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Ahorro eléctrico en la Comunidad de Vecinos

Más del 50 % de la población española vive en edificios plurifamiliares. O sea que su vida está ligada a lo que se llama la Comunidad de Vecinos o Propietarios.  Esto quiere decir que además de los gastos familiares de la propia vivienda hay que contar con la de los servicios comunes que disfrutamos: un edificio iluminado, limpio, asegurado, quizás con ascensor,  etc.

Muchas veces por ignorancia o por desidia asumimos que el mantenimiento de la Comunidad de Vecinos es un carga más y no siempre nos cuestionamos la posibilidad de ahorrar. Si la Comunidad además está administrada por un gestor, puede que este tampoco vele por la reducción de gastos para que esta ahorre. 

Uno de los gastos importantes de toda Comunidad de Vecinos o Propietarios es el consumo energético por la iluminación de los espacios comunes y el ascensor si lo hay. Foto de Fundación Tierra: Hueco de escalera comunitaria.

Ahorro energético
No puede haber ahorro eléctrico si no hay consciencia del consumo del mismo. En el caso de edificios plurifamiliares con ascensor, el consumo de la iluminación de la escalera común es de un 20 a un 25 %. Si hay garaje, entonces el consumo lumínico del edificio puede alcanzar hasta el 50 % de la factura.

Muchas veces las facturas de los gastos comunitarios no las revisa nadie, simplemente se pagan y se da por aceptado que es un coste a pagar.  La bombilla de una escalera comunitaria que menos consume es la que está apagada. Por esto, por ejemplo, más allá de buscar tecnologías de iluminación más eficientes (que también) es importante combinar estas con detectores de presencia y de interruptores crepusculares mejor que no horarios (en el caso que haya iluminación exterior) y de reductores nocturnos que aminoren la intensidad lumínica. No se trata pues sólo de disminuir el consumo de energía, sino también de aumentar la vida útil de los equipos y las instalaciones.

Vamos a ilustrar con un ejemplo real (1) los pasos a seguir para ahorrar energía con el criterio de aprovechamiento máximo de los equipos existentes y también para minimizar el gasto económico. Estas medidas que exponemos son las sugeridas por un asesor energético tras realizar las oportunas mediciones energéticas previas de los servicios comunes de la Comunidad.

Lámpara LED y halógena R7S de 78 mm de longitud. La sustitución de la halógena por una LED supondrá reducir el consumo en un 94 %. Foto: Fundación Tierra. 

El primer paso es conseguir del administrador de la finca o del presidente de la Comunidad todas las facturas de la electricidad del último año. A partir de estas y de las mediciones de potencia en el sitio se pueden plantear algunas opciones generales. A penas el  25% de las comunidades de propietarios se ha planteado medidas para ahorrar energía. 

Consejos básicos
1. Unificar suministros si hay varios proveedores o incluso suprimir  servicios quizás innecesarios. No consideraremos en este artículo las comunidades que tienen servicios de climatización comunitarios.
2. Impulsar que la Comunidad contrate electricidad verde como compromiso con las futuras generaciones. Las energías renovables sólo se desarrollarán si se demandan y es lo que hacemos al contratar electricidad verde procedente de fuentes renovables.
3. Revisar la potencia contratada, pero para ello es aconsejable contratar una medición sobre la potencia pico real. Conocer la potencia pico es el primer paso para poder tomar decisiones. Pensemos que la sensibilidad de instaladores, arquitectos y encargados de mantenimiento respecto al ahorro energético era baja hasta hace poco.
4. Inventariar todos los puntos de iluminación para valorar el tipo de bombilla, potencia lúminica, iluminancia existente para poder valorar el servicio y finalmente estudiar las posibilidades de ahorro .
5. Revisar la intensidad lúminica (verificación del cumplimiento de la norma UNE-EN 12464-1 de parámetros luminotécnicos) para que esta se adapte a normativa, pero que tampoco sea excesiva, lo cual es lo más habitual. En general, durante décadas el exceso de intensidad lumínica ha sido la tónica aplicada en todo tipo de edificios.
6. Revisar que puntos de iluminación puesto que probablemente algunos podrían estar apagados o que se encendieran sólo con detectores de presencia.
7. Revisar la sectorización de los puntos de luz de modo que cuando le demos a un interruptor no se iluminen puntos inncesarios.

Ejemplo de la sectorización eléctrica de los servicios comunes de una escalera de vecinos equipada con temporizadores. Foto: Fundación Tierra.

Radiografía de un consumo lumínico excesivo
Vamos a ilustrar estas medidas con un ejemplo real de un edificio sin iluminación exterior ni de servicios tales como piscinas, jardines, etc. Este ejemplo que os proponemos, sin embargo, puede ser útil para comparar. Se trata de un edificio de planta baja con 4 pisos y 12 vecinos con ascensor.
En el hall de entrada había 5 puntos de luz con bombillas halógenas R7S de 78 mm y 150 W cada una (osea en total, 750 W instalados).
En cada rellano había 3 puntos de luz halógenos de 50 W (osea en total 15 puntos de luz que suman otros 750 W).
Sobre la puerta  del ascensor  de cada piso había un punto de luz con 2 bombillas de bajo consumo tipo GU24 de 13 watios con transformador (osea en total 5 puntos que sumaban 130 W valorando que los transformadores consumen sólo 10 W).
A lo largo de toda la escalera hbía 2 puntos de luz entre los rellanos de cada piso con bombillas halógenas tipo G9 de 60 W (osea en total 10 puntos de luz contando hasta la sala de máquina del ascensor que sería como un quinto piso, lo cual sumaba 600 W). 

