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Carcasa de un Nokia 8850, modelo ya descatalogado a pesar de sus excelentes prestaciones
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Los metales que contiene un teléfono móvil se concentran en los componentes del circuito integrado
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El teclado, la placa integrada y la pantalla deberían ser elementos fácilmente reparables
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El cuerpo de un terminal se sustenta en una carcasa de plástico con diferentes connexiones.
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La falta de un estandard en las baterías de los móviles puede dejar obsoleto un móvil en buen estado
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| Artículo elaborado por el equipo de la redacción de Terra.org |
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Explosión global
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En
el año 2000 los teléfonos móviles ya habían alcanzado la venta de 500
millones de unidades en todo el mundo. En el 2005 esta cifra ya era de
más de 800 millones de unidades de los cuales fueron en más del 50 %
aportadas por tres marcas: Nokia (32,5 %), Motorola (17,7 %) y Samsung
(12,7). Un 38 % de los terminales vendidos incorporaban cámara digital
cuando en el 2004 era tan sólo un 14 %.
Para situar la magnitud de este comercio recordemos que en España
en el 2005 se vendieron cerca de 20 millones de unidades. El 75%
de los teléfonos vendidos en 2005 contaban con cámara integrada, el 40%
eran Bluetooth y el 96% contaban con pantalla a color, con un notable
incremento de los teléfonos con cámara digital en el segundo semestre.
El crecimiento económico de la venta de móviles se ha situado en los
últimos años entre el 15 y el 20 %. Considerando un precio medio de 130
€ por terminal (aunque este valor no es real por la subvención que
aportan los operadores de telefonía movil), el volumen anual de este
negocio alcanza ya cifras de vértigo: más de 2.000 millones de euros,
el 90% de los cuales corresponden a renovación de modelos antiguos. Los
datos estadísticos indican que la media de móviles por persona
asciende a 3,7 terminales, y que el 59% de los españoles cambia de
móvil una vez al año como mínimo (la media de dispositivos móviles en
España en el 2001 era de 1,55 por hogar). Las nuevas prestaciones que
implementan las marcas son las responsables del tirón y porqué para
muchas personas el móvil es más signo de distinción más que un
simple aparato para comunicarse.
El mercado impulsa el pago digital a comercios a través del móvil, la
disponibilidad de una herramienta multimedia que tanto permite tomar
fotografías como escuchar música en formato MP3 o la radio. En países
menos desarrollados la venta de terminales de la telefonía móvil
también crece a ritmo acelerado, especialmente por la facilidad de
extender las redes de telecomunicaciones respecto a las líneas fijas
por cable.
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| Modelos a gogo centenares de componentes |
En
esta explosión de la telefonía móvil hay otro aspecto ambiental
exacrable a considerar que es la gran cantidad de modelos existentes.
Curiosamente, este mercado se parece más al de la moda que no al del
sector tradicional tecnológico. Sin ir más lejos, Nokia ha puesto en el
mercado desde el lanzamiento del teléfono para coche Mobira Senator en
1982 hasta el año 2005 más de 400 modelos de teléfonos en todos los
principales estándares analógicos y digitales. Para mantener este
desarrollo tecnológico, sólo Nokia consume 100.000 millones de
componentes al año puesto que por término medio, un teléfono incluye
más de 400 componentes. De estos, esencialmente son plásticos y
metales. A la postre el 70 % de las cámaras digitales existentes en
nuestro país en el 2005 iban incorporadas al teléfono móvil (y esto que
se cuenta que hay una cámara digital por cada 2,5 españoles).
Un estudio de Nokia encargado al Instituto Fraunhofer para la
Fiabilidad y la Microintegración (IZM) de Alemania examinó por primera
vez el impacto medioambiental de un teléfono móvil de uno de sus
modelos, el Nokia 6110. Los objetivos de este proyecto eran estimar el
contenido material y la toxicidad potencial del teléfono, identificar
sus piezas y componentes medioambientalmente relevantes y definir
objetivos de mejora ambiental permitiendo identificar más del 90 % del
material contenido en el teléfono. Las baterías y los accesorios no se
incluyeron en el estudio.
El porcentaje, en peso, de los principales tipos de materiales y los
componentes que los contienen fruto del mencionado estudio fueron los
siguientes: plásticos, 56% (carcasas, teclado, circuito impreso y sus
componentes); metales, 25 % (circuito impresos, piezas mecánicas,
componentes electrónicos, un 15 % es cobre y derivados); cerámica y
vidrio, 16 % (vidrio de la pantalla de cristal líquido, cerámica de los
componentes, fibra de vidrio en el circuito impreso) y otros, 3 %
(cristal líquido de la pantalla, piroretardantes).
