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Un futuro justo
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Título original: Fair future
Autor: Wolfgang Sachs, Tilman Santarius (dirs.)
Colección: Encuentro Icaria-Intermón Oxfam, 19
Editorial: Icaria
Año de publicación: Barcelona, 2008 |
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Un futuro justo
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| Recursos limitados y justicia global |
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Este
libro vincula el destino de la biosfera y de las poblaciones más pobres
al reparto equitativo de unos recursos planetarios escasos. La
sobreexplotación de los recursos está provocando la subida de la
temperatura del planeta, la pérdida del 50 % de los humedales (de los
existentes en el 1900), la erosión del 15 % del suelo agrícola, la
sobreexpotación de los acuíferos o el agotamiento de una cuarta parte
de los recursos pesqueros, sin contar que la civilización humana está
impulsando la llamada sexta extinción del planeta. Ante
estos datos, los expertos advierten que para evitar daños
irreparables al planeta, hay que "transformar los modelos de producción
y consumo instaurados por las sociedades opulentas para que empleen
menos recursos y sean respetuosos con el medio ambiente". Como decía
Ivan Illich, "el socialismo sólo puede venir montado en bicicleta".
La sobreexplotación del planeta y sus consecuencias se viven de forma
desigual en los distintos países. El libro analiza el consumo, el
comercio y la utilización de los transportes para demostrar que, si
bien son los países ricos los que más recursos consumen, son los países
pobres quienes más sufren las consecuencias del deterioro que este
sistema económico favorece. Un ejemplo: en los países industrializados
se consumen 4,5 toneladas de unidades de petróleo por persona y año,
mientras que en los países pobres tan sólo 0,8 toneladas. Sin embargo,
la mayoría de materias primas se producen y extraen en los países del
Sur. Cada tonelada de producto importado por el Norte genera una media
de 5 toneladas de residuos mineros, emisiones y erosión en el país
exportador (cifra que ha aumentado más del doble en los últimos 25
años). Un futuro justo intenta definir una justicia
intergeneracional partiendo de la filosofía y la ética kantiana,
centrada tanto en los derechos universales como en las obligaciones
correspondientes ya que, de acuerdo a la perspectiva kantiana, la
injusticia se ceba "cuando los
principios adoptados por las instituciones políticas y económicas no
pueden ser adoptados por todas las naciones y son justas cuando sus
principios podrían ser adoptados por todos y no se recorta el espacio
de libertad de nadie".
Es evidente que el estilo de vida de los países desarrollados no es
extensible a toda la especie humana. Sólo el consumo de España provoca una huella ecológica de
casi 5 hectáreas/persona/año o, lo que es lo mismo, que para satisfacerlo de
forma continuada se necesitarían de 3 a 4 planetas, algo que no tenemos
y que por tanto obtenemos de extraerlo de las generaciones futuras, o
sea, de nuestros hijas e hijos y su descendencia. De ahí la importancia
que adoptar un estilo de vida más frugal, que sólo puede impulsarse
desde la perspectiva ética y la justicia. Este libro lo hace desde la
visión de la justicia como planteó en su momento Mahatma Ghandi: "en el mundo hay recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos los hombres, pero no para satisfacer su codicía".
Aunque también es cierto que en las visiones más éticas pocas veces se
atreven a poner en el punto de mira la imposibilidad de vivir en un
planeta lleno de humanos, porque sólo los actuales más de 6.000 millones ya nos
obligarían a limitarnos a una huella ecológica de menos de 2
ha/persona/año. De ahí que la reflexión de los recursos naturales requiere de una visión de justicia global, pero también de un
planteamiento ético respecto a poner límites a la población humana.
El libro parte de un análisis de la desigualdad en el espacio
ambiental, para a continuación visualizar cuáles son los escenarios de
apropiación tanto en la geopolítica del petróleo como en la de
superficies agrícolas para los monocultivos transgénicos, las patentes
sobre la vida o los conflictos del agua. A partir de ahí, se adentra en
los modelos de justicia sobre los recursos, en cómo el bienestar es
compatible con la justicia para proponer los llamados contratos de
justicia y ecología como el comercio justo, la equidad o la ética
empresarial. A lo largo de la obra se toman ejemplos concretos que
quedan ilustrados en gráficos muy esclarecedores: desde el número de
televisores en los países desarrollados a la huella ecológica por
persona respecto al índice de desarrollo humano, etc. Como se recoje
al inicio del libro, "la cuestión no es predecir el futuro sino estar preparado para él" (por cierto que lo dijo Pericles en el año 500 aC).
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