You are here

Conferencia de los Bioneros: todo está vivo, todo está conectado, todo está relacionado (1/4)





Conferencia de los Bioneros: todo está vivo, todo está conectado, todo está relacionado (1/4)
Octubre de 2008 - Artículo cedido por Poc a poc 

Como dijo una vez Richard Deertrack, líder de los Taos Pueblo de Nuevo México, en la Conferencia de los Bioneros, “desde el punto de vista de una planta, todos los humanos somos más o menos iguales.” Desde la perspectiva del planeta, somos una sola especie. Si no hay nada que haya conseguido unir a la humanidad lo suficiente para ver más allá de nuestras diferencias culturales contrapuestas, la amenaza de un colapso ecológico global tal vez nos hará finalmente recapacitar.


Kenny Ausubel, co-fundador de Bioneers.


Nina Simons, co-fundadora de Bioneers.


Kenny Ausubel y Nina Simons, de Bioneers, en la terraza de la Fundación Terra, degustando una paella solar bajo la pérgola fotovoltaica, junto con Jordi Miralles, presidente de Fundación Terra (izq.) y Pedro Barbadillo, productor (detrás).




La web principal de Bioneers desde la cual acceder a la mayor parte de sus contenidos: www.bioneers.org y el logotipo de la organización, siempre acompañado por el lema "Revolución desde el corazón de la naturaleza".


Paul Hawken, ambientalista, emprendedor, periodista y escritor. (Fuente: www.paulhawken.com)

Kenny Ausubel. El reciente informe Milenio sobre el Ecosistema de la ONU, llegó a la siguiente conclusión: “La actividad humana está sobrecargando las funciones naturales de la Tierra hasta el punto en que ya no se puede contar con la habilidad de los ecosistemas planetarios para sostener las generaciones venideras. Se ha constatado que casi dos tercios de los servicios que la naturaleza presta a la humanidad están decayendo a escala mundial”.

Lo que hacemos a la Tierra nos lo hacemos a nosotros mismos. Y lo que nos hacemos los unos a los otros, lo hacemos a la Tierra. Como ha dicho Michael Learner, de Commonweal: “Las heridas que nos infligimos los unos a los otros y contra la tierra son las mismas heridas”. Restaurar los ecosistemas de la Tierra en peligro requiere que también restauremos nuestras comunidades humanas.

En el fondo, nos encontramos en una crisis relacional que nos insta a que actuemos como si fuéramos parte de —no aparte de— el mundo natural sobre el que también depende nuestra vida.

Nos encontramos delante de una elección clara: ¿una Edad de Extinciones o una Edad de Restauración?
Hace unos dieciocho años, en 1990, una confluencia de dos tomas de conciencia gemelas fue la chispa que me incitó a fundar la Conferencia de los Bioneros (Bioneers Conference). Por una parte, la magnitud de la emergencia medioambiental que se vislumbraba ya amenazaba con hacer de la humanidad una especie en peligro de extinción. Por otra, las soluciones más sorprendentes parecían estar rodeándonos, esperando ser desveladas. Nuestro propósito con los Bioneros (Bioneers, en inglés) era el de atraer la atención hacia soluciones prácticas y visionarias para restaurar la tierra y la gente.

Con mi socia de negocios y esposa, Nina Simons, juntamos personas que yo llamaba Bioneros -pioneros de la biología que se asomaban para mirar profundamente dentro del corazón de los sistemas vivos, para poder entender las “instrucciones de manejo” de la naturaleza. Nuestra búsqueda trata de reunir todo lo que podamos aprender de cuatro billones de años de inteligencia evolutiva y aplicarlo de manera práctica para servir a los fines humanos de forma inofensiva. La pregunta fundamental: ¿Cómo lo haría la naturaleza?

El aspecto positivo es que las soluciones a nuestros problemas en buena parte ya existen. Aún cuando no sabemos exactamente cómo proceder, tenemos una idea bastante clara de la dirección que debemos tomar. Los modelos van apareciendo como burbujas desde la profunda sabiduría del mundo natural. Una extraordinaria creatividad humana centrada en la resolución de los problemas está desbaratando el mito de la desesperación. Hay grandes esperanzas por lo mucho que nos queda por saber, y también por ese poquito que ya sabemos. Una y otra vez, la Historia recalca la diferencia que puede suponer la aportación de una sola persona, y que construir una comunidad supone un salto cualitativo.

Como científicos e innovadores sociales, los bioneros han estado en la vanguardia de la ciencia emergente de la biomímica, la “inovación inspirada en la naturaleza”. La biomímica demuestra que las soluciones naturales que han superado el paso del tiempo sobrepasan incluso nuestro concepto de lo posible. Éstas son las auténticas biotecnologías. En muchos casos, estos conocimientos ya figuran en la antigua ciencia de las poblaciones indígenas, los bioneros originales.

Por mucho que se hable de la Edad de la Información, de hecho nos encontramos entrando en la Edad de la Biología.
Admitámoslo: nosotros no inventamos la naturaleza, la naturaleza nos inventó a nosotros. Como en el fútbol, el último penalti de la tanda lo lanzará la naturaleza. Además, el campo de juego es suyo. Nos convendría aprender las reglas y cómo jugar según ellas. Eso, en gran medida, es de lo que trata el trabajo de los bioneros.

La gran autoridad en el campo de la biomímica, Janine Benyus, observa con una elegante simplicidad quq lo que hace la vida es “crear las condiciones propicias para la vida”. Esa es tal vez la misión más esencial de los bioneros.

