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Con un innovador diseño y un peso de 85g, el Siemens SL 55 del 2004 ya es una pieza de museo. Su SAR era de 0,62 W/kg
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El LG KG800 Chocolate, tribanda, con
cámara, mp3, radio, etc...es el modelo actualmente con la SAR más baja: 0,08 W/kg
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El
móvil también se vende como un objeto exclusivo. Es el caso
de este modelo de Nokia 8800 chapado en oro. Su SAR, sin embargo, no es tan notable: 0,5 W/kg
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A
pesar de las prestaciones que se añaden a cada temporada a los móviles,
estos siguen siendo utilizados básicamente para hablar durante la mayor parte
de su vida útil
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El
despliegue de la telefonía con funciones multimedia requiere un notable
incremento de antenas con el consiguiente riego de contaminación
electromagnética
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| El reciclaje de móviles |
La
entidad Eurosource Europe estima que en la Unión Europea se reemplazan
cada año cerca de 60 millones de terminales móviles a la vez que otros
85 millones no se usan y permanecen en manos de sus propietarios. Está
claro que existe un importante potencial para el reciclado de teléfonos
móviles aunque a penas llegan a un 5 % los terminales reciclados. Sin
embargo, hay que remarcar que aproximadamente el 90 por ciento del
total de las distintas fracciones que se obtienen de un terminal
reciclado resultan valorizables y se pueden vender en el mercado.
La Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y
Comunicaciones (Asimelec) aseguraba en el año 2004 que reciclar un
teléfono móvil costaba aproximadamente 0,9 euros, incluidos los gastos
de recogida, transporte, almacenamiento, promoción y gestión, aunque el
mayor coste se lo lleva la batería. Por cada kilogramo de móviles hay
unos 10 terminales. Sin embargo, ASIMELEC que inició un proyecto de
sensibilización y recogida de móviles obsoletos conocido por Tragamovil
(que fue para más inri un proyecto LIFE cofinanciado por la Unión
Europea) no ofrece datos estadísticos de los teléfonos móviles
recogidos en las tiendas que tienen puntos de recogida selectiva.
BioTel es otra de las empresas de reciclado de móviles en España (nació
a finales del 2002) aunque su interés se basa en recuperar los
terminales para venderlos en países en vías de desarrollo. El servicio
es gratuito y es necesario que el móvil funcione, después se encargan
de él independientemente de la compañía con la que haya sido contratado
o de la marca del aparato. Esta empresa también cuenta con medios e
instalaciones para preparar los subproductos que surgen de los
terminales y facilitar su destrucción. Tampoco BioTel ofrece datos
sobre la recuperación.
En cualquier caso, la Directiva europea sobre la gestión de los
residuos de equipos eléctricos y electrónicos plantea el objetivo de
que antes del uno de enero de 2007 se tiene que lograr una tasa de
recogida anual de 4 kilogramos de residuos eléctricos y electrónicos
por habitante. A falta de datos y con las estimaciones de que sólo
llegan a reciclado el 5 % es evidente que estamos muy lejos de que
cuando un terminal se convierte en basura electrónica sea tratado
adecuadamente para no causar más deterioro ambiental.
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| Imposibilidad de reparación |
Entre
los avances tecnológicos que se suceden cada semestre en el sector y la
garantía legal de dos años se hace evidente que los grandes fabricantes
no tienen interés alguno en facilitar recambios para la reparación más
allá de este tiempo de custodia legal de los dos años. Por otra parte a
cada temporada añaden más prestaciones a los nuevos modelos para que el
consumidor tenga la sensación de que su terminal ya es obsoleto aún
cuando funcione perfectamente (más megapíxels para la cámara que
incorporan, utilidades multimedia, etc.). Sin embargo, se da la
paradoja que en el 80 % de su funcionalidad los teléfonos móviles
sirven tan sólo para hablar. En otras palabras, por el 20 % de su uso
potencial participamos en una escalada de expoliación de recursos
naturales.
Aún cuando un cliente quiera conservar por razones ambientales o de
sensatez tecnológica un determinado terminal este probablemente pueda
toparse con la falta de recambios. Y si por casualidad todavía existen
recambios la opción es tan cara que se le obliga a un nuevo terminal
con la amenaza que la garantía de reparación es de 3 meses frente a los
2 años de un aparato nuevo. Hay una pesadilla peor que es la de la
renovación de una batería gastada. Así se da otra paradoja y es que un
terminal que no se estropee puede quedar obsoleto por la imposibilidad
de obtener el recambio de la batería. La falta de una normativa para
fomentar la universalidad en el diseño de baterías así como de
cargadores para la red es otra de las causas por las cuales un teléfono
móvil puede quedar fuera de uso aún cuando funcione perfectamente.
