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Agricultura en la ciudad




Agricultura en la ciudad
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Atendiendo a un congreso en las afueras de Estocolmo a mediados de otoño de 1974, pasé por un huerto comunal cerca de un alto edificio de apartamentos. Era una tarde idílica de verano, con varias personas cuidando huertos situados a cuatro pasos de sus residencias. Más de treinta años  después todavía puedo recordar la escena por el aura de satisfacción que rodeaba a esas personas faenando en sus huertos. Estaban absortos no sólo en producir verduras y vegetales, sino que algunos también cuidaban sus flores. Recuerdo pensar, “ésta es la señal de una sociedad civilizada.”


Huerto urbano en una parcela del Bronx (New York, USA). Fuente: Green Guerrillas


Además de abastecer más producto fresco, trabajar en un huerto urbano provee de beneficios sociales y de bienestar psicológico.


Los huertos urbanos suministran comida para cerca de 700 millones de residentes urbanos en todo el mundo. Fuente: Green Guerrillas


El Horturbà es un producto comercial de fabricación nacional que permite cultivar en el balcón o la terraza.


Vergel hortícola en una terraza del centro de Barcelona (España)

Marzo, 2007. En junio del 2005, la U.N. Food and Agriculture Organization (FAO) reportó que los huertos urbanos y periurbanos, - los que están dentro o inmediatamente adyacentes a una ciudad-, suministran comida para cerca de 700 millones de residentes urbanos en todo el mundo. Estas explotaciones agrícolas son, en su mayor parte, pequeños parcelas – solares vacíos, patios e incluso tejados.

Dentro y en los alrededores de la ciudad de Dar Es Salaam, capital de Tanzania, hay cerca de 650 hectáreas de tierra produciendo verduras. Esta tierra suministra no sólo el producto fresco de la ciudad sino que representa también el sustento para 4.000 agricultores que intensivamente cultivan sus pequeñas parcelas todo el año. Al otro lado del continente, un proyecto de la FAO tiene a los residentes urbanos en Dakar, Senegal, produciendo hasta 30 kilogramos de tomates por metro cuadrado cada año en cosecha continua en huertos de tejados.

En Hanoi, el 80% de las verduras frescas provienen de granjas de dentro e inmediatamente adyacentes a la ciudad. Estas granjas urbanas producen también el 50% de la carne de cerdo y las aves de corral consumidas en la ciudad. La mitad del pescado de agua dulce que se consume en la ciudad es producido por agricultores urbanos emprendedores. Cerca del 40% del suministro de huevos se produce también dentro de la ciudad o en sus cercanías. Los agricultores urbanos ingeniosamente reciclan los residuos humanos y del ganado para alimentar las plantas y fertilizar los estanques de peces.

Reciclaje de aguas urbanas y de nutrientes
La gente que vive en los humedales de alrededor de East Calcuta, en India, gestionan estanques de peces con aguas residuales urbanas que cubren casi 3.500 hectáreas. Las bacterias en los estanques descomponen los deshechos orgánicos de las aguas residuales de la ciudad. Esto, a su vez, permite el rápido crecimiento de algas que suministran comida para las diversas especies de peces herbívoros que de otra manera entrarían en tensiones locales. Este sistema provee un suministro estable de peces para la ciudad, pescado que habitualmente es de mejor calidad que cualquier otro que llega al mercado de Calcuta.

La revista Urban Agriculture describe cómo Shanghai ha creado una zona de reciclaje de nutrientes alrededor de la ciudad. La administración municipal gestiona 300.000 hectáreas de tierras de cultivo para reciclar el excremento humano de la ciudad. La mitad de la carne de cerdo y las aves de corral de Shanghai, el 60% de sus verduras y el 90% de su leche y huevos provienen de la misma ciudad y de la región inmediatamente circundante.

