Saber aprovechar la energía del
hogar sale a cuenta (2)
Reportajes
Saber aprovechar la energía del hogar sale
a cuenta (2)
Febrero de 2006 - Informe divulgativo publicado por
IDAE
La actividad cotidiana en los 13,5 millones
de hogares que se tienen censados en España como residencia principal,
ocasiona un 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero que
arrojamos a la atmósfera, casi tanto como la industria (34%) y cerca de
las emisiones del transporte de viajeros y mercancías (27%). Los
cambios erráticos del clima en el planeta se explican por el aumento
indiscriminado de la liberación de estos gases, de los cuales el más
voluminoso y, por tanto, perjudiciales el dióxido de carbono
(CO2).
Cuando nos ausentemos deberíamos bajar el termostato a
15ºC
El frigorífico, al estar encendido de continuo,
supone el 18% de la factura eléctrica
Si
se dejaran de utilizar el 1% de los coches para acudir al trabajo,
ahorraríamos 20 millones de litros de combustible al año.
La temperatura interior
ideal
Para economizar,
cuando nos ausentemos, podemos bajar a 15º C el
termostato, que
generalmente está instalado en el salón, o programar la
calefacción para que pase al modo “económico”. Una inversión barata
para ahorrar entre un 8% y un 13% de energía es cambiar las válvulas de
los radiadores cuando éstas funcionen mal o empiecen a gotear y
sustituirlas por válvulas
termostáticas, que tienen varios niveles de
ajuste en función de la temperatura deseada.
En
cualquier caso, la temperatura de la vivienda en invierno no debería
exceder de 21ºC y, por las noches, de 17º C en los dormitorios. Un buen
consejo para mantener el calor de la vivienda es la costumbre
tradicional de cerrar persianas y correr las cortinas al anochecer.
Estos mismos criterios son aplicables al aire acondicionado. En
verano, una temperatura interior por debajo de los 25ºC es perjudicial
no sólo para el bolsillo sino también para la salud.
Desde el punto de vista de la eficiencia
energética, en sistemas de
calefacción eléctrica, sólo son recomendables los de bomba de calor.
En cualquier reforma, mejoras en el aislamiento, pueden ahorrar
hasta
un 30% en calefacción y aire acondicionado. Éste es el volumen de las
pérdidas y ganancias de calor que se producen por las ventanas. No
obstante, los radiadores deberían estar siempre situados debajo de
ellas, porque esto permite la correcta distribución del aire caliente
por la estancia. En los acristalamientos, lo mejor es la carpintería
llamada de “rotura de puente térmico” en lugar de la tradicional.
Equipar el hogar: un frigorífico con
etiqueta de calificación energética “A+A ” genera, a lo largo de su
vida útil, un ahorro de más de 900
euros.
Sean cuales sean las
condiciones de nuestra vivienda, siempre se puede
racionalizar el consumo eléctrico mediante la sustitución de las
bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo en todas las
estancias que estén iluminadas más de una hora. Al sustituir una
bombilla de las de 100 vatios por su equivalente de 20 vatios de bajo
consumo, estaremos ahorrando, a lo largo de la vida útil de la lámpara
eficiente, casi 70 euros.
Pero, sobre todo, a la hora de equipar el hogar, lo que hay que tener
presente es nuestras necesidades
reales y evitar comprar aparatos más
grandes y potentes de lo que requerimos. Este principio es doblemente
aconsejable con el frigorífico, que, al estar encendido de
continuo,
supone el 18% de la factura eléctrica. Si lo compramos demasiado grande
y se acumulan más de 3 milímetros de hielo en el compartimiento
congelador, el aparato gastará un 30% más de energía para mantener la
temperatura necesaria.
Las etiquetas en los
electrodomésticos que los clasifican según su
consumo a lo largo de la vida útil es un criterio útil para ayudar al
consumidor a elegir. El ahorro en la factura eléctrica de los más
eficientes (clase ‘A’) respecto a los menos eficientes (clase ‘G’)
puede superar, dependiendo del tamaño del aparato, los 600 euros a lo
largo de su vida útil. Este etiquetado es obligatorio para todas las
marcas en el mercado.
Así mismo, desde noviembre de 2002 es obligatorio que los vehículos
puestos a la venta tengan una etiqueta que refleje su consumo de
carburante y las
emisiones de CO2.
Por su parte, el IDAE ha
desarrollado otra etiqueta -que no es obligatoria-en la que se refleja
además la eficiencia
energética de las distintas marcas y modelos, la
cual se puede consultar en la página web del Instituto (www.idae.es).
No se puede olvidar que el uso del coche privado representa el 15% de
la energía total que se consume en España y el 40% de emisiones de
gases de efecto invernadero del sector
transporte.
“Si se dejaran de utilizar el 1% de los coches para acudir al trabajo,
ahorraríamos 20 millones de litros de combustible al año, lo que
contribuiría a reducir nuestra enorme dependencia energética de otros
países, que ronda el 80%”, explica García Breva.
Al margen de que el transporte
público es siempre mucho más eficiente y
recomendable, circular con las marchas más largas posibles y a bajas
revoluciones permite reducir hasta un 15% el gasto en carburante y las
emisiones de CO2, así como los costes de mantenimiento del vehículo.
Estamos hablando de lo que el IDAE identifica como las prácticas de
conducción
eficiente.