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Ahorra energía y dióxido de carbono en casa

Enero, 2006.- En este artículo os proponemos distintas medidas para ahorrar energía en el hogar, independientemente del tipo de casa que tengas. Reducir los gases contaminantes de la atmósfera es también una posibilidad en nuestras viviendas que pueden ser ahorradoras y contribuir a cumplir con el Protocolo de Kioto. Es evidente que la construcción de viviendas, especialmente, en estos últimos años de boom, no se ha realizado con criterios de ahorro energético. Más bien lo contrario: se calcula que actualmente cerca de un 7 - 9% es el porcentaje del total de emisiones de dióxido de carbono atribuible a las viviendas. De media se sitúa en 1.300 kg de CO2/año por vivienda.

La vivienda no es el sector que más emisiones produce (el transporte es responsable del 40%), pero ahorrar energía en casa es un compromiso que todos podemos asumir, una obligación ética y una medida educativa hacia las futuras generaciones que crecen en nuestro hogar. Hasta ahora la legislación en el ámbito de la construcción no ha ayudado a implementar criterios de ahorro en la vivienda, pero el nuevo Código Técnico de la Edificación pretende dar una vuelco a esta realidad. En una vivienda en la que se apliquen criterios de sostenibilidad podrían rebajarse las emisiones hasta un 50% sin un coste adicional excesivo (menos de 6.000 euros). Lo cierto, sin embargo, es que por un coste mínimo podemos introducir tecnologías y hábitos que nos permitan ahorrar energía. Hemos recopilado algunos de básicos y si quieres más, consulta las distintas emisiones de la Guía práctica de la energía editada por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE).

 

Etiqueta de clasificación de los electrodomésticos según su eficiencia energética.

Lo más sencillo: colocar bombillas de bajo consumo en todos los espacios

La iluminación representa la cuarta parte del consumo eléctrico de la casa, aunque en algunas viviendas con deficiente luminosidad natural este gasto puede llegar hasta el 50% del recibo de la luz. Las bombillas compactas o de bajo consumo son una buena ayuda para disminuir el consumo eléctrico. Aunque son más caras, duran 8 veces más y proporcionan la misma luz consumiendo apenas un 20% de la electricidad que necesitan las lámparas convencionales de incandescencia.

Actualmente, hay bombillas de bajo consumo para todos los ambientes del hogar. Una sola de estas bombillas economiza a lo largo de su vida útil 137 litros de petróleo, o 156 kg de carbón, que es lo que se ahorran las centrales eléctricas en combustibles fósiles y, por lo tanto, en emisiones de CO2. Si eres más atrevido, incluso puedes plantearte algunos espacios con iluminación de LEDs, pero fíjate siempre en los lúmenes que indica la etiqueta.

 

Las placas solares térmicas permiten obtener agua caliente sanitaria ahorrando electricidad o gas.

Para nuevas adquisiciones: electrodomésticos eficientes

La Comisión Europea promulgó en el año 1989 una Directiva que instauraba un sistema de Etiquetas Energéticas, para mejorar y aumentar la información de los consumidores al comprar cualquier electrodoméstico. Esta directiva fue adoptada por el Estado español en 1994. La etiqueta clasifica los electrodomésticos en 7 categorías que van de la A+++ (leída como "A plus plus plus" y que es la más eficiente y de menor consumo) a la G (menos eficiente y mayor consumo). Todos los electrodomésticos tipo frigoríficos, lavadoras, secadoras, etc. deben mostrar esta etiqueta en la exposición de la tienda.

Escoger un electrodoméstico eficiente es sinónimo de ahorro energético, ya que su consumo de electricidad es menor. Estos aparatos eficientes acostumbran a ser algo más caros, aunque la diferencia de precio con respecto a uno convencional se amortiza en menos de 4 años. Después de 10 años, período que equivale al tiempo de vida de cualquier electrodoméstico, nos habremos ahorrado un 74,7% del consumo eléctrico total con respecto al consumo de un electrodoméstico no eficiente.

 

Para la climatización del hogar una bomba de calor inverter puede ahorrar hasta un 40% de la electricidad respecto a una de convencional.

¿Vives en una casa pareada o un ático? Ponte energía solar para calentar el agua sanitaria

La tecnología solar para calentar agua sanitaria está al alcance de todos. Por menos de 2.000 euros podemos ducharnos o lavarnos las manos, etc. con agua caliente sanitaria (ACS) ahorrando electricidad o gas. La energía solar incorporada en la vivienda puede ahorrar hasta un 40% del consumo de gas o electricidad para calentar el agua. El consumo de energía para producir agua caliente sanitaria supone el 26% del consumo de energía total de nuestros hogares, y se ha convertido en el segundo uso energético doméstico en importancia después de la calefacción y la refrigeración.

Podemos ahorrar en el consumo energético al calentar el agua gracias a la instalación de un sistema de energía solar térmica. Si haces reformas puedes también usar el agua caliente solar para lavar platos o la ropa siempre que pongas un grifo del circuito de agua caliente. Los electrodomésticos que usan el agua caliente precalentada se llaman bitérmicos. Consulta con la Agencia de Energía de tu municipio o a la administración autonómica.

