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Calidad del aire en las ciudades
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Autor: Observatorio de la Sostenibilidad en España
Distribución: Ediciones Mundi Prensa
Madrid, 2007
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Calidad del aire en las ciudades
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Un informe alarmante pero objetivo
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conocimiento es la base para tomar medidas y el informe de la Calidad
del aire en las ciudades pone en evidencia las deficiencias de la
calidad del aire en muchas ciudades españolas. Aunque los ciudadanos
tengan derecho a respirar un aire limpio y sin riesgos para la salud y
el entorno, se constata que este derecho está en entredicho. Los
resultados de la investigación del Observatorio de la Sostenibilidad en
España publicadas en este informe ponen sobre el tapete datos
imprescindibles, tales como que trece municipios de más de 100.000
habitantes -seis de ellos correspondientes a la Comunidad de Madrid- presentaban concentraciones medias anuales de dióxido de nitrógeno por
encima del valor límite para la protección de la salud humana, fijado
en 40 µg/m3, que entrará en vigor el 2010.
Pero esto no es nada si nos atenemos a los costes sociales y a los
potenciales beneficios del daño evitado, y es que las cifras no pueden
ser más elocuentes. Una estimación de la Unión Europea (UE) sobre la
mortalidad debida a exposiciones a largo plazo a la
contaminación de partículas en el aire por encima de los permitidos en
124 ciudades europeas (con un total de 80 millones de habitantes),
reflejaba que unas 60.000 muertes al año podían estar relacionadas con
ello. Así que en el seno de la UE se calcula que, con datos del año
2000, la exposición a las partículas se traduce en una diminución
aproximada de nueve meses en la esperanza de vida o a 348.000 muertes
prematuras anuales por la contaminación del aire de las ciudades. Y
esto no es baladí, pero tiene una causa común: el incremento del tráfico
de vehículos motorizados. En España, desde 1980 se ha doblado el número
de turismos por habitante, pasando de los 5 habitantes por vehículos en
aquel año a alcanzar los 2,15 habitantes por turismo, sumando más de
27,7 millones de vehículos, de los cuales 20,3 millones eran turismos.
Con estos datos, la contaminación en las ciudades no puede sino ir a
peor.
En España existe ahora mismo desde 2007 la Ley de Calidad del Aire y
Protección de la Atmósfera que supone un gran avance legislativo, lo
cual no quita que por el momento la realidad de la contaminación urbana
no sea un desastre. La contaminación atmosférica es responsable
real del 1,4 % de las muertes mundiales. En Europa, la mitad de dicho
impacto podría ser causada por las emisiones de los vehículos a motor y,
en tan sólo tres países europeos (Austria, Alemania y Francia), entre
19.000 y 44.000 personas fallecieron al año por causa de los efectos de
la contaminación. En España, según el Programa CAFE (Clean Air for
Europe), se estima que la contaminación atmosférica genera unos costes
anuales de al menos 16.839 millones de euros aunque, según las
estimaciones realizadas, esta cifra podría llegar a cerca de 46.000
millones. Ello supone que los costes derivados de la contaminación
atmosférica representan como mínimo un 1,7 % y un máximo del 4,7 % del
PIB español, y entre 413 y 1.125 euros por habitante y año. Está claro
que, con estas cifras, lo deseable sería intervenir para reducir la
contaminación en las ciudades. Sin embargo, en el 2005, 13 ciudades
presentaban concentraciones medias anuales superiores al valor límite
anual para la protección de la salud humana, que entrará en vigor el
2010, encontrándose por encima de los 55 µg/m3 Valencia, Barcelona,
Getafe, Madrid y Alarcón, cuya concentración media anual alcanzaba
67 µg/m3. Y, así, el Informe Calidad del aire en las ciudades va
aportando datos nada tranquilizadores, pero reales y bien documentados,
en un estudio concienzudo a la vez que ilustrado suficientemente para
que sea comprensible para el lector medio. Recordemos que en el 12 % de
los municipios españoles, que suponen el 19 % de la superficie del
territorio de España, reside el 79 % de la población y se localiza el
78 % de las viviendas principales. O sea, que la contaminación urbana
tiene un fuerte impacto en la calidad de vida de los españoles. Y es
que en un día laborable, casi la mitad de los desplazamientos se
realizan en coche, porcentaje que asciende al 56 % cuando el motivo del
desplazamiento es ir al lugar de trabajo o estudio. Sin embargo, los
fines de semana el coche incrementa hasta el 60 % los desplazamientos
realizados, aunque entonces no afectan directamente sobre el entorno de
las urbes.
Así pues, aplicarse en la sostenibilidad exige que en la gestión urbana
se tomen medidas para reducir el tráfico privado de coches. Aunque
también la industrias aportan un notable efecto en la contaminación
urbana. Más de 2 millones de personas de pequeños y medianos municipios
residen junto a focos industriales con emisiones altamente nocivas. Y
los efectos de las emisiones de la industria pueden afectar a
municipios a cientos de kilómetros de distancia. El informe Calidad del
aire en las ciudades propone diferentes medidas y lo hace de una forma
muy asequible para cualquiera. Entre ellas expone la necesidad de
desarrollar un ambicioso sistema preventivo de alertas, tanto por
grandes medios de comunicación como por teléfono móvil, con el fin de
reducir la exposición de la población a los contaminantes en los días
de mayores niveles de contaminación. A su vez, reclama que la
administración ponga todos los medios a su alcance para disminuir la
contaminación urbana. Finalmente, el informe recoge datos de un buen
número de la calidad del aire de cada una de las ciudades analizadas.
De seguir sin actuar de forma contundente, se estima que la
contaminación del aire en el 2020 puede provocar unas 292.752 muertes
prematuras. O sea, que ser conscientes de la importancia de invertir
algo más de tiempo en los transportes colectivos es clave para reducir
la movilidad de coches privados, a la vez que la industria debe tomar
medidas urgentes para reducir los focos de emisiones tóxicas. Sea como
sea, Calidad del aire en las ciudades es un informe imprescindible para
reflexionar, a la vista de los datos aportados por el Observatorio de la
Sostenibilidad en España y que complementa el informe Sostenibilidad en España 2007.
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