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Crear nuevos trabajos, recortar emisiones de carbono y reducir las importaciones de petróleo, invirtiendo en energía renovable y eficiencia energética




Crear nuevos trabajos, recortar emisiones de carbono y reducir las importaciones de petróleo, invirtiendo en energía renovable y eficiencia energética
Alerta 20 - 2008
En un momento en que las mayores empresas de EE.UU. están anunciando despidos de trabajadores casi diariamente, la industria de la energía renovable está contratando cada día a nuevos trabajadores para construir parques eólicos, instalar placas solares en los tejados y construir centrales eléctricas termo-solares y geotérmicas. La producción de las firmas industriales que fabrican equipos para estas instalaciones de energía se está ampliando más del 30% al año. Estas inversiones crean trabajos y ayudan a prevenir que el cambio climático entre en una espiral de descontrol.




La energía eólica ha tomado la delantera, pero le siguen la solar y la geotermia.




La instalación de techos solares en cubiertas de edificios ha monopolizado la fotovoltaica en EE.UU.




Es necesario reforzar la red eléctrica estadounidense para dar entrada a las energías renovables.




Estación de recarga eléctrica para coches enchufables y gasolinera de combustibles fósiles, dos opciones antagónicas.


La rehabilitación de edificios para incorporar energías renovables y hacerlos eficientes es una nueva fuente de trabajo.

Diciembre, 2008. Entre las múltiples fuentes de energía renovable, el viento toma ampliamente la delantera. Estados Unidos tiene 24.000 megavatios de capacidad de producción eólica ya en línea (piense en 24 centrales eléctricas de carbón), y 83 parques de viento con unos 8.000 megavatios de capacidad están en construcción. Además, 225.000 megavatios de parques eólicos en planeamiento están esperando su acceso a las líneas eléctricas de transmisión.

Actualmente, los Estados Unidos posee 40 plantas de fabricación de componentes de energía eólica. Ocho de estas plantas están montando las turbinas de viento, 20 están fabricando torres eólicas, y 12 están haciendo las palas. Además, muchas más instalaciones industriales están en construcción, se han inaugurado recientemente, o están en planeamiento. Cada mil millones de dólares invertidos en parques eólicos crean unos 3.350 trabajos, casi cuatro veces más que los 870 trabajos que se crean con una inversión similar en centrales eléctricas de carbón. (Véanse los datos)

La expansión de la solar fotovoltaica, la solar térmica y la geotermia
Con las células solares (fotovoltaicas), el potencial de crecimiento de los EE.UU. se puede ver en la reciente expansión tanto de pequeñas instalaciones de tejado, como de las instalaciones de generación comerciales que cubren varias millas cuadradas. En 2007, los Estados Unidos instalaron cerca de 200 megavatios de capacidad de producción eléctrica con células solares, la mayor parte en tejados. En 2008, Pacific Gas & Electric –una de las principales eléctricas de California– contrató a dos empresas para construir 800 megavatios de capacidad de producción fotovoltaica solar; su producción de energía máxima igualará al de un reactor nuclear. Mil millones de dólares invertidos en instalaciones de células solares generan 1.480 puestos de trabajo.

Una situación similar de crecimiento existe con las planta solares de la energía térmica, instalaciones que utilizan espejos para concentrar la luz del sol y generar vapor para accionar las turbinas. Hasta hace poco tiempo había apenas una de estas instalaciones en los Estados Unidos: 350 megavatios en el complejo SEGS en California. Ahora hay 18 centrales eléctricas comerciales en desarrollo (15 en California, 2 en Florida y 1 en Arizona), con una capacidad de producción conjunta de 4.160 megavatios, un aumento de casi 12 veces. Éste es un ejemplo de otra tecnología energética necesitada de muchos puestos de trabajo (2.270 trabajos por cada mil millones de dólares invertidos), con una curva de costes que cae profundamente y que se está convirtiendo rápidamente en un importante jugador en la economía de la energía de los EE.UU.

Consideremos ahora la energía geotérmica. Durante 20 años, los Estados Unidos tenían solamente una instalación de generación geotérmica comercial, en California. Ahora, repentinamente –casi del día a la noche–, hay unos 96 proyectos en los Estados Occidentales, la mayor parte de ellos con una capacidad de producción que se extiende de 10 a 350 megavatios. Estamos siendo testigos de la aparición de una nueva fuente importante de electricidad.

Avanzando hacia una nueva economía del combustible automotor
Dos nuevas tecnologías –los coches híbridos enchufables y las turbinas eólicas de avanzado diseño– han marcado la era para construir enteramente una nueva economía del combustible automotor. Mientras cuatro fabricantes aparecerán en el mercado con coches híbridos enchufables en 2010 o 2011, las estimaciones primeras de cuántas unidades producirán parece que se quedarán cortas. Lo que es necesario es un programa intensivo, casi un una movilización tipo la de la Segunda Guerra Mundial, para producir diez de millones de coches accionados en gran parte con electricidad, sobre todo de parques de viento, con un coste equivalente de gasolina de menos de 1 US$ por galón (0,184 € por litro, al cambio actual). La buena noticia es que los híbridos enchufables no necesitan una nueva infraestructura.

El objetivo de EE.UU. para Detroit no debe ser simplemente salvarlo, sino convertirlo en el líder mundial en la producción de coches híbridos enchufables de gran eficiencia. El reemplazo de un SUV que trague gasolina por un híbrido enchufable hará, en el curso de la vida del coche, reducir las importaciones de petróleo en 200 barriles, ahorrando 20.000 US$ de importaciones de petróleo. Tal iniciativa multiplicada en toda la flota de automóviles ahorraría centenares de miles de millones de dólares al país para inversiones creadoras de empleo en los EE.UU.

