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La energía nuclear no es la alternativa a los combustibles fósiles para frenar el cambio climático
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En diez años ya no podremos invertir para frenar el calentamiento global
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| ficha técnica |
Una verdad incómoda
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Título original: An Inconvenient Truth
Director: Davis Guggenheim
Guión: Davis Guggenheim
Música: Michael Brook
Reparto: Al Gore y otros
Productora: Paramount Classics
Duració: 100 min.
País: Estados Unidos
Año:2006 Disponible EN DVD
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Una verdad incómoda
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La cuenta atrás no se detiene
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El
exvicepresidente americano Albert Gore (Al Gore) ya lanzó su visión
ambiental en el libro publicado en varios idiomas (incluido el español)
titulado La Tierra en juego
(1993). Este libro ya significó un notable impacto suficiente como para
que del mismo en nuestro país se hiciera una versión comercial
(Emecé Ediciones) y otra de promocional gratuita por parte del Grupo
Endesa. La Tierra en juego (Earth in balance)
formó parte de la literatura que circuló durante la Cumbre de la Tierra
de Río de Janeiro en 1992. El entonces vicepresidente Gore acudió a la
mencionada Cumbre aportando su particular visión. Una visión, personal,
más que institucional porque definitivamente como hombre de Gobierno
pudo comprobar que el poder es más complejo que un abanico de buenas
ideas. En su libro proponía incentivos económicos a la innovación y
gravámenes para lo anticuado así como la transferencia al Tercer Mundo
de estos productos, especialmente los destinados a los campos de
agricultura y selvicultura, movilidad sin contaminación, arquitectura
sostenible, energías renovables, etc. También proponía un nuevo método
de cálculo del PIB que excluyera la valoración de la pérdida de
recursos naturales y cuantificase las consecuencias de estas decisiones
para las generaciones futuras. El etiquetaje ambiental consideraba que
debía promocionarse al igual que las limitaciones para frenar la
industria armamentística. Finalmente definía un Plan Verde a escala
mundial asumido y financiado por los propios EUA, Europa, Japón y los
países productores de petróleo. En opinión de Gore, la sociedad
occidental se comporta como una civilización disfuncional con una
patología de adicción y una negativa relación con el medioambiente del
que está alienado.
Más de tres lustros después y tras abandonar definitivamente la política
al perder las presidenciales del 2000 por las corruptelas del clan Bush
se ha dedicado a sus quehaceres como hombre de empresa, pero también a
sus convicciones medioambientales. Al Gore tiene una dilatada
experiencia y de contacto con científicos dedicados al estudio del
clima. La necesidad por las evidencias acumuladas de los impactos del
clima pero a la vez de los desastres humanos que comportan como
la de los huracanes con nombre propio (por ejemplo, el Katrina en
agosto 2005) en Estados Unidos, están en la base del nacimiento de este
documental fílmico que ha sabido arrastrar a la poderosa industria
cinematográfica al margen de la sombra petrolífera del avaricioso clan
Bush. Pero está claro que Al Gore es solo la punta del iciberg.
Nicholas Stern, ex-economista del Banco Mundial por encargo de Gobierno
británico anunciaba conclusiones más pragmáticas: la economía
mundial caerá un 20 % si no se frena el calentamiento del planeta.
El mensaje de la película Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth)
es simple: Los seres humanos están sentados en una bomba de relojería.
Si la mayoría de los científicos del mundo tienen razón, nos quedan
apenas diez años para evitar una catástrofe de grandes proporciones que
podría hacer entrar el clima del planeta en una espiral destructiva con
temperaturas extremas, inundaciones, sequías, epidemias y oleadas de
calor hasta ahora desconocidas. Una catástrofe preparada por los
hombres que constituye el mayor reto moral al cual se enfrenta nuestra
civilización. Este documental parte de exponer claramente los
hechos y de hacer algunas predicciones tales como que a finales del
XXI, está previsto que la temperatura superficial de la atmósfera
aumente entre 1,4 y 5,8 ºC. El incremento de 2-3º C elevaría las
enfermedades contagiosas como el cólera, la malaria o el dengue, o de
patologías como el asma o las alergias. En cualquier caso más allá de
las dudas subyacen algunas realidades: las olas de calor y los períodos
de sequía, el deshielo de glaciares y la propia tundra así como
incremento del nivel y la temperatura de los océanos son veraces. Por
otra parte entre 1970 y 2004 se han duplicado los huracanes calificados
con la máxima categoría de fuerza. Todas estas realidades son algunas
de las que muestra la película de Al Gore.
Las imágenes fotografían la realidad de la que los científicos no son
más que los testimonios de que algo grave se avecina sin saber muy bien
el qué. El cambio climático, pero también el oscurecimiento global,
ultrapasan nuestras capacidades de predicción, pero dejan suficientes
pruebas del alcance que pueden tener cuando se desaten sus fuerzas.
