Bicicletas de transporte (Cargo Bikes). Trabajando sobre pedales
Propaganda histórica de bicicleta y triciclo para transporte de mercancías
Bicicleta de transporte y reparto de mercancías como las usadas por el servicio de correos alemán
Arriba, el versatil y ligero trailer Monoporter.
Abajo, el sofisticado y ecodiseño trailer Chela de Koga Miyata
Alargamiento de bici para utilidad en transporte
Las
dos ruedas de la bicicleta proporcionan no sólo un medio de transporte
para las personas sino también para mover todo tipo de mercancías. Los primeros modelos
de bicicleta que combinan cajas o similares para cargar bultos datan de
finales del siglo XIX. Desde los triciclos hasta las bicicletas con
bandeja delantera, los diseños sobre pedales para el transporte han
sido de lo más variados. Los rickshaw o taxis bici tan comunes en
países asiáticos (en versión moderna también conocidos en Occidente por
peddicaps o trixis) hasta los triciclos para barrenderos o los carritos
para el arrastre de grandes bultos son algunas de las realidades
comerciales. Las posibilidades de la bicicleta,
ni que sea para aliviar el arrastre (sin pedalear) de mercancías, queda
patente en múltiples experiencias. Lamentablemente, en España existen
diversas limitaciones que dejaremos para otro artículo.
Rápidas y baratas
Las
bicicletas de transportes constituyen una singularidad para moverse de
forma rápida por la ciudad, aunque por sus dimensiones no siempre
pueden evitar los atascos de tráfico. De todas maneras evitan los
problemas ambientales del ruido y la contaminación y para acceder a
determinadas áreas que requieren de silencio como pueden ser recintos
hospitalarios son ideales.
En nuestro país la cultura de la bicicleta en su modalidad de
carga está poco desarrollada, pero es evidente que las bicicletas de
transporte pueden ser un medio efectivo para ahorrar emisiones tóxicas
a la atmósfera y contribuir a la calidad de vida en la ciudad. Algunos
municipios han adoptado la bicicleta para determinados servicios en
zonas históricas como la de los barrenderos o los bicitaxis
turísticos por el casco viejo de Barcelona. En Alemania el
servicio postal utiliza las bicicletas de carga para realizar sus
repartos. En centro Europa, la utilización de estos vehículos es tan
usual que los fabricantes de componentes para bicicletas ya contemplan
en sus catálogos productos destinados a este tipo de bicicletas, por
ejemplo, Sram que fabrica bujes de cambio interno con desarrollos específicos para arrastrar grandes pesos o Hebie,
fabricante de caballetes de alta calidad y resistentes, nos ofrece
caballetes centrales para bicicletas de uso industrial o transporte de
cargas.
Utilidades singulares
Cuando
se habla de sostenibilidad en el mundo del transporte no siempre
pensamos en la bicicleta como medio para acarrear mercancías. Por
ejemplo, un triciclo con caja de carga
puede transportar hasta 200 kg de peso. Existen otros diseños en los que
la bandeja de carga va incorporada al manillar. Para menesteres
comerciales uno puede encontrar soluciones con una interesante
visibilidad como elemento de marketing. Otros fabricantes como Yuba han optado por crear una bicicleta robusta para el transporte similar a una "furgoneta" y con la carga detrás. Las calidades de estos vehículos son especialmente remarcables tanto en
medidas de seguridad como en bajo mantenimiento. Debemos pues insistir
en la singularidad de opciones disponibles para convertir la bicicleta
en una herramienta de trabajo.
Carritos
Finalmente
debemos mencionar el mundo de posibilidades que se abre con los
carritos que pueden anclarse en el cuadro de la bicicleta. Entre las
opciones principales distinguimos los carros más aptos para su uso
urbano de los recomendables para el turismo en bicicleta. Los carritos
urbanos son algo más parecidos a los carros de la compra y permiten
cargas de hasta 40 kg como es el caso del robusto Donkey.
Otras versiones se presentan como un verdadero carro de la compra para
anclar en la bicicleta, de forma que aparcada la bicicleta podamos
realizar nuestra compra en el super con el Bike Schopper
de Andersen o lo que es lo mismo un bicicarrito “casi convencional” como
los que se usan para ir al mercado sólo que luego al volver a casa con
el carrito lleno tirado por la bicicleta es todo un invento.
También hay otras versiones versátiles pero sin tantas
prestaciones como la que ofrece un fabricante italiano.
Algunos de estos tipos de carritos pueden adaptarse también en
bicicletas pleglables. Otra modalidad en carritos muy extendida en toda
Europa es la que permite llevar niños en entorno urbano.
Monociclos para cicloturismo o trailers.
Para el biciturismo son muchos los usuarios que prefieren las plataformas tipo monociclo
tanto por ser mucho más ligeros como porque tienen una excelente
estabilidad que no tienen los carritos de dos ruedas. De entre
ellos destaca, sin embargo, por su diseño y características uno de
plegable fabricado en Alemania, el Monoporter
que pesa menos de 6 kg y puede transportar hasta 25 kg. Además, una vez
plegado ocupa menos que una maleta de viaje. Existe otro modelo en
versión también plegable, menos estético, pero muy práctico, que se engancha en la tija del sillín y es capaz de transportar hasta 70 kg.
Pero el rey de los monociclos para cicloturismo es el Chela de Koga Miyata,
convertible en carro para circular por aeropuertos, en mesa con silla,
incorpora placas solares para recargar el móvil y GPS y a demás,
incorpora luz trasera con leds. En definitiva, toda la tecnología
actual aplicada a un trailer.
Bicicleta reconvertida
Otra
solución, sin duda curiosa, es la de convertir una bicicleta
convencional en una bicicleta mixta para el transporte. Esta es la
opción que ofrece una empresa americana con el llamado freeradycal style que con un kit de piezas se consigue desplazar la rueda trasera
para que se disponga de mayor distancia entre el sillín y la rueda y de
esta forma dotarla de una mayor plataforma para cargar.
Algunos fabricantes de triciclos y bicicletas de transporte