Página inicial
Ecología práctica
  
Mapa     Tienda Biohabitat   
Buscar en Terra.org

Terra.org > Rehabilitar > Bioconstrucción Rincón de reciclaje
  Bioconstrucción


Ciclos

Rincón de reciclaje





Sustituimos montañas por basura. En la cantera de la imagen, cerca de Barcelona, se está realizando una prueba piloto para la disposición de residuos no aprovechables de la fracción de desecho, compactados en balas o paquetes, como material de relleno para recuperar la morfología de la montaña. Una buena excusa, pero una mala solución.









Existen muchos utensilios prácticos para organizar en nuestro hogar el rincón de reciclaje antes de depositar cada una de las fracciones en su contenedor específico. Se pueden encontrar en tiendas de menaje, ferreterías, o a través de los propios fabricantes.





El tratamiento de residuos actualmente es una fuente de riqueza económica como cualquier otra actividad empresarial. Sin embargo, las pérdidas para la naturaleza por la contaminación son cada vez mayores. Estas las pagaremos con creces los presentes y las generaciones futuras si no cambiamos el paradigma consumista.







Todavía no reciclamos

Cada persona en el Estado español genera alrededor de más de kilo y medio de basura cada día (en algunas ciudades en el último medio siglo se ha triplicado la cantidad de residuos). Sin embargo,  sólo se recuperan para volver a introducir en los ciclos productivos o de la naturaleza menos de un 12 %. Este porcentaje irrisorio es consecuencia de la baja participación en la recogida selectiva: las basuras mezcladas van directamente a tratamientos finalistas. En los sistemas mecánicos de selección sólo se puede recuperar una fracción muy pequeña para reciclar.

Los sistemas de recogida implantados en nuestro país són más bien limitados: los contenedores a menudo están llenos, demasiado lejos de las casas, o en número y capacidad insuficiente. Sin embargo, en otros países con sistemas  similares existen tasas de recogida del 65 % (Francia) o superiores al 90 % (Bélgica y Alemania). Una buena gestión de los residuos sólo es posible separando en el origen: desde el hogar, las oficinas, las escuelas, las entidades, etc.

Quizás si acompañáramos a una bolsa de basura durante todo su recorrido nuestra percepción cambiaría. Veríamos la cantidad de combustibles fósiles y las consiguientes emisiones a la atmósfera asociadas a la recogida y transporte. Veríamos que los impuestos que pagamos por la gestión de residuos se deben destinar a grandes infraestructuras que ocupan territorio y consumen energía para recoger y separar lo que compramos y tiramos siempre mezclado a gran velocidad. Veríamos a los trabajadores encargados de separar manualmente el contenido de nuestras bolsas de basura, malolientes a causa de la materia orgánica en descomposición mezclada con otros residuos. Veríamos la dependencia aún hoy de vertederos e incineradoras, ahora mal llamadas centrales de valorización energética. En definitiva, seríamos protagonistas de la pestilente herencia que dejamos a las futuras generaciones.

Si no se recicla perdemos posibles materias primas que se deben obtener a menudo de recursos no renovables. Los expertos aseguran que en algunos vertederos urbanos hay más materiales que en las minas. La naturaleza nos muestra que funciona porque existen ciclos. El agua, el fósforo, el carbón, el nitrógeno circulan sin parar desde la atmósfera a los fondos marinos y viceversa. Nuestras viviendas no deberían ser diferentes. El rincón de reciclaje es necesario en cada casa: nueva, remodelada, temporal o cualquier otra. Es una realidad que deben asimilar los arquitectos y diseñadores, pero sobretodo cada uno de sus moradores.



Organizar el reciclaje en cualquier vivienda

En los edificios existentes, y la mayoría de las nuevas construcciones, no se ha tenido en cuenta la gestión de los residuos como algo inherente a toda vivienda. Planificar un rincón para separar los residuos selectivamente nos viene de nuevo y, a veces, por motivos de espacio, una misión difícil. Sin embargo, es un reto a nuestra alcance

Hoy existen diversos sistemas para recoger de tres a cuatro fracciones:

• Cubos con pedal, el clásico sistema que permite su apertura con el pie y por tanto tener las manos ocupadas. Suelen tener dos o tres compartimentos. Algunos son totalmente de plástico mientras que otros tienen un exterior de acero inoxidable y cubos interiores extraíbles de plástico. Se encuentran en tiendas de menaje del hogar, supermercados, droguerías.

