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Las hojas de la Stevia son dulces y con propiedades medicinales.
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Las flores de la Stevia no son espectaculares.
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Muestra de productos alimentarios (que no se comercializan en Europa) que contienen el edulcorante de la Stevia.
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El autocultivo de la Stevia es muy fácil y permite disponer en nuestro hogar de una hierba medicinal útil para la salud humana.
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| Una planta fácil de cultivar |
La Stevia, al ser una planta de una región subtropical, tiene un
comportamiento diferente en climas mediterráneos, ya que los días más
cortos en luz solar del otoño e invierno acortan su ciclo, provocando
una parada de crecimiento a la planta muy importante. Esto no sería
aplicable a las islas Canarias, donde el clima se asemeja más al de sus
orígenes tropicales. Por este motivo, y dado que es una planta
plurianual (puede rebrotar 4-5 años), cada primavera
arranca con fuerza otra vez, con nuevos brotes que suben desde las
raíces. A partir de la primavera, y casi hasta mediados de agosto, puede ir reproduciéndose por esquejes (como podemos hacer con los
geranios). Su cultivo en el balcón es facil.
De una planta de Stevia que rebrote a la primavera
se pueden llegar a reproducir de 200 a 500 nuevas plantas aplicando este
sistema, o sea, sacando esquejes durante todo el tiempo que vegeta. Sólo
hay que tener cuidado de no plantar un brote que acabe con flor, porque
no llegaría a enraizarse nunca. Normalmente, los rebrotes de primavera
y verano suelen tener pocas veces flores. Además, aunque florezca, la Stevia en nuestro clima no genera semillas con poder para germinar. De
ahí que la reproducción más efectiva sea por esqueje y no por semilla.
Así pues, si partimos de una buena variedad conservaremos siempre sus
propiedades medicinales.
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Un pequeño arbusto subtropical
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La Stevia rebaudiana
(Bertoni) es un arbusto originario del Paraguay y Brasil conocido por
los indígenas guaraníes y del Mato Grosso desde tiempos ancestrales, al
que denominaban ka'a he'e
(hoja de miel). Este arbusto alcanza los 90 cm de altura y se
caracteriza por tener las hojas de color verde brillante y algo
avellutadas, lanceoladas o elípticas y dentadas, en posición alterna,
las cuales miden entre 3 y 5 cm de largo por 1,5 a 2 cm de ancho. Los
tallos son pubescentes y rectos, mientras que las raíces filiformes son
esencialmente superficiales y tienen suficiente fuerza vital para
facilitar el rebrote de la planta.
Es una planta dioica cuyas flores
son pequeñas, tubulares y de color blanco, sin fragancia perceptible.
Se agrupan en panículas corimboides formadas por pequeños capítulos
axilares que van creciendo poco a poco. Sus flores las polinizan las
abejas. En nuestras latitudes no es habitual que dé frutos fértiles.
Los frutos son aquenios dotados de un vilano que el viento transporta
con facilidad. De todos modos, el mejor método de reproducción para su
cultivo son los esquejes. El hábitat natural de esta planta son las
regiones semiáridas como las de la región de la Cordillera de Amambay,
en Paraguay. En estado silvestre crece en terrenos arenosos, poco
fértiles pero con un buen drenaje. Requiere días largos y mucho sol.
Los españoles la adoptaron como edulcorante para bebidas y otras
golosinas, por lo que era conocida como “hierba dulce”. Sin embargo, no es hasta finales del siglo XIX que el botánico paraguayo Moisés Bertoni la clasifica en 1899.