La gran trama ecológica se desarrolla a través de una red alimentaria que no genera desperdicios. Se basa en una economía solar que ni hurga en el pasado ni hipoteca el futuro. Entre los principios que la rigen están la diversidad, el parentesco, la simbiosis y la comunidad. La belleza de la biología reside en que sus hechos pueden servirnos de metáforas. Estos códigos subyacentes también nos sirven de parábolas para inspirarnos, como seres humanos, a organizar una sociedad más justa, compasiva y auténticamente sostenible.

La gran historia que realmente nos está transmitiendo la naturaleza es la épica de la interdependencia. La vida está íntimamente interconectada y, como civilización, hemos metido la pata a fondo al creer que existimos de alguna manera al margen de la naturaleza, o el uno del otro. Todo está vivo. Todo es inteligente. Todo está conectado. Todo está relacionado.

Lo que los bioneros están sacando a la luz es, ni más ni menos, una revolución desde el mismo corazón de la naturaleza.
Mimetizando los procesos naturales, podemos armonizar las infraestructuras humanas con las infraestructuras de la naturaleza. Basándonos en lo que ya sabemos, podemos reducir la huella negativa humana en un 90%. A la vez que restauramos el suelo, podemos rejuvenecer nuestras economías y mejorar dramáticamente nuestra calidad de vida.

Cuando Nina Simons y yo convocamos la primera Conferencia de Bioneros, teníamos una visión clara: la de unir a un grupo de gente para hacer llegar a la conciencia del público nuevas soluciones y estrategias. Desde el principio, nuestra misión tenía una intención catártica. Si el mundo realmente se pudiera dar cuenta de todo lo que los bioneros estábamos demostrando como factible, esa consciencia podría poner en marcha todo un movimiento. El mundo se podría movilizar alrededor de la gran obra de restauración.

Al llegar el año 1990, un número cada vez más importantes de científicos y biólogos ya nos estaban advirtiendo del riesgo de cruzar irreversiblemente ciertos umbrales medioambientales: calentamiento global, desmoronamiento de la biodiversidad, pérdida de la capa arable, escasez de agua dulce y envenenamiento omnipresente de la red de la vida. Sabíamos que tratar el medioambiente como “otro tema más” sería un tremendo error. El medioambiente es la madre de todos los temas. Cuando la casa está ardiendo, no tiene sentido pelearse para ver a quien le toca la mejor habitación.

Declaración de Interdependencia
El fundamento del conocimiento medioambiental -todas las formas de vida están interconectadas e interdependientes- se convirtió en la base filosófica de los Bioneros, lo que llegamos a denominar una Declaración de Interdependencia. Una vez entendido el concepto de interdependencia, te das cuenta de que no existen cuestiones aisladas. Todos los temas están conectados y sólo con “resolver en pauta” –-un concepto introducido por Wendell Berry en el que se aplican enfoques sistemáticos que tratan múltiples dimensiones a la vez— puedes realmente llegar a resolver algo. La polinización cruzada entre temas, que de otra manera suelen estar separados, también libera un tremendo poder sinérgico.

Por ejemplo, en un mundo en el que la mitad de la población sobrevive con menos de dos dólares al día, la pobreza es una causa primaria de devastación medioambiental. Solamente al enfrentarnos a la enorme brecha entre ricos y pobres podremos restaurar el medioambiente. La Guerra del Golfo que nos hace falta declarar es la de cerrar el “golfo” entre ricos y pobres. Como escribió Paul Hawken en su libro Manual de Instrucciones de la Naturaleza, “si hay que salvar lo que es salvaje, lo que es irremplazable y majestuoso en la naturaleza, la ironía de la situación es que entonces tendremos que volvernos hacia nuestros semejantes y cuidar de todos los seres humanos aquí en la Tierra. No hay fronteras que puedan proteger la naturaleza de una humanidad que sufre”.

El espíritu de la Conferencia de los Bioneros
A lo largo de los años, la Conferencia de los Bioneros ha ayudado a conectar los temas clave y a incubar iniciativas y movimientos colaborativos. Una de esas iniciativas es la Medicina Ecológica, un término acuñado por Carolyn Raffensperger, de la Red de Salud Científica y Medioambiental. Los Bioneros han ayudado a las comunidades de sanidad y de medioambiente, previamente dispares, a acercarse en el reconocimiento de que la salud humana depende en última instancia de la salud de nuestros ecosistemas. Solamente al restaurar la salud ecológica podremos fomentar una salud pública real y duradera.

Otra iniciativa clave se ha formado a través de la convergencia de los movimientos ecologista y de justicia social, que necesitan el uno del otro para prosperar. Y otra iniciativa más: se ha destacado el liderazgo de las mujeres en la restauración medioambiental, al reconocer que son las mujeres quienes mejor entienden cómo volver a tejer la multitud de conexiones entre salud, justicia y nuestra relación con el mundo natural. Desde el principio, la agricultura ecológica ha sido nuestra pieza clave, ya que la agricultura convencional es la destructora principal del medio ambiente, aunque pocos lo sepan. También hemos cultivado una base sólida de líderes jóvenes en un marco excepcional de asesoramiento recíproco inter-generacional.

Otra característica de los Bioneros es que nunca le hemos dicho a nadie cómo pensar. Aún operando dentro de un amplio marco de valores progresistas como son la democracia, la justicia social y la paz, los Bioneros sirven sobre todo como un foro que presenta un amplio abanico de enfoques diversos que son efectivos y nacidos de la práctica. Dejamos a la gente que haga sus propias valoraciones y que actúe en consecuencia. Nuestro trabajo verdadero consiste en identificar y destacar el trabajo de brillantes innovadores científicos y sociales que están centrados en buscar soluciones, para ayudarles a diseminar sus ideas y prácticas.

página siguiente >