• Cubos de plástico con tapa manual. Cubos de baja altura, normalmente de plástico, con dos o tres separadores y que muchas veces incorporan un código de colores en cada uno que apoya visualmente la separación de las diferentes fracciones. A veces se pueden colocar en el mueble bajo el fregadero para ocultarlos a la vista.  Se pueden adquirir en tiendas de menaje del hogar y similares.

• Sistemas bajo fregadero. Algunos muebles de cocina permiten dedicar un cajón o mueble bajo con un sistema extraíble de cubo de basura con varios compartimentos para mantener la basura escondida. Se deberian incluir en las nuevas promociones de viviendas que incorporan ya cocinas y baños acabados. Se pueden solicitar a los fabricantes de muebles de cocina.

• Sistemas en columna. A menudo fabricados en plástico reciclado, transparente o de colores, constan de compartimentos apilables de número variable en función de las fracciones que se quieran separar. Tienen una capacidad en general bastante elevada. Sobretodo los de mayor altura, no pasan desapercibidos sino que se convierten en parte de la cocina. Se encuentran en tiendas de menaje del hogar y de decoración.

• Recipientes de diseño: cada vez hay más opciones con estética e imaginación que pueden combinar incluso con la decoración del hogar.  sin duda es una señal de que en algunos países se empieza a considerar la separación selectiva como un requisito más de la casa. Una de las mejores opciones es la que tiene forma de un mueble como si se tratara de un zapatero con dos o tres compuertas basculantes que contienen de 4 a 6 cubos separados. Su diseño los integra bien en la decoración, y ocupan poco espacio en profundidad. También existen recipientes muy estéticos con tapas independientes para cada fracción que se accionan con un toque. Los recipientes quedan en el interior y son extraíbles para su limpieza. En ambos casos el espacio que ocupan es modesto si tenemos en cuenta su gran capacidad y comodidad. Se pueden encontrar en tiendas de menaje y de decoración.

Los recipientes fabricados en plástico a menudo estan realizados con material reciclado (básicamente polipropileno u otros plásticos reciclados). Los de acero inoxidable son productos de gran calidad que presentan una gran facilidad de limpieza, no retienen olores, y tienen una durabilidad de por vida.

Una fracción que generalmente no se considera es la de los residuos de elevada toxicidad y que por su bajo volumen acaban en la bolsa de basura y quedan fuera de la recogida selectiva. Nos referimos a bombillas de bajo de consmo, cartuchos de tinta, medicamentos caducados, etc. Así mismo, muchas personas se deshacen de residuos líquidos como aceite o restos de pinturas por el desagüe, contaminando  el agua y haciendo más difícil su depuración. Los elementos tóxicos presentes en artículos de electrónica y pilas, cuando los colocamos en la fracción de desecho pueden acabar dispuestos en un vertedero o incinerados. Todo este elenco de residuos tóxicos no deben incorporarse a la bolsa de la basura sino que deben gestionarse a través del Punto verde. En algunas ciudades los hay incluso móbiles para facilitar este gesto imprescindible para facilitar el reciclaje de tóxicos.

Un gesto útil

Nuestra acción a favor del medio ambiente cuando nos aplicamos en la separación en origen no cae en saco roto. El esfuerzo de la separación de los residuos permite reaprovechar los recursos. Las fracciones más habituales que podemos separar en el rincón de casa, con los residuos que les corresponden son:

Contenedor azul. Papel y cartón limpios. Todavía un 40 % no se recupera porque se arroja a la bolsa del rechazo, contribuyendo a una absurda situación en la que las empresas que fabrican papel y cartón reciclado en nuestro país deben importar papel de recogida selectiva de otros países (alrededor de 700.000 toneladas anuales).
Si es posible, colocar solo papel y cartón limpio (por ejemplo, no manchado con comida o grasa) sin cintas adhesivas, trozos de plástico como ventanillas de sobres o grapas. No es recomendable depositar papel parafinado.
El reciclaje de papel permite obtener nuevos productos de papel con un 74 % menos de emisiones y evitando el 65 % de la contaminación de un proceso de papel con fibra virgen, generando un 35 % menos de contaminación del agua.
Con el papel y cartón usado se elabora de nuevo papel y cartón, que encontramos en productos como cajas de cereales, galletas o medicamentos, papel de escritura, envases de alimentos como la harina, el azúcar o el arroz, y embalajes en general.

