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El baijí, una imagen de un ser vivo que ya no está entre nosotros.
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La extinción del delfin del Yangtsé es consecuencia del industrialismo salvaje chino atizado por los países desarrollados. |
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Agosto, 2007.
La presión humana ha sido excesiva, y el delfín del Yangtsé no la ha
resistido. La actividad humana acaba definitivamente con el único
representante de una familia de cetáceos con más de 20 millones de años
de antigüedad. Los científicos dan ya por extinguido a este delfín de
agua dulce o Lipotes vexillifer.
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Un delfín de agua dulce único
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El Lipotes vexillifer o
baiji se caracterizaba por una longitud de 2,5 m y un peso medio de
unos 100 kg y por su largo hocico y por ser casi ciego ya que su vista
le era poco útil en unas aguas más bien turbias. Sin embargo, la
turbidez de por si natural de este río se transformó en las últimas
décadas en una sopa de tóxicos químicos que lo han convertido en
uno de los cauces más contaminados del mundo. Los baijis vivían en
grupos de tres o cuatro a lo largo del lago Tung-Ting en un
recorrido de unos 1.900 km de este río. Descubierto para la ciencia a
principios del siglo XX se inició su estudio científico a finales de
los años setenta cuando su población se estimaba en un ejemplar cada 4
km.
El delfín del Yangtsé no era el único delfín de agua dulce. Todavía
subsisten, aunque en grave peligro de extinción, una especie en el río
Plata, el Ganges y el Amazonas. La confirmación de su desaparición
es la primera extinción de un gran vertebrado en 50 años.
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Una extinción anunciada
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El
anuncio de la extinción del baijí llega después de seis semanas de
búsqueda por el curso del río, en el que no se ha encontrado ningún
ejemplar. La última vez que se detectó alguno de estos peculiares
mamíferos acuáticos fue en 2004. Una expedición británica que recorrió
el río entre noviembre y diciembre del año pasado, utilizando equipos
de sónar para captar las señales de presencia del animal, fracasó en su
intento por localizar los últimos supervivientes. Incluso se ha llegado
tarde para iniciar un programa de recuperación de la especie en
cautividad.
La situación de estos delfines no era investigada desde finales de los años 90, cuando la población entonces ya se
estimaba por debajo de los 13 individuos. En definitiva, que antes de finalizar el siglo XX ya podía
darse por extinguida en términos de viabilidad poblacional o genética. En los años
cincuenta del siglo XX, la población de este delfín, una especie única
del Yangtsé, era de miles, pero disminuyó de forma drástica con los
años mientras China se modernizaba y empezaba a utilizar el río para la
pesca, el transporte y la generación de electricidad.
La extinción del baijí representa la desaparición de una rama completa
del árbol de la evolución de la vida. La calidad y el uso de los ríos
es una actividad que debería ser considerada con mayor esmero del que
la especie humana les ha dado en los últimos decenios. Por ahora
nos quedan unas imágenes, algunos esqueletos y poco más para recordar
este delfín de agua dulce. Faltará por ver el camino que siguen las
otras tres especies de delfines fluviales que subsisten.
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Un medio fluvial cada vez más degradado
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Con
sus 6.300 kilómetros, el Yangtsé (Chang Jiang en pinyin) representa el
30% del agua dulce de China. Es fuente del 40% de la riqueza del
producto interior bruto del país. Pero las mismas autoridades del país
calculan que el estado de conservación de al menos una décima parte es
crítico, según reconocía el diario oficialista China Daily. Como
consecuencia del impacto ambiental
de la contaminación, la construcción de embalses -es el río que soporta
la famosa presa de Las Tres Gargantas- y la sobreexplotación, la pesca
se ha reducido a una quinta parte de la cantidad capturada en los años
cincuenta del siglo pasado (de 500.000 a 100.000 toneladas anuales).
Esto ha llevado a los habitantes de la orilla a intensificar las
actividades predatorias, y, como consecuencia, a acabar con el delfín,
indican los científicos. Otras especies, como el pez espátula (Psephurus gladius)
también llamado "pez elefante" del que se tiene los primeros registros
fósiles de hace entre 300 y 400 millones de años y que cuenta con otro
representante de la misma familia en norteamérica el Polyodon spathula, luchan por
sobrevivir. En cualquier caso el Yangtsé también está tocado de muerte.
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