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Charlie Hebdo in memoriam

Nunca ningún ser humano es imprescindible, pero algunos nos legan un inmenso compromiso vital para que salgamos de la estupidez. Los artistas del semanario Charlie Hebdo eran de esta estirpe. No son los únicos y sus puestos serán ocupados por otros seres humanos libres, comprometidos y valientes como los caídos el 7 de enero de 2015. Pero el espíritu Charb, Cabu, Tignous, etc. no es reproducible.  Se acaba pues una etapa para este semanario. Todos perdemos su valentía por mostrar con viñetas y textos sátiricos la otra realidad, si así lo queremos apreciar.

La problemática ambiental de las nucleares son un tema recurrente tratado por este semanario. La actividad que en este campo desarrolla el Estado francés y las empresas públicas del sector atómico, como AREVA o EDF, han sido muchas veces cuestionadas por los artistas asesinados de Charlie Hebdo. La actividad de Charlie Hebdo no se limitaba sólo a sus páginas semanales, también editaban números monográficos. En un número extraordinario, L'escroquerie nucleaire (La estafa nuclear) denuncia las falsedades y como con prácticas fraudulentas la industria nuclear sugestiona a la opinión pública sobre la imprescindible electronuclearización del Estado francés. Es una denuncia con datos contundentes, pero con el lenguaje del humor. Porqué al fin y al cabo, cuando uno percibe el pozo de falsedades que nos rodean, sólo el humor puede combatir e ilustrar la frustración. Las imágenes que acompañamos hablan por si solas.

La crítica mordaz es el mejor medio para no caer en las garras de la depresión colectiva que nos impone el neoliberalismo. Charlie Hebdo era una de las medicinas más esperadas semanalmente por miles de franceses. El brutal atentado no es más que un aviso a todos los demócratas. Esta vez los terroristas enarboran la bandera islámica, pero quizás sea sólo una cortina de humo, porque Charlie Hebdo era implacable con el ultraje a la desinformación a la cual estamos sometidos. Basta con ojear sólo las 52 portadas de cada año de Charlie Hebdo (cumpliendo con su valiente cometido de semanario satírico) para que uno aprecie la inteligencia y a la vez contundente crítica que reflejan sus viñetas. Los colectivos intransigentes, integristas o institucionales ligados a los poderes reales seguro que abominaban su existencia. Hoy los valientes artistas que lo hacían posible sólo pueden permanecer en nuestra memoria.

Vivimos tiempos en los que la realidad cotidiana de la mayoría no es más que un espejismo de otra realidad que una minoría presiente y advierte, ya sea con humor, con denuncia, con compromiso... Los verdaderos valores humanos de fraternidad, igualdad y libertad son pilares imprescindibles para mantener nuestra esencia de humanidad y los caídos en Charlie Hebdo los defendieron hasta el último momento.

La catarsis colectiva por el atentado a Charlie Hebdo sólo podemos afrontarla desde la experiencia de la búsqueda de la unión perdida entre el ser humano y el universo. El dolor colectivo será aprovechado para recortar más libertades. Y así la paradoja del atentado contra un baluarte de la libertad de expresión es también la excusa para recortarla. Sólo podemos inmunizarnos impulsando un desarrollo individual y colectivo más consciente, pacífico y ecológico, basado sobre la cooperación entre tecnología y ética, ciencia y conciencia, materialidad y espiritualidad.

Gracias por vuestro compromiso, Charb (Stéphane Charbonnier), Cabu (Jean Cabut), Georges Wolinski, Tignous (Bernard Verlhac), Oncle Bernard (Bernard Maris) Honoré (Philippe Honoré), Elsa Cayat, Mustapha Ourrad... os recordamos.

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Artículo elaborado por la redacción de terra.org con imágenes del semanario Charlie Hebdo. Rendimos nuestro homenaje a su labor y actitud vital que ningún atentado podrá silenciar.

actualizado: 
08/01/2015
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