Contenedor verde. Botellas y botes de vidrio.  Se pueden quitar siempre que sea posible las etiquetas de papel y otros impropios como argollas de plástico. Las tapas metálicas pueden ir al contenedor amarillo. No se deben introducir materiales como bombillas, vidrio pirex o cristales de ventanas.
La separación permite que se vuelvan a producir botellas y envases de vidrio, evitando el consumo de toneladas de arena y utilizando un 30 % menos de energía y un 50 % menos de agua.

Contenedor amarillo. Envases.  En primer lugar, plásticos, como envoltorios de plástico en general, botellas de PET, bandejas de porexpan, bolsas de film de polietileno (las típicas bolsas que nos ofrecen en los comercios), envases de postres lácteos, envases de bebidas de cartón tipo tetrabrik.... El reciclaje de envases plásticos permite fabricar más envases (para usos no alimentarios), mobiliario urbano, o bolsas de plástico. Incluso hay fabricantes de ropa de fibras sintéticas que usan botellas de bebidas de plástico recicladas para elaborar forros polares y otras prendas similares.
En el contenedor de envases debemos depositar también las latas y envases metálicos, como latas de conserva, de refrescos, tapas… Los metales son materiales de alto impacto ambiental, por lo costoso de su extracción y la energía que requieren para su transformación. Estos envases estan elaborados con hierro, zinc, hojalata o aluminio. Sobretodo el aluminio es un un material  noble cuyo reciclaje es muy provechoso desde el punto de vista económico. Con el aluminio reciclado, que tiene las mismas propiedades que el original, se fabrican nuevos envases, así como piezas y láminas de aluminio para todo tipo de aplicaciones.
Finalmente, no debemos olvidar a los tetrabriks, usados como envase de refrescos, zumos, agua, salsas y productos lácteos, que están fabricados con celulosa (cartón) en un 75 %, aluminio y un film de polietileno. La separación de estos componentes hoy en día es muy fácil y permite recuperar toda la celulosa, el aluminio y convertir el plástico en parafinas o combustible.  Si se almacenan limpios y plegados son menos problemáticos en la bolsa de basura.

Contenedor marrón o naranja. Materia orgánica. No está presente en todos los municipios, aunque sería deseable. En muchos casos se llama erróneamente fracción orgánica a la fracción de desecho donde se encuentra la materia orgánica y aquellos residuos que no se incluyen en el resto de fracciones.  
Se pueden colocar en los contenedores de fracción orgánica los restos de comidas tanto vegetal como animal así como servilletas y pañuelos de papel usados.
La materia orgánica de los domicilios se trata en las plantas de compostaje junto con los restos de jardinería de los parques en grandes pilas en las que se favorece la formación de compost, que se puede utilizar en jardinería y agricultura para devolver los nutrientes y estructura a la tierra. La materia orgánica debería recogerse en bolsas de plástico con biopolímeros compostables.

• Residuos peligrosos. En nuestro rincón de reciclaje se puede preveer un recipiente o caja, si puede ser en un lugar protegido y alejado del alcance de los pequeños, donde guardar temporalmente los residuos problemáticos que quedan fuera de los contenedores habituales: aceites, restos de productos químicos como pinturas o tintas, componentes electrónicos, envases de aerosol, pilas...
En algunos casos la recogida de estos productos tóxicos se facilita, como en el caso de las pilas, aunque sorprende que todavía más de la mitad de las pilas no se coloque en los puntos de recogida, que sin embargo son numerosos en muchas regiones. Con esta actitud pasiva se sigue contribuyendo a la contaminación con mercurio y metales pesados del medio y de nuestros organismos. Por otro lado, se ha promovido alguna iniciativa para la recogida doméstica de aceite usado (que puede recutilizarse para fabricar biodiesel, jabones, cosméticos, barnices o pinturas naturales), pero todavía son anecdóticas. En general, recae en el ciudadano llevar estos residuos nocivos a los puntos de recogida o al Punto verde, que suele ser  instalaciones a las afueras o en el interior de la ciudad, o bien un equipo móvil con diferentes paradas en la ciudad en horarios determinados, donde se pueden depositar estos residuos. Actualmente, la base de este sistema es la sensibilidad y voluntad del usuario. Idealmente, una mayor participación en la recogida de estos residuos peligrosos podría fomentar una mayor inversión en sistemas de recogida más cómodos para estas fracciones minoritarias en volumen, pero de mayor toxicidad.

