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Los Reyes del Ártico, una película sobre las especies víctimas del cambio climático.
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La azarosa vida del oso polar y la morsa, protagonistas de Los Reyes del Ártico
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Los Reyes del Ártico
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Título original: Artic Tale Dirección: Sarah Robertson y Adam Ravetech Guión: Linda Woolverton, Mose Richards, Cristin Gore Música: Joby Talbot Nacionalidad: EEUU Año: 2007 Género: Documental Duración: 90 minutos
Distribuye: NotroFilms
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Los Reyes del Ártico
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Víctimas del cambio climático
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Ártico enigmático y gélido se ha convertido en el símbolo de la
realidad en la que nos está sumiendo el cambio climático. En estos
últimos años no han faltado documentales
que nos acercaran a la vida animal del paraíso del hielo. Los
osos polares dependen del hielo marino para cazar y utilizan
corredores de hielo para desplazarse de un lugar a otro. Las
hembras preñadas emergen en primavera y no han comido
durante 5-7 meses. La formación tardía de hielo marino en el
Ártico en otoño y la separación temprana del hielo en primavera
significa un período más largo de ayuno. Las condiciones de los osos
polares en estos útlimos años han permitido observar una reducción del 15
% en el tamaño de los machos adultos así como una disminución en el
número de cachorros nacidos entre 1981 y 1998. Aunque este film se
centre en el mundo animal no podemos olvidar que hay casi 4 millones de
habitantes en la región polar, de los cuales unos 400.000 son indígenas.
Los habitantes del Ártico han visto como la acumulación de metales
pesados y sustancias orgánicas volátiles (COP) ha incrementado
notablemente los trastornos de salud tales como cánceres, disfunciones
endocrinas, pérdidas de fertilidad, etc. como se afirma en el informe GEO-4.
National Geographic se ha querido sumar a la advertencia científica de
que en los últimos años el hielo ártico ha disminuido un 20 % y que, de
seguir a este ritmo, para el 2040 el verano helado podría no tener hielo
firme sobre el mar. Aunque este mensaje puede sonar a resabido, Los
Reyes del Ártico, un documental familiar, lo reafirma con una contundencia
inusitada a través de la aparente ingenuidad de narrar la vida de una
osezna de oso polar y una cría de morsa con nombres propios para esta
ficción, pero que no es más que el testimonio de una realidad
constatada por los científicos. Una vida amenazada en la que los
protagonistas son el oso blanco, un depredador poderoso, y la morsa, una
presa ocasional del mismo.
Sin embargo, la originalidad de este documental, que está contado casi
como un fábula, no deja indiferente porque nos muestra como las
estrategias vitales aprendidas generación tras generación por estos
colosos quedan obsoletas frente a los cambios ecológicos en su entorno
natural. La vida en el Ártico es ya de por sí dura, como para que por
razones de la falta de hielo de los últimos lustros, el oso
polar ya no pueda cazar focas bajo el hielo porque simplemente no hay
el suficiente grosor para que las focas se escondan y el oso las pueda
capturar. En la otra cara de la moneda, las morsas, comedoras
convulsivas de almejas que se tumban en los témpanos, no tienen donde
reposar y las manadas ven amenazada su tranquila existencia. Al final,
todo redunda en una falta de alimento esencial que hace estragos en las
poblaciones naturales de estos reyes del ártico, por someterlas a
esfuerzos titánicos que no siempre tienen un final feliz. Y así, poco a
poco, la historia del filme, que empieza con tiernas escenas del
nacimiento de dos oseznos polares y una morsa, va
tomando un cariz cada vez más dramático. Las visicitudes entrelazadas
de estos dos colosos árticos nos muestran la crudeza de su existencia
por culpa del calentamiento global.
Es evidente que se trata de un documental en el que el equipo que ha
participado ha hecho un importante esfuerzo para tomar imágenes
inéditas como las tomas submarinas o en condiciones de climatología
extrema. Desde la comodidad de la butaca, lo que en apariencia podría
ser un paseo singular por uno de estos paisajes inasequibles para la
mayoría, nos sumerge en la inestabilidad ecológica que hemos creado y
que en el Ártico empieza a vislumbrarse con toda su crudeza. Tratándose
de un documental familiar no faltan algunas escenas divertidas: desde el
patinaje de dos osos sobre el hielo hasta la pestilenta sobremesa de la
manada de morsas tras zamparse una media de unas cuatro mil almejas por
barba. Pero el drama de la existencia en un ecosistema cambiante para
especies tan especializadas recorre todo el metraje y, a lo largo de la proyección, helará nuestras consciencias.
La lucha contra el cambio climático es en realidad una lucha contra
nosotros mismos. O sea que, quizás, los cambios en nuestros hábitos
deberían producirse sin necesidad de ser espectadores de este tipo de
documentales. Sin embargo, quizás la simpatía que pueden crear los dos
protagonistas del mismo sirvan de acicate para mover ficha por nuestra
parte. La vida para los protagonistas del Ártico se ha
visto complicada hasta la tragedia con la falta de hielo durante el
verano. En este 2008, Año Internacional de la Tierra, Los Reyes
del Ártico nos traslada, a la vez que nos advierte, a la fragilidad de
uno de los ecosistemas más prístinos pero a la vez más alejados de los centros urbanos e industriales desde los que contribuimos al
calentamiento global. Se podría pensar que es un documental más sobre
osos polares y otros habitantes árticos, pero debemos insistir en que se
trata de una película para sacudir nuestra cómoda realidad derrochadora
en emisiones con efecto invernadero. En este sentido, se agradece
que se inviertan tantos esfuerzos tecnológicos y creativos en una
severa advertencia sobre nuestro futuro, ni que esté revestida por una
aparentemente ingenua historia de animalillos. Un film, pues, totalmente
recomendable para hacernos conscientes de que debemos empezar a ser
parte de la solución. Algo que, como advierte este documental, no es más
que la punta de los témpanos helados cada vez menos frecuentes en el
Ártico. La versión española ha sido presentada por la multinacional de
la iluminación Osram, que produce bombillas de bajo consumo de calidad.
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Curiosidades... |
La versión española está narrada por Belén Rueda.
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