Otra forma creadora de empleo de ahorrar energía es invertir en el tráfico urbano, tanto en trenes ligeros como en autobuses. Combinado con la construcción de carriles para bicicletas y vías amigas de los peatones, también permitirá aumentar la movilidad y reducir las importaciones de petróleo.

Reformar edificios para hacerlos sostenibles y eficientes
En términos de creación de empleo, la inversión en modernizar edificios crea más de siete veces tantos trabajos como una inversión similar en centrales eléctricas de carbón. Uno de los líderes primerizos es la ciudad de Houston, que planea adaptar cada uno de sus 271 edificios gubernamentales, reduciendo a la vez el uso de energía y de costes operacionales. Como el alcalde de Houston Bill White dice, “tiene buen sentido de negocio.”

En California, Adobe Systems, empresa de software, adaptó sus oficinas corporativas en expansión con un coste de 1,4 millones de US$, reduciendo el consumo de electricidad en un 35% y el de gas natural en el 41%. Los ahorros de energía permitieron recuperar la inversión de la rehabilitación de 1,4 millones de US$ en apenas 14 meses. (Habitualmente, el tiempo de recuperación de la inversión en edificios rehabilitados y modernizados es más cercano a 5 años.) Y estos trabajos no pueden ser externalizados.

La construcción de la nueva economía de la energía crea trabajos en la construcción de los parques de viento o en la adaptación de edificios, y también indirectamente en las líneas de suministro que proporcionan, por ejemplo, las piezas para las turbinas de viento o las ventanas térmicas eficientes para la rehabilitación. Estas inversiones también generan trabajos fuera del sector de la energía. Por ejemplo, la construcción de una granja de viento en una comunidad de Great Plains genera trabajos en negocios locales como restaurantes y mejoras en las tomas de corriente de los hogares.

El papel incentivador del Gobierno
El papel del gobierno en esta extensa iniciativa de creación de empleo es utilizar fondos públicos como incentivos para reforzar las amplísimas inversiones de capital privado. Estimamos que 100.000 millones de US$ de Fondos Federales usados estratégicamente durante los 12 años próximos podrían dar apoyo a 400.000 millones de US$ de inversión de capital privada. Si estos 500.000 millones de US$ se asignan uniformemente entre el desarrollo de la energía renovable (viento, solar y geotérmica) y la rehabilitación de edificios, y si cada dos trabajos creados en el sector de energía crean un trabajo en otra parte, esto generará rápidamente 600.000 nuevos puestos de trabajo que durarían hasta el 2020.

Además de la necesidad a corto plazo de crear trabajos, existe la necesidad paralela de evitar el descontrol del cambio climático y la amenaza que plantea a la civilización global. Si el mundo quiere aprovechar decentemente la ocasión de salvar por lo menos la capa de hielo de Groenlandia y los glaciares más grandes en el Himalaya y en la meseta tibetana –los glaciares cuyo derretimiento del hielo sostiene los ríos principales y los sistemas de irrigación de Asia durante la estación seca–, entonces las emisiones de carbono globales necesitan recortarse el 80% antes de 2020. Para Estados Unidos, esto significa requerir hasta 500.000 millones de US$ de Fondos Federales para movilizar 2 billones de US$ de capital privado, para una inversión total de 2,5 trillones de US$  en energías renovables y eficiencia antes de 2020. La inversión a este nivel crearía 3 millones de nuevos trabajos que durarían hasta el 2020.

Medidas complementarias para redondear la nueva sociedad sin carbono
Una medida complementaria para acelerar la reducción del carbono sería incorporar el coste del cambio climático en los precios del combustible fósil o mediante un sistema de tope-y-comercio o reestructurando los impuestos. Esto último significaría simplemente aumentar el impuesto sobre el carbono y compensarlo con una reducción en impuestos sobre la renta. Ambas medidas trasladan las inversiones de los combustibles fósiles a la eficiencia y a las energías renovables.

Uno de los boquetes más claros en la política actual de los EE.UU. es la falta de ampliación del crédito fiscal de la producción eólica más allá de un año. Ha llegado el momento de ampliarlo a 2015, dando a los inversores la confianza necesaria para hacer inversiones a más largo plazo en la generación eléctrica del viento y en líneas de transmisión.

Además de todo esto, es necesaria una red nacional de electricidad sólida. Tal red permitiría tanto la gestión más eficiente de la capacidad de producción eléctrica del país, como vincular las regiones ricas en viento, sol y energía geotérmica con los centros de población.

Históricamente, es raro que exista una solución común para tantas amenazas emergentes. Las medidas descritas aquí reducirían simultáneamente las emisiones de carbono, las importaciones de petróleo y crearían millones de nuevos trabajos. Esta es una oportunidad win-win-win, donde todas las partes salen ganando, que no podemos dejar pasar.


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Para más información sobre el plan del Earth Policy Institute para recortar emisiones de carbono el 80% antes de 2020, vea los capítulos 11-13 en el Plan B 3.0: Mobilizing to Save Civilization, disponible en www.earthpolicy.org para la descarga libre (en inglés). También puede leer “Time for Plan B: Cutting Carbon Emissions 80 Percent by 2020”, disponible en pdf en www.earthpolicy.org/Books/PB3/80by2020.htm.


Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org