Contenedor de desecho. Resto. Actualmente es  el que más llenamos, aunque debería ser el que menos capacidad tuviera. Si fuéramos ambiciosos y separáramos correctamente todos nuestro residuos, esta fracción a penas ocuparía un 15 % en nuestro rincón de reciclaje.


Tratamiento de residuos integrado en los edificios

Cada vez va a ser más habitual encontrar sistemas de recogida de residuos integrados en el interior de los edificios. En esta solución, existen compuertas de vertido en el interior de los edificios, bien en espacios comunitarios, en cada planta, o incluso en cada vivienda. A través de unos conductos, los desechos y, deseablemente, las fracciones reciclables, llegarían a un receptáculo situado en la parte inferior del edificio para su almacenamiento. Actualmente, ya existen instalaciones en cocinas industriales como las de restaurantes, algo apreciado en este ámbito ya que estos sistemas evitan el contacto físico y visual con los materiales una vez que se convierten en residuos. Sin embargo, estos sistemas se están planteando conjuntamente con sistemas de recogida a presión (recogida neumática de basuras), un sistema ambientalmente cuestionable si atendemos a las necesidades energéticas del sistema, el cual además exige la construcción de conductos en el subsuelo. La recogida neumática  da continuidad al modelo actual en el que tratamos nuestros residuos de manera centralizada y que nos aleja del necesario protagonismo de la ciudadanía para participar en la recogida selectiva y el reciclaje.  Lamentablemente, este sistema muy en boga en algunas capitales  continua externalizando nuestras responsabilidades. 


Una actitud sin excusas

Si reducimos la basura que generamos, hacemos innecesarias parte de las grandes infrastructuras de tratamiento de residuos, como vertederos o plantas de separación, que requieren una ocupación de territorio, gran cantidad de energía para su funcionamiento, y recursos económicos.
Si separamos la basura en casa, permitimos el aprovechamiento de los materiales. Por ejemplo, la materia orgánica de desecho cuando va mezclada con otros residuos, sólo permite obtener un compost de ínfima calidad o ni tan siguiera eso, mientras que correctamente separada se convierte en un valioso producto que puede alimentar nuevamente la fertilidad a la tierra.

No valen las excusas. El problema y la solución a los residuos sólidos urbanos está en nosotros. Debemos asumir nuestra responsabilidad y hacer el gesto de la separación en origen, clave para abonar el camino a soluciones de integración arquitectónica para una gestión ambiental pública de los residuos más sostenible que la actual. Nuestro gesto empieza con un estético sistema de separadores, un cubo bajo el fregadero o una bolsa provisional con toda la basura "limpia" (vidrio, envases limpios, papel y cartón) para después salir a la calle y colocar cada material en el contenedor que le corresponde. Con la separación contribuimos a romper de una vez por todas con los flujos productivos lineales. Todos en la casa deberían conocer donde va cada residuo y participar. Quizá lo más necesario es simplemente ser más responsables con nuestro entorno inmediato. Disponer del rincón de reciclaje en nuestro hogar es un inmejorable comienzo.








 


 Por la Tierra


Version para Imprimir    English
Ecología para ti: Consejo - Salud - Interrogantes - Diario
Solarízate: Cocina solar - Ingenios - Encuentro Solar - Actividades
Rehabilitar: Bioconstrucción - Madera ecológica - Vehículos - Mi huerto
Ver y leer: Libro - Película - Web - Fresa
Al día: Econoticias - Alertas - Reportajes
Recursos: Revistas - Servicios - Artistas por la Tierra - Ecoproductos - Agenda - Boletín - Sostenibles
© Fundació Terra | Contactar | Patrocinio | Condiciones de acceso | Protección de datos | Green FanGreen Fan Made with