Uno de los plásticos más usados es el ABS-PC, responsable del 29% de la
materia total contenida en el teléfono analizado. De entre los metales,
el cobre y sus compuestos representaban el 15% del total. Otros metales
frecuentes fueron el hierro, el níquel, el zinc la plata y sus
compuestos, pero también rodio, paladio, berilio. El contenido de plomo
del teléfono era inferior al 1%. Los metales son los materiales que
alcanzan un índice de toxicidad potencial más alto. Para extraer los
metales una vez se ha recogido el móvil viejo, si este termina en un
centro específico, se tritura después de quitarles la batería. A
continuación se separan los plásticos y los metales. Para recuperar los
metales se utiliza el refinado de metales preciosos y el fundido de
cobre, mientras que los plásticos y materiales que tienen pegados se
pueden utilizar como combustible para la recuperación de los metales.
Lamentablemente, por el propio proceso de diseño de los móviles muchos
de los plásticos no pueden reutilizarse como materia prima porqué van
contaminados con metales que lo impide. De todas maneras, el gran
negocio está en la recuperación de metales semipreciosos o estratégicos
como el coltán.
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| El coltán y los teléfonos móviles |
Coltan
es la abreviatura del metal columbita-tantalita ((Fe, Mn, Mg)(Nb,
Ta)2O6) un metal del que se extrae el tántalo metálico (Ta2O5) y el
niobio que se usan en la fabricación de condensadores y otros
componentes electrónicos por su resistente al calor lo que permite dar
mayor duración a la carga eléctrica de las baterías. El boom de la
tecnología electrónica ha hecho que el precio del coltan se
dispare (más de 400$ el kilo) a la vez que ha provocado un grave
desequilibrio socipolítico en los principales países donde se extrae
(el 80% de las reservas mundiales se encuentra en África, sobre todo en
una zonas de alta conflictividad bélica como la República Democrática
del Congo ocupada por los ejércitos de Ruanda y Uganda, donde más de
10.000 mineros recolectan en condiciones infrahumanas esta arcilla rica
en coltán). El coltán permite que las baterías de los terminales de la
telefónia móvil pueden mantener por más tiempo su carga, ya que los
microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el
consumo de corriente eléctrica.
El tántalo ha generado recientemente mucho interés debido a su uso en
condensadores en el equipo electrónico. Los condensadores realizan una
función vital, almacenando la electricidad por un período del tiempo
corto y asegurándose de que esta llegue con la máxima eficiencia en
aparatos de baja tensión tales como teléfonos móviles y PDAs, en los
cuales estas tolerancias pueden ser muy ajustadas. La ventaja del
tántalo en condensadores es su alta eficacia volumétrica, que permite
el miniaturización, la alta fiabilidad y la estabilidad sobre una gama
de temperaturas amplia (-55°C a 125°C), ningún otro material en los
condensadores es tan efectivo. Tal es el uso del tántalo en los
condensadores a que en 2001 más de 700.000 kg sobre un total 1,8
millones de kg o sea, aproximadamente el 50% del consumo de
tántalo, es para producir condensadores.
Entre el 15% y el 20% de las ventas internacionales de coltán proceden
del este del Congo, según fuentes del sector. Aunque algunos expertos
sugieren que la cantidad de coltán congoleño en el mercado es superior
al 15% o 20% debido a que se presenta camuflado con coltán de Tailandia
o Brasil, los otros productores legales, además de Australia.
Actualmente, este último país, de las minas de Greenbushes y Wodgina
aportan un 50 % de este mineral para la demanda mundial de tántalo
valorada en unos 900.000 kg anuales, la producción mundial se estima en
unas 1.800 toneladas. El reciclaje de metales aporta de un 20 a un 25 %
del tántalo que demanda la industria de este metal.
Los principales fabricantes de la telefonía móvil han tomado medidas
para que el mineral empleado en sus productos no proceda de la
República Democrática del Congo debido a las denuncias de injusticia,
corrupción y violencia que acompaña a la explotación de este mineral en
aquel país. Pero lo cierto es que, más allá de esta intencionalidad de
no formar parte de la tragedia humana y ambiental que acompaña a la
extracción de este mineral, el suministro de coltán a nivel mundial va teñido de sangre.
Más de treinta empresas están acusadas de importar coltán y casiterita
(para la industria eléctrica, de componentes magnéticos, armas...) del
Congo. De ellas, 27 son occidentales, la mayoría belgas, holandesas y
alemanas como reconocía el Centro Internacional de Estudios del
Tantalio-Niobio (Tantalum-Niobium International Study Center-TIC). La
gestión del coltán en el Congo está totalmente militarizada y la fiebre
por el tántalo ha empujado a miles de mineros y esclavos al interior de
los parques nacionales de Kahuzi-Biega (en Kivu-Sur) y Okapi en el este
del Congo que causan graves deterioros a los ecosistemas y a especies
sensibles como los gorilas o los elefantes. Aunque los teléfonos
móviles emplean cantidades ínfimas de tántalo (los fabricantes no
ofrecen datos precisos) emplean el 50 % de la extracción mundial. |
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