Las pruebas acumuladas bajo el hielo de los polos terrestres nos
informan sobre los cambios climáticos de los últimos 800.000 años y las
elevadas concentraciones de dióxido de carbono actuales no tienen
parangón en los últimos 15.000 años. El novelista a sueldo, Michael
Crichton, se imaginó en Estado de miedo
que el cambio climático era una conjura ecologista contra el progreso de
la humanidad. La película de Al Gore constituye en este sentido el
contraataque racional y lúcido de que la única conjura es contra el ser
humano y que es su propia mano por la adicción a los combustibles
fósiles la que amenaza un futuro digno para las próximas generaciones.
Una verdad incómoda es un documental para el cine al estilo de Bowling for Colombine o La pesadilla de Darwin.
Este género, que triunfa en las grandes pantallas desde hace unos años
(en esta sección hay un buen número de ellas descritas) tiene la
habilidad de trasladar temas poco comunes en realidades globales. Una verdad
incómoda es también un documental intimista que se adentra en la
historia personal de Al Gore, desde el universitario idealista que
empezó a preocuparse por la crisis medioambiental a escala mundial,
pasando por el joven senador que debió enfrentarse a una terrible
tragedia familiar, hasta el hombre que casi llegó a presidente pero que
regresó a su primera pasión, el medioambiente, convencido de que aún se
podía hacer algo. Quizás por ello, la web de la película ofrece también
un kit sobre que podemos hacer cada uno de nosotros para luchar contra
el cambio climático. Quizás lo importante de esta película es que al
salir del cine uno tome los 10 consejos para reducir dióxido de carbono y se aplique a ellos.
Los españoles somos los que más hemos incrementado las emisiones con
efecto invernadero (incumpliendo el Protocolo de Kioto de forma
flagrante) en más de un 45 % sobre lo previsto legalmente. Una familia
española emite alrededor de 5 toneladas de CO2 anuales que para
entendernos es el equivalente al CO2 que retienen unos 600 árboles de
bosque mediterráneo que caben en una hectárea de terreno. Estas
elevadas emisiones proceden de una industria poco eficiente en la
cantidad de energía que usa por producto o servicio generado, pero
también por el incremento en el transporte por carretera y el tráfico
urbano y por hábitos inadecuados de la ciudadanía. Pocas personas saben
que por cada grado que se aumenta la temperatura de la calefacción se
eleva el consumo de energía entre un 5 -7 % y, por tanto, las emisiones
de CO2, de la misma forma que por cada kilómetro recorrido en bicicleta
se ahorra unos 200 g de CO2. Adentrarse en el mundo del ahorro de
emisiones con efecto invernadero con hábitos personales más saludables
para el planeta constituye no tanto una posibilidad sino que debería
verse como una necesidad si realmente queremos a nuestros hijos/as.
Una verdad incómoda
pone las imágenes en esta singular conferencia audiovisual ofrecida por Al Gore. El espectador tiene la posibilidad de poner la
realidad para un futuro seguro. Los españoles deberíamos aplicarnos en
esta asignatura global. La amenaza del cambio climático supera con
creces cualquiera de las supuestas amenazas como el terrorismo global o
incluso la mayoría de las enfermedades. El subtítulo de la película
aunque sensacionalista es acertado: una advertencia global, la película más terrorífica jamás
vista. De todos modos el terror fílmico será de pandereta si se desata
definitivamente la inestabilidad climática por el aumento de CO2 a la
atmósfera que nos muestran los datos de la película. Entonces esta verdad hoy incómoda será una tragedia global.
Aunque quizás ya sea tarde, todavía podemos actuar. Si uno tiene dudas,
Una verdad incómoda,
quizás no sea verdad absoluta, pero demuestra que las tendencias que
hemos marcado nos situan en punto de riesgo planetario sin precedentes.
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Curiosidades... |
De documentales sobre los efectos devastadores del cambio climático uno
puede encontrar de las grandes productoras como la BBC entre otras. La
ficción sobre el tema ya la puso el director Roland Emmerich con El Día
de Mañana (2004). Sin embargo, la curiosidad de Una verdad incómoda
es que es el propio ex-vicepresidente norteamericano Al Gore quien
ofrece su credibilidad y contactos científicos para sensibilizarnos
sobre el preocupante retrato de la situación del planeta, amenazado por
el calentamiento global provocado por las ingentes emisiones de CO2 por
parte de la acción del hombre. El documental fue encargado al director,
Davis Guggenheim (1964) que cuenta con una amplia experiencia en la
industria cinematográfica y en televisión, medio este último para el
que ha rodado episodios de series televisivas de éxito. Recibió dos
Óscars de la Academia de Hollywood en la ceremonia de 2007, a la mejor
canción original Necesito despertar de Melissa Etheridge y al mejor documental.
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