El "Manifiesto de la Stevia" es un documento promovido por el movimiento Slow Food, con el objetivo de alertar sobre la importancia de esta planta dulce que
tiene importantes beneficios para la salud humana. La Stevia es una
planta que se ha convertido en el símbolo de autonomía contra las
farmacéuticas y de la lucha contra los transgénicos. Reproducimos, dado
su interés, el texto de este manifiesto que puede descargarse desde la
web de Slow Food:
La Stevia o “hierba dulce” es una planta originaria del Paraguay,
llamada originariamente Ka´a he´e, en guaraní. Puede endulzar los
productos de manera natural y sin calorías, lo que vendría a suponer
una revolución en el campo de los edulcorantes.
• Según diversas fuentes, la Stevia, en su forma natural, es 15 veces más
dulce que el azúcar de mesa y su extracto, rico en esteviosido y
rebaudiosido, unas 200 veces más. Por otra parte, su ingesta no afecta a
los niveles de azúcar sanguíneo sino que los regula.
• Recientemente, entre las conclusiones de la segunda reunión
internacional de la Stevia (Asunción, Paraguay,2006), se presentaron
públicamente los resultados de los estudios requeridos por el Joint
FAO/WHO Expert Comité on Food Aditives (JECFA), con objeto de lograr el
status definitivo de los Steviolglucosidos, e iniciar las gestiones
posteriores que permitan la apertura de la comercialización
internacional de la Stevia en los países que aún hoy no esta autorizada.
• Por otra parte, científicos de la
Universidad de Aarhus (Dinamarca), presentaron nuevas perspectivas muy
prometedoras de los componentes de la Stevia en el tratamiento de la
diabetes tipo-2, resultados que también se están constatando en
afectados por esta enfermedad en España e incluso con casos del tipo-1.
También se está avanzando en identificar sus propiedades como
antiséptico bucal y antiinflamatorio. Y en Japón esta muy extendido su
uso incluso como mejorante del suelo, plantas y animales.
• Ya este año 2007 se ha conseguido que la FAO y la OMS, ante las
determinaciones de inocuidad, incluyan a la Stevia en una lista
temporal, como paso previo para el definitivo pasaje a su “Codex
Alimentarius”. De hecho, el JECFA ya admitió la ingesta de hasta dos
miligramos por kg. y día de glicósidos de esteviol (calculados como
Steviol), cantidad muy alta que abre una vía clara para el
reconocimiento generalizado.
• Según las investigaciones que se citan, se constata que el consumo de
Stevia a largo plazo es seguro en humanos y su consumo influye de
manera favorable en los niveles de glucosa en sangre de los diabéticos
y en los de presión arterial de los hipertensos. Así mismo, su consumo
no modifica otros parámetros (lípidos, función renal y hepática).
• Hasta el momento, EEUU autoriza su comercialización en herboristerías
y está bastante extendido su cultivo, además se consume legalmente desde hace
muchos años en Japón, Corea del Sur, China, así como en gran parte de
Latinoamérica (Brasil Colombia, Argentina, Perú…) y sobre todo en
Paraguay, país originario de esta planta, que debe jugar un papel
importante en la promoción y distribución de semillas y variedades que
permitan la extensión de su cultivo a nivel mundial. En Europa no se
admite su venta, aunque en Alemania su consumo es tolerado, siendo uno
de los principales importadores y exportadores de Stevia del mundo.
• En definitiva, la Stevia se perfila como una planta extraordinaria
que podría beneficiar la salud de la humanidad y contribuir a la mejora
de la economía de los campesinos, ante la gran demanda que se avecina
de esta hierba dulce.
• En Junio de 2007 hemos conocido cómo dos multinacionales, Coca Cola y
Cargill, informan que han patentado un producto derivado de la stevia
llamado “rebiana”, al que han asociado hasta 24 patentes,
fundamentalmente en relación con extraer los extractos de las hojas y
que no deje el sabor amargo que tiene el estevoisido, quizá utilizando
preferentemente el rebaudiósido, que no tiene este amargor. De ahí,
quizá, el nombre de la patente. No obstante, estas técnicas y los
procesos productivos son conocidos y están patentados desde hace años en
Japón.
• Slow Food, ante las perspectivas de futuro de esta planta, reclama y
apoya una producción de estevia abierta a las diferentes comunidades
agrícolas a nivel mundial, y un incremento de su consumo que permita un
uso generalizado a la vista de sus cualidades medicinales y
alimentarias. La Stevia debe ser declarada patrimonio agrícola y
salutífero de toda la humanidad a través de la acción permanente de las
comunidades agrarias y de consumo a escala internacional.
• Por todo ello, Slow Food se manifiesta de forma activa para resistir a
las tendencias de privatización mercantil de este patrimonio agrario.
Consideramos fundamental resaltar no solo sus propiedades como
edulcorante, sino lo que es quizá más importante: su capacidad
medicinal. Como buena comida que si, además, se produce limpiamente
favoreciendo su cultivo ecológico y se consiguen precios justos para
los productores, puede constituir un apoyo fundamental a la soberanía
de las comunidades del alimento. En definitiva, no se puede patentar la
vida, ni la salud de los hombres: ello es patrimonio de todos.