Micro-huertos para barrios
En Caracas, Venezuela, un proyecto financiado por el gobierno y asistido por la FAO ha creado 4.000 micro-huertos de un metro cuadrado cada uno en los barrios de la ciudad, muchos de ellos situados a pocos pasos de las cocinas familiares. Tan pronto como una cultivo madura, se cosecha e inmediatamente después es repuesto con nuevas plántulas. Cada metro cuadrado, continuamente cosechado, puede producir 330 lechugas, 18 kilogramos de tomates, o 16 kilogramos de col al año.

El objetivo de Venezuela es tener 100.000 micro-huertos dentro de las áreas urbanas del país y 1.000 hectáreas de huertos que empleen abonos de compost urbano a escala nacional. Leonardo Gil Mora, viceministro del desarrollo rural integrado, señala que “en los barrios y en Venezuela en general, las personas son lo más importante que tenemos. A través de la agricultura urbana, esperamos aumentar la confianza en sí mismos de los pobres, así como también aumentar su participación en la sociedad.”

Huertos comunales
Hay una larga tradición de huertos comunales en ciudades europeas. Cuando un extranjero vuela hacia París, los numerosos huertos comunales pueden verse en las afueras de la ciudad. Estas pequeñas parcelas producen no sólo comida de alta calidad sino también sensación de bienestar y sentimiento de comunidad.

Como resultado de una campaña nacional en Cuba para expandir la agricultura urbana después de la pérdida de la ayuda soviética hace más de una década, ahora La Habana produce la mitad de las verduras que sus residentes consumen. La ciudad-estado de Singapur tiene a 10.000 agricultores urbanos que producen cuatro quintas partes de las aves de corral y una cuarta parte de todas las verduras que se consumen allí. Un estudio del año 2003 de Urban Agriculture informa que el 14% de los 7,6 millones de residentes londinenses producen una parte de su comida. En Vancouver, la ciudad más grande del oeste de la costa de Canadá, esta medida alcanza un impresionante 44%.

En la ciudad de Filadelfia de USA, se preguntó a los jardineros comunales por qué trabajaban en un huerto. Un 20% lo hacía por razones recreativas, un 19% dijo que ese trabajo mejoraba su salud mental, y un 17% su salud física. Otro 14% lo hacía porque querían tener producto fresco de la mejor calidad que un huerto podía proveer, un 10% lo hacía por motivos espirituales, y un 7% dijo el motivo era en su mayor parte económico- por el coste del producto y la comodidad. Los huertos urbanos son lugares de reunión social que engendran un sentimiento de comunidad. Además, los que trabajan en huertos tres o cuatro veces a la semana gozan de los mismos beneficios físicos que las personas que caminan regularmente o van en bicicleta para cuidar su salud.

El potencial de la agricultura urbana
En algunos países, como Estados Unidos, hay un enorme potencial inalcanzado para la agricultura urbana. Una encuesta señaló que Chicago tiene 70.000 parcelas vacantes y Filadelfia, 31.000. A nivel nacional, el total de parcelas vacías en las ciudades alcanzarían los centenares de miles. El informe Urban Agriculture report resume por qué la agricultura urbana es una actividad tan deseable para una sociedad: se obtiene “un efecto regenerativo… cuando las parcelas vacías se transforman de espacios que ofenden la vista, - lugares peligrosos llenos de malas hierbas y basura -, en huertos florecientes, bellos y seguros que alimentan los cuerpos y las almas de las personas.”

Dada la cercana subida inevitable en los futuros precios del petróleo, los beneficios económicos de la agricultura urbana en expansión, incluso en sociedades opulentas, se harán mucho más evidentes. Además de abastecer más producto fresco, ayudará a millones a descubrir los beneficios sociales y el bienestar psicológico que trabajar en un huerto urbano puede traer.

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Adaptado del Capítulo 11 “Designing Sustainable Cities,” de Lester R. Brown, B 2.0: Rescuing a Planet Under Stress and a Civilization in Trouble (New York: W.W. Norton & Company, 2006), disponible en www.earthpolicy.org/Books/PB2/index.htm

Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org