimos. Así de simple, pero sólo en
apariencia. 365 gestos para salvar el planeta,
editado con todo el cariño que pone en sus libros la editorial Lunwerg,
es un libro para leer poco a poco, sorbo a sorbo, una página cada día.
Esto es sin duda algo especial que ya nos obsequiaron en otro libro: 365 DÍAS PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRA TIERRA.
Sin embargo, mientras este constituye un repaso a vista de pájaro de la
Tierra con la sensibilidad del fotógrafo Yann Arthus-Bertrand y unos
textos que nos introducen en problemáticas ecológicas que aquejan a
nuestro entorno, el libro 365 gestos para salvar el planeta nos invita a convertirnos en protagonistas de actuar a diario a favor de su conservación.
Los 365 gestos están divididos en siete grandes áreas en las que
transcurre nuestra vida: el hogar, el trabajo, el ocio, cuando vamos de
compras, cuando cuidamos a nuestros hijos y el jardín, cuando nos
movemos con algún medio de transporte. Cada consejo viene precedido de
una pequeña argumentación que lo ratifica. Algunos de los consejos
están claramente distribuidos para que además no caigan en saco roto.
Todos ellos han sido acopiados para que realmente nuestra vida deje de
ser la misma. Tenemos un año para impregnarnos, sin prisas, pero sin
pausas, de las muchas posibilidades que tenemos en nuestras manos para
cambiar el mundo. Así, por ejemplo, nos invitan el 4 de Enero a
“informarnos para abastecer de electricidad verde de verdad
y sin dejarse influir por las campañas de grandes empresas que no
garantizan en realidad esta procedencia de la energía”. Contratando
electricidad verde estamos promoviendo el desarrollo de las energías
renovables facilitando que nuestro recibo de la luz se convierta en un
impuesto voluntario para caminar hacia la economía solar y apearnos de
la economía fósil que está envenenando y calentando el aire y la
atmósfera. En otro ámbito nos invita a “pensar la posibilidad de
equiparnos con un sistema de recuperación del agua de lluvia para todos
los usos no alimentarios”. Otra propuesta innovadora que aunque no está
al alcance de todos si lo está de todos aquellos que viven en casas
pareadas o similares que no son pocos.
Lo interesante de este 365 gestos para salvar el planeta
es que además de un libro sincero, bello e interesante puede convertirse
en un motivo de decoración y sobre un atril que presida nuestra vida
cotidiana y sea útil para toda la familia. En este sentido, que abramos
cada día el libro por una página y esta sea motivo de diálogo y de
esfuerzo familiar para adoptar el consejo que nos propone es algo que
además de tener un valor pedagógico puede unir a la familia. Para los
single, cada consejo nos acerca a una vida con más armonía y nos puede
servir para abrir un buen diálogo con otras personas. Como argumenta
uno de los consejos “a menudo si no se actúa, es sólo por falta de información” y nosotros añadiríamos y por que con las prisas de cada día nos olvidamos. 365 gestos para salvar el planeta
puede entrar en nuestro hogar en cualquier día. No importa, por que no
es un libro que deba comenzarse el uno de Enero. Lo esencial es que
cada uno de los consejos de cada día sean motivo de su lectura (esto
nos reportará no más de 1 minuto), pero sobretodo sea un nos permita
dialogar con nuestros seres queridos, amigos y compañeros del trabajo
sobre los “límites del modelo de consumo occidental…ya que el éxito en
la educación a menudo está ligado al modelo que se tiene ante los ojos
en la vida cotidiana”. Si dividimos el coste aproximado de unos 40
euros por cada día del año, ser seducidos por una bella imagen y
animarnos a actuar por un mundo más sostenible nos cuesta menos de diez
céntimos. Para que luego digan que salvar el planeta es demasiado caro…
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