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Dulce y saludable
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En
actualidad es utilizada como edulcorante en varios países como
Paraguay, Japón, Corea, China, Taiwán y diversos países americanos y
asiáticos. En Japón, por ejemplo, se utiliza desde los años setenta
como edulcorante natural sustitutivo del azúcar y otros de origen
sintético. Allí tiene una cuota de mercado superior al 50 %,
especialmente en el momento en que se percibió que algunos de estos
edulcorantes (denominados como E9XX) tenían efectos nocivos para la
salud humana. Recordemos que el mercado de los edulcorantes está
dominado por el azúcar, el jarabe de maíz alto en fructosa y productos
sintéticos como la sacarina, el ciclamato, el aspartamo y
la sucralosa; algunos de ellos con serias dudas sobre sus posibles
efectos cancerígenos. Sin embargo, en otros países -caso de Estados
Unidos- sólo se autoriza como complemento dietético y tiene prohibido
su uso como edulcorante o aditivo alimentario desde 1991 por parte de
la U.S. Food and Drug Administration. La Comisión Europea rechazó en el
año 2000 la propuesta de permitir su uso, por la existencia de dudas
respecto a su seguridad sanitaria. Ante este rechazo, un equipo internacional de científicos,
liderado por Jan Geuns y Johan Buyse de la Universidad Católica de
Leuven en Bélgica, publicó un libro en el que se suman pruebas de la
seguridad de la Stevia. En abril de 2004, este centro organizó un
Congreso Internacional sobre la Seguridad de la Stevia. Las
conclusiones de este simposio demuestran la completa seguridad de esta
planta con su dulce sustancia.
Desde el año 2005 ha tenido un nuevo impulso la producción de Stevia o ka'a he'e,
ya que la OMS (Organización Mundial de la Salud) autorizó su uso como
edulcorante. Su utilización como edulcorante ha venido incrementándose
desde que en Japón la tecnología para la extracción del steviósido, su
principal componente, así como la tecnología para la eliminación del
sabor amargo que presenta tomó un importante desarrollo. |
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Los beneficios del dulzor de la Stevia
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La hoja verde de la Stevia contiene, de forma natural, una sustancia que es 15 veces más dulce que el azúcar de mesa o refinado. El
extracto de esta substancia es rica en esteviósido y rebaudiósido, que
pueden obtenerse en laboratorio. A diferencia del azúcar de caña o
remolacha, el edulcorante natural de la Stevia no aporta calorías al
organismo, ya que no se metaboliza, con lo que la naturaleza nos aporta
en esta planta el sabor dulce sin las contraindicaciones para la salud
que supone la ingesta de los edulcorantes que, como el azúcar, pueden
causar sobrepeso, diabetes, etc. La Stevia aporta un edulcorante de
mesa ideal para la elaboración de bebidas, dulces, mermeladas, chicles,
repostería, confituras, yogures, etc.
La fuente de salud de la Stevia radica en que sus hojas poseen una
sustancia denominada esteviósido, constituida por una mezcla de por lo
menos ocho glucósidos diterpénicos. El glucósido es una molécula
obtenida por condensación entre dos monosacáridos, mientras que un
terpeno es un lípido derivado del hidrocarburo isopreno, que es entre
100 hasta 300 veces más dulce que la sacarosa y que, por sus
características físico-químicas y toxicológicas, permite su inclusión en
la dieta humana para ser utilizada como un edulcorante dietético
natural, sin efectos colaterales. Una planta de 1 m de altura rinde
unos 70 g de material seco utilizable, de los cuales 25 g corresponden
a hojas. El esteviósido es un “polvo blanco cristalino, inodoro, no
higroscópico, no fermentable, de sabor dulce aún en soluciones muy
diluidas, que es muy soluble en agua”. Sin embargo, tiene como
principal obstáculo para su comercialización lo que se denomina un
retrogusto, que para ser eliminado requiere procesos de laboratorio
costosos. La ingesta de las hojas tiernas es mucho más económica y con más propiedades medicinales que los extractos purificados.
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Propiedades medicinales de una planta comestible
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Resulta
que la Stevia no sólo afecta a los niveles de azúcar sanguíneo, sino que
los regula. Por este motivo, se ha convertido en una planta esencial
para la calidad de vida de los diabéticos, a la vez que contribuye a
regular la presión arterial, es un potente diurético y facilita la
absorción de grasas. Científicos de la Universidad de Aarhus
(Dinamarca) han aportado nuevas perspectivas muy prometedoras sobre los
componentes de la Stevia en el tratamiento de la diabetes tipo-2,
resultados que también se están constatando en afectados por esta
enfermedad en España e incluso con casos del tipo-1. También se esta
avanzando en identificar sus propiedades como antiséptico bucal y
antiinflamatorio. Por otra parte, en Japón esta muy extendido su uso
como mejorante del suelo, de plantas o para la salud de los animales de
granja.
