parte de: Ecología práctica - consejos ecológicos tags: galio, mercurio, termometro clinico de mercurio, termometro clinico digital, termometro clinico solar, termometro clinico de galio, galinstan, acofarma, geratherm medical, , actualizado: 09/09/0809 |
¿Qué termómetro clínico aconsejarían por razones ecológicas? [Rolando, Guadalajara]
La temperatura corporal es un indicador muy útil para conocer el buen funcionamiento de nuestra fisiología. Los termómetros farmacéuticos que median entre 35 ºC y 42 ºC han sido uno de los grandes inventos de la medicina del siglo XIX. El clásico termómetro clínico a base de un tubo de vidrio lleno de mercurio con un estrangulamiento en la parte inferior es un diseño del físico británico Thomas Clifford Albutt (1836-1925) de 1870, aunque en su aplicación sistemática intervinieron otros científicos.
El elemento marcador era pues una gotita de mercurio elemental y por tanto en estado líquido dispuesta en un capilar de vidrio encapsulado. Un termómetro médico de mercurio podía contener entre 0,05 a 0,10 ml de mercurio elemental. La concentración normal de mercurio en orina es menos de 0,02 mg/litro. Al ser de cristal a menudo se rompían. Entonces se desparramaba este mercurio en miles de microgotitas que acaban desperdigadas por el hogar o en la basura. Y el mercurio es un elemento altamente tóxico. Además en el año 2000 el mercurio acumulado de los termómetros para la fiebre fue de 17 toneladas o el 10 % del mercurio acumulado en los vertederos de basura. Así que una directiva de rango europeo que entró en vigor en abril del 2009 prohibe la venta de termómetros clínicos de mercurio.
Así se empezaron abrir espacio los termómetros digitales ya fueran con sonda o por infrarrojos los cuales equipados con un control electrónico permiten incluso memorizar mediciones y con una rápida respuesta, de unos segundos contra los 2-3 minutos que se recomendaba en el termómetro manual de mercurio. La comodidad de este tipo de termómetros electrónicos es innegable. El problema es que para operar van alimentados con pilas. Los hay con pilas alcalinas o recargables AAA, pero otros vienen con pilas botón. Dado que se trata un aparato que se desea que se use unas pocas veces al año el problema es que aunque duran mucho estas pilas finalmente hay que cambiarlas. Los que equipan pilas convencionales AAA al menos permiten que estas pueden ser recargables. Sin embargo, las pilas recargables aunque no se usen van perdiendo carga por lo que podemos encontrarnos que el día que lo necesitemos se hayan descargado.
Una opción interesante para quienes precisan de un termómetro clínico digital es la versión del termómetro clínico solar Geratherm speed el cual incorpora una pequeña célula solar que recarga la batería que incorpora. Después de 25 mediciones es necesario exponer la célulita fotovoltaica a la radiación solar unos 60 min. Es ligero y la medición térmica se realiza en unos 45 seg en las axilas.
En términos de ecología el aparato deseable es un termómetro clínico de vidrio. Lamentablemente, en la mayoría de las farmacias aconsejan siempre algún modelo con pilas porqué dan mediciones rápidas y precisas y son de buena calidad. El resultado es que consumimos un bien de poco uso pero intensivo en energía. Así investigando en el mercado (español) se pueden encontrar termómetros clínicos de vidrio con líquidos metálicos adaptados a la norma europea EN 12470-1:2000. Uno de ellos es el termómetro de vidrio exento de mercurio comercializado por ACOFARMA que incorpora una mezcla llamada comercialmente Galinstan (galio, indio y estaño). Se trata de un termómetro de gran precisión 0,1 ºC y cuyo único inconveniente es que para registrar con precisión la temperatura corporal ya sea por vía oral, rectal o axilar deben transcurrir unos 4 minutos. Es lógico que una sociedad de las prisas como la nuestra prevalezcan las opciones de la instantaneidad frente a las de una pieza duradera, de fácil reciclaje y que permite una relación menos apresurada con nuestra cuerpo y, por tanto, de más consciencia respecto al estado de salud. Por la sensibilidad termométrica el fabricante ofrece garantía ilimitada y no es necesario someterlo a control metrológico. Así que nuestro consejo sería el termómetro clínico de galio.

En algunas farmacias hemos podido escuchar a sus dependientes que los termómetros clínicos de vidrio a base de galio son incómodos, se rompen, se desgastan, etc. No es cierto si atendemos a la garantía del fabricante. Ciertamente, pueden romperse con un mal uso, pero también puede suceder con uno de pilas. Sin embargo, para tener en casa un termómetro clínico de vidrio de galio es lo más recomendable pues evita el consumo de pilas y conllevan una mayor huella ecológica en su fabricación. Si su uso es en el ámbito hospitalario donde se realizan centenares de mediciones al día entonces no hay duda que la medición por infrarrojos resulta útil pero sería deseable que funcionara con pilas recargables. Cuando un térmometro clínico digital deja de funcionar hay que respetar los reglamentos vigentes a la hora de desechar el termómetro o las pilas gastadas.
Lamentablemente, de termómetros clínicos de vidrio sólo conocemos un modelo pero con la garantía de por vida con la precisión de (+0,1/-0,15ºC), que se pueden lavar y son 100 % higiénicos y aptos para personas alérgicas.
|