Bombilla halógena tipo G9 de 60 W con una de LED de 3 W.

La receta de ahorro
Los puntos de luz del hall de entrada se han substituido por LEDS R7s de 5 W. Cada bombilla led, comprada online, ha costado unos 13 euros (aunque, cuidado que las hay de más de 30 euros) y equivalen a bombillas incandescentes de 60 W. La iluminación general ha bajado de 2200 lúmens a 800 lúmens por bombilla, pero es suficiente y dicho sea de paso, 750 W  era un consumo excesivo. Hemos bajado pues la potencia de todo el recibidor a 30 W respecto a la configuración inicial.  
Los puntos de luz  halógenos de los rellanos se han suibstituido por LEDS de 3 W con rosca tipo GU5.3. Cada bombilla ha costado unos 6 euros. Hemos bajado de 750 W a 165 W (sumando unos 120 W de los 15 transformadores).

El hecho de mantener bombillas de corriente continua con transformador es para aprovechar la instalación y las luminarias existentes. Ciertamente tenemos el consumo de transformadores, pero también es verdad que estas lámparas en corriente continua son menos sensibles a las irregularidades de la tensión eléctrica, una de las principales causas de fundido de lámparas halógenas antes de que estas terminen su vida útil. Hemos pues primado el criterio de conservar todas las luminarias. En otros casos, quizás habría que valorar el estado de las mismas y entonces buscar alternativas lumínicas sin transformadores incorporados.

Bombilla haológena (izquierda) GU 5.3 comparada con una del mismo tipo pero con tecnología LED. Mientras la halógena es de 50 W, la LED es de 3 W.


Los puntos de luz del hueco de la escalera entre rellanos se han substituido por LEDS GU9 de 5 W que han costado unos 8 euros. Se ha reducido el consumo a sólo 50 W respecto a los 600 W previos.
Los puntos de luz sobre la puerta del ascensor se ha mantenido lo existente pero quitando una de las dos bombillas por aplique del tipo G24 de 9 W y 700 lúmens que cuestan unos 9 euros. O sea hemos bajado un 50 % de la potencia anterior y nos quedan bombillas de recambio.

En síntesis en este edificio había una potencia lumínica total instalada de 2.150 W. Con la actuación del ejemplo descrita se ha reducido a 300 W y se han invertido tan solo unos 300 euros para obtener un ahorro de más del 80 %.

La cabina del ascensor se ha equipado con sólo 2 fluorescentes leds de 13 W (sustituyendo los 4 fluorescentes convencionales con balastos electrónicos inicialmente instalados de 18 W) y se ha equipado con un dispositivo de encendido automático sólo cuando se abre la puerta del mismo y apagado al cabo de 3 minutos de pararse el ascensor.

Con todas estas inversiones además del ahorro en consumo energético hemos incrementado la vida media de las bombillas de unas 15.000 horas a más de 35.000 horas.

Finalmente, se ha intervenido en temporización de la iluminación de la escalera, o sea el tiempo en que permanecen encendidas las luces una vez se activa el interruptor, esta se ha bajado de 3 minutos a 1 minuto de permanencia.

Recordemos que por cada kilovatio hora de electricidad ahorrado en nuestros edificios evitamos el equivalente en 3 kWh de combustible contaminante en una central eléctrica. Esto es así porque la producción, la transformación y el transporte de electricidad a grandes distancias conllevan importantes e inevitables pérdidas de energía. Y por cada kilowatio hora ahorrado conseguimos evitar la emisión de 0,4 kg de CO2.

Portalámparas con la bombilla LED tipo R7s de 6 watios ya instalada en sustitución de la halógena de 150 watios. Foto: Fundación Tierra.

Bajada de potencia
Tras estas actuaciones de reducción del 80 % en la potencia lumínica se ha considerado el tema del ascensor. En este edificio de ejemplo hay un ascensor equipado con un motor de 5 kW. Sin embargo, la potencia contratada en voltaje de 400 V trifásicos ha sido hasta ahora de 12,5 Kw. Esta potencia se ajustaba a los consumos de diseño de las instalaciones eléctricas descritas, pero con un margen más que amplio. La realidad es que muchas comunidades de propietarios están pagando de más por la luz de su finca como se ilustra en este ejemplo y no mueven ficha. Pero no se trata sólo de bajar la potencia sin más.

En nuestro caso, en primera instancia se encargaron unas primeras mediciones y tras las mismas se ha bajado el término de potencia a 10,392 kW. Recordemos que el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión obliga a realizar el cálculo de potencia con un coeficiente de simultaneidad de 1, es decir, que todas las instalaciones eléctricas funcionen a la vez. Sin embargo, en este edificio ejemplo se considera que existe la posibilidad de realizar una revisión más concienzuda sobre las posibilidades de ahorro en el ascensor.

Una vez realizadas las oportunas mejoras en el ascensor, el gestor energético asegura que se podrá bajar un nuevo tramo de la potencia contratada hasta 6,928 kW. Osea que seguramente al final se habrá podido bajar a la mitad el término de potencia, algo importante, teniendo en cuenta que precio que pagamos en la factura eléctrica por el factor de potencia no cesa de incrementarse. 

Artículo elaborado por el equipo de redacción de terra.org. Fotos: Fundación Tierra
(1) Nuestro edificio de ejemplo no tiene garaje. Sin embargo, para tener una idea sobre la problemática del ahorro energético en este ámbito os remitimos a otro artículo.
(2) Los precios de las bombillas LEDS son una estimación y con tarifas de 2016.