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| Cargadores, otro componente basura |
Sólo
en Japón existe una normativa oficial que obliga a los fabricantes de
móviles a que los conectores de los cargadores de red para todos los
terminales vendidos en este país estén dotados con un conexión única
para todas las marcas. En el resto del mundo cada marca ofrece sus
propios conectores. Los fabricantes argumentan razones de seguridad
para impedir que las baterías puedan convertirse en un elemento
peligroso. En realidad, todas las baterías de ión litio (Li-ion) se
serigrafían con mensajes tales como “puede explotar si se daña o se
tira al fuego”. Lo cierto es que las nuevas baterías de ión litio con
más capacidad que las tradicionales de niquel metal hidruro (NiH) hasta
el 2003 tienen el inconveniente que pueden convertirse en un explosivo
si no se recargan adecuadamente. Sin embargo, hay soluciones técnicas
para que los cargadores de red cumplan con las características mínimas
para evitar el peligro de explosión. Y en Japón, precisamente, no ha
habido problema alguno a pesar de la universalidad de los cargadores de
red.
Lamentablemente pues, en toda Europa otro elemento que se convierte en
basura electrónica son los cargadores de red de la telefonía móvil. Una
opción para poder conservar el cargador sería la de adquirir otro
terminal de la misma marca, pero igualmente el usuario obtendrá con el
nuevo terminal un nuevo cargador de serie a pesar de que este ya
disponga de uno útil y compatible. Si por el contrario se cambia de
marca, el cargador queda obsoleto aunque este funcione perfectamente.
Así pues al problema de la baja recogida selectiva de terminales
obsoletos hay que añadir la de los cargadores compuestos esencialmente
de plástico y cobre. En el caso de las baterías parece que hay una
mayor conciencia y estas llegan en un porcentaje mayor (sin ser el
adecuado ni mucho menos) a los puntos de recogidas de pilas. Sin
embargo, tampoco hay datos oficiales sobre el tema.
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| Cambio de mentalidad |
La
problemática socioecológica denunciada por parte de las organizaciones
humanitarias y ecologistas sobre la extracción del coltán empleada en
los teléfonos móviles ha obligado a los fabricantes a realizar
declaraciones oficiales en sus webs. A su vez ha estimulado a diversas
entidades a impulsar recogidas selectivas de terminales argumentando la
defensa ambiental, especialmente en Estados Unidos. Sin embargo, en
nuestro país no hay todavía suficiente consciencia para detener la
insensata escalada de nuevos modelos cada temporada como si de prendas
de vestir se tratara (la cual tampoco está exenta de problemática
social y ecológica).
Es evidente que las ventajas de la telefonía móvil han propiciado que
esta ya supere a los aparatos de telefonía fija en muchos países. A
pesar de los nuevos servicios multimedia ofrecidos por la telefonía
UMTS lo cierto es que la telefonía móvil sigue usándose como hemos
mencionado en un 80 % para algo tan simple como hablar (sin mencionar
la problemática asociada a la proliferación de antenas en edificios que
requiere esta telefonía de tercera generación). Por tanto, los
consumidores deberíamos reclamar una mayor durabilidad a los aparatos
de telefonía móvil y menos utilidades.
A su vez, los gobiernos deberían obligar a que las reparaciones de
móviles cuando afectan a la placa del circuito integrado ofrecieran una
garantía de 2 años equivalente a la de un terminal nuevo. También
debería pagarse una tasa de recogida selectiva significativa pero
reemborsable al devolver el aparato obsoleto a la tienda (esta medida
sería clave para incrementar el reciclaje o reutilización de móviles).
Recordemos que más del 70 % de un terminal son materiales plásticos,
cerámicos y de cristal de larga vida y el resto son metales tóxicos que
deberían tratarse adecuadamente. Finalmente, los cargadores deberían
ser universales para todas las marcas y que fueran un componente
opcional para evitar basura electrónica inútil. Igualmente, aunque la
carga energética de un teléfono móvil no consuma más de 10 W/h de
electricidad sería importante potenciar los cargadores solares como
componente amigable con el medio ambiente.
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| Advertencia final |
Aunque
este reportaje no ha entrado en los aspectos de salud relacionados con
los efectos de las microondas debidas al uso de los terminales móviles,
no podemos dejar de advertir que el consumidor debería ser más
consciente sobre esta problemática aunque no haya un reconocimiento
oficial explícito. La SAR (Specific Absortion Ratio) medida en vatios
por kilo de tejido vivo irradiado con microondas debe especificarse de
forma obligatoria para cada modelo (no siempre se aporta en el manual
del teléfono y hay que acudir al web del fabricante para conocerla).
Existen algunos sitios que ofrecen datos sobre la SAR. Aunque las regulaciones oficiales sitúen el umbral de seguridad de la
SAR en 2 W/kg (la mayoría de los aparatos están por debajo de 1
W/kg) escoger el modelo con la radiación menor (los hay por debajo de 0,1 W/kg)
es siempre una medida más sensata que basarse en la estética o las
prestaciones del aparato.
También es más que recomendable el uso de auriculares en lugar de
acercarse el terminal a la oreja, especialmente, para conversaciones de
más de un minuto. Aunque las autoridades sanitarias no se hayan
pronunciado de forma concluyente existen dudas razonables sobre la
aparición de tumores cerebrales y otras dolencias causadas por las
microondas por lo que el usuario debería aplicar el principio de
precaución. En otras palabras, mientras no haya unanimidad científica
sobre los riesgos para la salud de las personas en el uso de los
móviles deberíamos evitar la proximidad de los terminales a partes
vitales del cuerpo humano.
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