 

Para la climatización del hogar una bomba de calor inverter puede ahorrar hasta un 40% de la electricidad respecto a una de convencional.

Ahorrar energía y dinero con la calefacción

Para el conjunto de viviendas españolas, la calefacción representa casi el 30% del consumo de energía y este consumo se traduce en: un 57% de productos petrolíferos (gasóleo, butano y propano), un 23% de electricidad, un 15% de carbón y un 5% de gas natural.

Una de las formas más sencillas de ahorrar dinero con la calefacción radica en aislar nuestro hogar del frío: mediante doble acristalamiento, burletes en puertas y ventanas, cortinas y aislando las cajas donde se enrollan las persianas por donde se escapa mucho calor y penetra el frío. Así, con un buen aislamiento, nos podremos ahorrar hasta un 40 % en el consumo de la calefacción. Existen en el mercado unos electrodomésticos conocidos como bombas de calor que aportan climatización integral: aire acondicionado en verano y calor en invierno. Aunque el coste de una bomba de calor actualmente puede ser moderado, lo que no nos dicen a menudo es que hay bombas de calor que pueden ahorrar entre un 30 y un 40% respecto a los equipos convencionales más baratos. Este tipo de bombas de calor se conocen por “inverters”. Las bombas de calor son recomendables para aquellos hogares que no tienen acceso al gas y precisan de calefacción y aire acondicionado a la vez, son muy útiles para moderar el consumo eléctrico que puede ser importante con estos aparatos cuando no son “inverters”.

 

Buenos hábitos: cuida bien el frigorífico y ahorra energía

Los frigoríficos y congeladores son electrodomésticos indispensables en la mayoría de hogares. Se debe tener en cuenta que el frigorífico, tras el aire acondicionado y la caldera, es el electrodoméstico que más energía consume, una tercera parte de toda la electricidad de la casa. Con tan sólo considerar algunos detalles podremos ahorrar hasta un 20% del consumo eléctrico del frigorífico:

- Mantener limpio el serpentín de la parte posterior para que el motor no trabaje más y no aumente su consumo de electricidad.
- Facilitar la ventilación de la parte posterior; la distancia mínima debe ser de unos 5 cm, para que así el motor no tenga que trabajar tanto.
- Regular la temperatura de la nevera según las instrucciones del fabricante, dado que un grado menos de temperatura supone un 5% más de consumo.
- Descongelar el congelador cuando la escarcha alcance los 5 mm de espesor. A partir de ese momento, su consumo puede aumentar hasta un 30% más.
- Colocar la nevera lejos de fuentes de calor, como microondas, horno o el sol directo, ya que si no su consumo de energía aumentará.

 

Lavar los platos ahorrando agua y energía

Para que una nevera ahorre energía hay que seguir un programa de mantenimiento.

Aunque para lavar los platos en un hogar español sólo se utiliza el 5% del consumo total de agua, es conveniente que corrijamos algunas malas costumbres como, por ejemplo, lavar los platos con el grifo abierto. Si nos habituamos a llenar el fregadero con agua y un poco de jabón, sólo serán necesarios unos 20 litros para limpiar los platos.

Si estamos pensando en realizar modificaciones en el hogar, podemos comprar un lavavajillas de bajo consumo energético (clase A). Lavar los platos con el lavavajillas puede resultar un 60% más económico que lavar los platos a mano y con agua caliente, siempre que tengamos en cuenta algunas consideraciones:

- Escoger el lavavajillas del tamaño necesario.
- Poner en marcha el lavavajillas cuando esté a plena carga, sin sobreponer piezas, ya que después sería necesario volverlas a lavar.
- Utilizar los programas económicos o ecológicos.
- Poner doble entrada de agua: una para la fría y otra para la caliente. Así podremos usar lavavajillas bitérmicos y ahorrar electricidad especialmente si disponemos de agua caliente sanitaria solar.
- Evitar colocar utensilios que ocupen demasiado espacio. Éstos se pueden lavar a mano.
- Aclarar los platos antes de meterlos en el lavavajillas.

 

Cocinemos siempre con ollas con tapa para ahorrar energía.

Buenos hábitos en la cocina

Cocinar es una actividad cotidiana en la que intervienen siempre factores como la salud, la nutrición, la comodidad o el simple placer de la gastronomía. Desde el punto de vista energético, sin embargo, cocinar es fundamentalmente utilizar el calor y, por tanto, la energía. En nuestro país el 11% del consumo de energía (electricidad y gas natural) se utiliza para cocinar los alimentos. Existen diferentes formas de ahorrar energía mientras cocinamos que nos harán disminuir la factura de electricidad o gas natural a final de mes.

Algunos consejos que nos ayudarán a ahorrar casi el 30% del consumo de la cocina son:

- Cocinar siempre con recipientes cuyo fondo sea mayor que el fogón.
- Tapar siempre las cacerolas.
- Descongelar los alimentos dentro de la nevera.
- Evitar abrir la puerta del horno innecesariamente.
- Habituarse a la olla exprés o a las ollas que cocinan con calor retenido.
- En caso de utilizar placas eléctricas, desconectarlas unos minutos antes de que acabe la cocción, si no son de inducción.
- En caso de cocinas de gas, reducir el fuego cuando se esté hirviendo el alimento.