El pensamiento es un pájaro extraño que se alimenta de sus propios yerros.
Toda filosofía guarda algo de los sofismas frente a los cuales se erige como verdad.
De residuos de teoría construimos el martillo para demoler lo viejo.
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| Mario Payeras (Chimaltenango, 1940 - México, 1995) |
Nunca
en la historia de la humanidad conocida hemos llegado a ser una amenaza
real para un planeta entero, o sea, para nosotros mismos. No sólo en lo
ambiental, donde el calentamiento global está en una curva ascendente
debido al incremento incesante de las emisiones con efecto invernadero.
La gestión racional y equitativa de los recursos naturales es decisiva
para la reducción sostenida de la pobreza. Una de las formas más
eficientes de garantizar que no se haga caso omiso de las
preocupaciones ambientales de los pobres es incluir estos intereses en
las políticas nacionales. No obstante, en la mayoría de los países
incorporar una perspectiva favorable a los pobres en materia de medio
ambiente en las estrategias nacionales de desarrollo sigue siendo un
desafío importante.
El 40% más pobre de la población mundial, los 2.500 millones de
personas que viven con menos de dos dólares por día, representan el 5%
de los ingresos mundiales, en tanto que el 10% más rico representa el
54%. Nunca antes ha estado a nuestro alcance el objetivo de eliminar la
pobreza: ya no existen obstáculos técnicos, de recursos o de logística
insuperables para lograrlo. Sin embargo, más de 800 millones de
personas sufren a causa del hambre y la malnutrición, 1.100 millones de
personas carecen de acceso al agua potable, 1.200 niños mueren por hora
a causa de enfermedades prevenibles y unos 2.000 millones no tienen
electricidad para iluminar las horas nocturnas. Pese a ello la economía
mundial crece y se han producido avances significativos en materia de
medicina y tecnología, pero, en general, la mayoría de las personas de
países en desarrollo son víctimas de la globalización.
El progreso social, en forma de educación, un aspecto clave en el
desarrollo humano sigue siendo muy deficitario, el analfabetismo afecta
todavía a más de 2.500 millones de humanos. Sin educación el progreso
social no es posible. El empoderamiento de la mujer también es decisivo
para avanzar en el desarrollo humano. La igualdad entre los géneros es
y será siempre un fin en sí mismo. Debemos erradicar que las mujeres
ganen menos que los hombres, tengan menos acceso a empleos de calidad y
menos oportunidades de estudiar y, por tanto, de encontrar medios de
ingresos mejores y más seguros. Debemos reconocer que las mujeres son
objeto de abuso y discriminación, no sólo en los países pobres sino
también en los ricos y “educados”. Mientras la mujer no participe
activamente en la conformación del mundo, la sociedad entera se
perjudica.
Como dice el poeta es hora de demoler lo viejo. Los retos que nos
aguardan como civilización no pueden conseguirse reconduciendo el
presente. Es necesario forzar el derribo de los muros que durante
décadas de consumismo exacerbado y explotación global se han levantado.
La Guerra Fría se terminó demoliendo el muro de Berlín. El egoismo
económico creciente precisa del decrecimiento como arma arrojadiza. El
mundo está en guerra consigo mismo y necesitamos dejar de alimentar los
errores que nos arrastran hacia la crisis climática, social y de
gobernabilidad. Entre nuestros residuos, en la poesía, en las obras
olvidadas, en los autores denostados tenemos las piezas del puzzle que
el actual pensamiento presente es incapaz de completar. Tenemos todo lo
que necesitamos para sobrevivir en la diversidad humana que estamos
aniquilando. Tenemos en la naturaleza todo el bienestar para el
presente y las futuras generaciones si somos capaces de reducir la
presión poblacional y de extracción a la que la hemos sometido.
Tenemos una historia acumulada llena de errores de los que podemos no
solo aprender sino que sean el complemento para la nueva hoja de ruta
que se precisa para afrontar los graves problemas socioambientales. Una hoja de
ruta en la que no bastan los criterios puramente racionales porqué en
buena parte es la falta de sensibilidad la que nos ha llevado donde
estamos. Visión poética es la principal arma de esta necesaria
guerrilla de corazón a corazón que debe conquistar plaza a plaza,
vivienda a vivienda, persona a persona para incitarle a entrar en el decrecimiento y
conseguir volver a la armonía con Gaia. Sencillo y a la vez complejo
como lo es siempre el reciclaje de las ideas.
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