Las investigaciones científicas demuestran fehacientemente
que el consumo de Stevia a largo plazo es seguro para las personas, que su consumo influye de manera favorable en los niveles de glucosa en
sangre de los diabéticos y que regula la presión arterial de los
hipertensos. Así mismo, su consumo no modifica otros parámetros
(lípidos, función renal y hepática). Esta opinión contrasta con la
irreductible presión de la industria de los edulcorantes para que en
Estados Unidos, principal consumidor de edulcorantes del mundo, no
pueda usarse como aditivo alimentario.
Tanto
la FAO como la OMS han tomado ya determinaciones para certificar la
inocuidad de esta planta y, por tanto, incluir a la Stevia en una lista
temporal, como paso previo para el definitivo pasaje a su “Codex
Alimentarius”. De hecho, el FAO/WHO Expert Comité on Food Aditives
(JECFA) ya admitió la ingesta de hasta 2 miligramos por kg/día de
glicósidos de esteviol (calculados como esteviol), cantidad muy alta
(equivalente a 110 gramos de azucar al dia), que abre una vía clara para
el reconocimiento generalizado.
Algunos
estudios indican su actividad antibiótica, en especial con las
bacterias que atacan las mucosas bucales y los hongos que dan origen a
la vaginitis en las mujeres. Por sus propiedades curativas, sobre todo
en Sudamérica se utiliza también para contrarrestar la fatiga y para
combatir dolencias en el hígado, el páncreas y el bazo. Más allá del
poder endulzante de los principios activos contenidos en la hoja de la
Stevia, esta planta se perfila como una planta extraordinaria que
podría beneficiar la salud de la humanidad y contribuir a la mejora de
la economía de los campesinos. En la medicina paraguaya se utiliza la Stevia rebaudiana
como hipoglucemiante, digestivo, cardiotónico, diurético, hipotensor,
vasodilatador, antiácido, etc., además de por los mencionados efectos
beneficiosos en la absorción de grasas y la presión arterial.
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Regulación de la estevia
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Hasta
el momento, EEUU autoriza su comercialización en herboristerías. Otros
países disponen de amplios cultivos y se consume legalmente desde hace
muchos años como es el caso de Japón, Corea del Sur y China, así como
en gran parte de Latinoamérica (Brasil Colombia, Argentina, Perú…) y,
sobre todo, en Paraguay, país originario de esta planta y que ha decidido
jugar un papel importante en la promoción y distribución de semillas y
variedades que permitan la extensión de su cultivo a nivel mundial. En
Europa no se admite su venta como planta alimentaria, aunque en
Alemania su consumo es tolerado, siendo uno de los principales
importadores y exportadores de Stevia del mundo. Como planta medicinal
también está tolerada su comercialización.
La regulación de nuevos
alimentos en la UE vigente desde 1997 requiere que cualquier alimento
considerado «exótico» cumpla con unas estrictas condiciones de
seguridad antes de que se introduzca en el mercado europeo. Para
introducir en la UE un alimento por primera vez requiere que se
apliquen las condiciones que establece el reglamento sobre Nuevos
Alimentos de la UE. La norma distingue cinco categorías de
productos, en función de la tecnología aplicada o del origen de
alimentos y de sus ingredientes, a la vez que atribuye a las autoridades
responsables de seguridad alimentaria de cada país un papel fundamental
en todo este procedimiento. Para conseguir que un alimento nuevo
entre en la UE, el procedimiento más sencillo es que un país someta a
evaluación un producto, enviando su propuesta a los demás Estados
miembros para que emitan su conformidad. Las frutas consideradas
exóticas como el mango, la papaya, la granada, el té blanco, etc. han aumentado un significativo 26% entre 2001 y 2004, según un estudio
reciente. Diversas instituciones científicas denuncian que no se autorice la presencia de la Stevia en el mercado europeo y no se use su potencial nutritivo y medicinal. |
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