You are here

Bhopal, veinte años después continúan los efectos





35
Semana del  13 al 26 de diciembre 2004


Internacional


Bhopal, veinte años después continúan los efectos



Diciembre 2004. Poco después de la medianoche del día 2 al 3 de diciembre de 1984 se escaparon de la factoría de pesticidas de Union Carbide en las afueras de Bhopal (capital de uno de los estados más pobres de la India) 40 toneladas de isocianato de metilo (es un producto químico intermedio en la producción del pesticida SEVIN) que penetraron en los pulmones de sus habitantes mientras dormían en sus chabolas. Entre 3.000 y 8.000 personas murieron en las horas que siguieron y otras decenas de millares de animales domésticos. Las calles se llenaron de cadáveres y moribundos. Aunque no hubo un recuento oficial de víctimas hay estimaciones que hablan de 20.000 muertos en días posteriores. La mayoría de víctimas fallecieron en la cama, y el tiempo promedio entre la inhalación del gas y la muerte fue de tres minutos. La mitad de la población quedó incapacitada permanentemente para trabajar por culpa de la contaminación emitida y durante estos 20 años se estima que han muerto 12.000 personas más como consecuencia de las enfermedades que les produjo el escape. Más de 150.000 supervivientes permanecen graves y necesitan todavía asistencia médica. Muchos niños nacidos después del desastre sufren malformaciones y enfermedades asociadas al gas tóxico.

El pesticida SEVIN comercializado a partir de 1957 es obra de los entomólogos Harry Haynes y Herbert Moorefield junto con el químico Joseph Lambrech, contratados por Union Carbide. Este pesticida se considera desde el punto de vista de la industria como un gran éxito comercial por ser económico, eficaz contra las plagas más comunes y completamente inocuo para el hombre y el medio natural. Lamentablemente, en el proceso de fabricación debían emplearse sustancias altamente tóxicas como la monometilamina (metilamina anhidra) e incluso potencialmente letales como el gas fosgeno (oxicloruro de carbono). La reacción de estos gases entre sí forman el isocianato de metilo (MIC), base de la producción del SEVIN. El MIC es una de las sustancias más inestables y peligrosas de la industria química. Este gas reacciona de forma violenta en contacto con el agua o con ciertos metales como zinc, hierro, estaño, cobre, sales de otros metales y otros catalizadores, formando monometilamina. Además en su descomposición química puede producir cianuro de hidrógeno.

Por su inestabilidad, el isocianato de metilo debe ser almacenado en unas condiciones muy especiales. En el caso de Bhopal, este gas no empieza a producirse hasta 1980, pero con un diseño no suficientemente seguro. Se sabe que el indicador de temperatura de la planta y que controlaba la válvula de seguridad principal del tanque de almacenamiento de este gas letal no funcionaba debido a un fallo de diseño que nadie se había molestado en reparar. Además los responsables de Union Carbide enmudecieron la sirena que advertía de la fuga de gases para no causar continuas alarmas entre la población, dado que se producían constantemente escapes leves a todas horas de día y de noche.

Desde hace décadas los habitantes de la zona conmemoran esta trágica fecha quemando muñecos de los responsables de Union Carbide que han escapado desde hace 20 años de la responsabilidad por el crimen de Bhopal. Las autoridades indias no han pagado más que una parte de las ridículas indemnizaciones acordadas, Estados Unidos niega responsabilidad pues la fábrica según ellos era de iguales características a la existente en Virginia y que, por tanto, no puede argumentarse negligencia sino de un lamentable accidente. Warren Anderson, el entonces principal ejecutivo de Union Carbide y responsable ante la ley de las múltiples negligencias que desembocaron en la catástrofe, disfruta a los 83 años de una generosa pensión en Florida y los Hamptons de Nueva York, protegido por la negativa de Estados Unidos a conceder su extradición. La fábrica abandonada de pesticidas sigue siendo un foco de polución y de muerte. Union Carbide fue posteriormente absorbida por Dow Chemical la cual niega cualquier responsabilidad sobre el tema.

El Gobierno Indio también es corresponsable de esta tragedia en la medida que en 1989 suscribió un acuerdo con Union Carbide para limitar la responsabilidad de la empresa a 470 millones de dólares (unos 450 dólares por familia) que las propias autoridades indias se encargarían de repartir, pero hasta ahora apenas han entregado la mitad. El caso, sin embargo,  ha llegado a los tribunales de Nueva York de la mano de Rajan Sharma, abogado norteamericano de origen indio que en nombre de todas las víctimas lucha para que se depuren las responsabilidades y se indemnice. Se estima que la empresa química norteamericana habría sido condenada a pagar 3.000 millones de dólares.