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Cubiertas verdes




Cubiertas verdes


Una cubierta vegetal convierte el espacio que ocupa el edificio en una superficie naturalizada y mejora el comportamiento energético del edificio. Imagen: Intemper.


Las plantas crasas como las del género Sedum requieren poca agua y poco mantenimiento, y son ideales para tapizar lo alto de nuestros edificios.


Todas las cubiertas vegetales incorporan elementos similares. De abajo a arriba, encontramos la lámina impermeabilizante, el aislamiento, los elementos de retención de agua y drenaje, el filtro, el sustrato, y finalmente las plantas.


Detalle de una cubierta verde. Las cubiertas extensivas son superfícies de bajo mantenimiento, y no requieren ni una capacidad estructural especial ni un cuidado frecuente. Las cubiertas intensivas, en cambio, se pueden convertir en auténticos jardines o zonas de recreo y cultivo de alimentos. Imagen: Airsa.


Las cubiertas vegetales tienen su origen en la vegetación que crecía de manera espontánea en cubiertas de grava y otros materiales con los que se realizaban los tejados de las casas. Actualmente, son sistemas constructivos tan estandarizados como cualquier otro tipo de cubierta: la diferencia está en las propiedades de aislamiento y mejora del microclima que ofrecen, y en la vegetación y la vida que pueden sostener. Las llamadas cubiertas verdes o ecológicas  son una opción inmejorable en nuestras grises ciudades.  


Cubiertas vegetales para la eficiencia energética
La cubierta es una estructura sometida a grandes fluctuaciones térmicas y a una gran exposición solar en verano. Los últimos pisos siempre están sometidos a mayores temperaturas en épocas calurosas y más frío  en invierno que otros niveles del edificio. Las cubiertas vegetales llevan a cabo las funciones habituales de cualquier cubierta (protección, impermeabilización, aislamiento térmico y acústico) y además ofrecen protección frente a la radiación solar y aprovechan el efecto amortiguador de la temperatura que tiene la tierra gracias a su inercia térmica, de modo que se reducen tanto las pérdidas como las ganancias excesivas de energía o calor a través de la cubierta. Este efecto supone un aumento de las condiciones de confort y, a largo plazo, un ahorro energético por climatización.

Mejora de las condiciones ambientales y espacio naturalizado
Además de la protección solar, las cubiertas vegetales tienen otras propiedades. Por un lado, mejoran estéticamente el edificio, al ganar un espacio vivo y que cambia con las estaciones. Por otro lado, la cubierta verde mejora el microclima del entorno, porque la superfície del tejado se convierte en un lugar mucho más fresco, las plantas aportan humedad y mejoran la calidad del aire al absorber CO2 y proporcionar O2. Cuando la cubierta además es utilizable, se gana un espacio naturalizado para el recreo o incluso para el cultivo de alimentos.
Respecto al agua, la vegetación y el sustrato retienen los aportes pluviales de modo que se reduce la escorrentía. Si la cubierta incluye un sistema de aljibe, además se realiza una acumulación y aprovechamiento del agua de lluvia.
Además, tanto las plantas como el sustrato actuan como buenos absorbedores acústicos de los ruidos procedentes de la ciudad o del aire, y se crea un espacio de zona de paso o de hábitat para aves y microfauna.


Tipos de cubiertas verdes
Generalmente las cubiertas vegetales se dividen entre cubiertas extensivas e intensivas.
Las extensivas son cubiertas verdes que requieren un mantenimiento mínimo o inexistente. Consisten en un pequeño espesor de suelo, de como mínimo unos 76 mm pero que no supera los 12 cm, y en el que predomina el contenido mineral. Las variedades de plantas quedan restringidas a herbáceas, musgos y plantas crassas tipo Sedum. Estas plantas deben ser resistentes a condiciones climáticas duras, como sequías, fuertes vientos, lluvias intensas o heladas. Se genera menos biomasa que a en las cubiertas intensivas,y se pueden aplicar en las rehabilitaciones de edificios ya que no suponen una carga adicional importante para la estructura.
Este tipo de cubierta se podría aplicar también a cubiertas inclinadas, aunque en este caso hay que ser aún más cuidadoso en el diseño del drenaje. Las cubiertas extensivas pueden requerir manteniento una vez al año.

Las cubiertas intensivas son cubiertas verdes que requieren un mantenimiento regular (riego, fertilización...) y pueden constituir auténticos jardines en las terrazas de los edificios. El suelo es más profundo, de como mínimo 152 mm, y necesita una proporción mayor de materia orgánica. Estas cubiertas incluyen una gran variedad de plantas, incluyendo arbustos y árboles pequeños. En los sustratos gruesos, de unos 400 mm, incluso se pueden cultivar hortalizas y verduras, y los de más de 600 mm pueden mantener árboles. Estas cubiertas normalmente se realizan en las nuevas construcciones, para poder considerar y soportar el peso de todos los elementos.

Componentes de las cubiertas vegetales
Desde la cubierta ecológica simple, que incluye tan sólo forjado, la impermeabilización, el sustrato y las plantas, las cubiertas verdes han ido evolucionando y añadiendo componentes, que se comentan a continuación:

• La membrana impermeabilizante se puede realizar a partir de materiales bituminosos, con un cierto contenido reciclado, como productos a partir de polietileno o caucho sintético EPDM. El uso del PVC, por su impacto ambiental, no sería recomendable. Conviene que se trate de membranas monolíticas, de modo que no haya juntas por donde sea posible que se produzcan filtracions cuando se den condiciones de humedad constante o incluso de agua estancada. A veces las lámines impermeables incorporan un tratamiento anti-raíces, sobretodo en el caso de las cubiertas intensivas, en las que los sistemas radiculares de las plantas pueden ser más agresivos. La barrera anti-raíces puede ser una membrana de polietileno de alta densidad o de asfalto modificado reforzado con poliester y gránulos cerámicos. También puede consistir en aditivos de cobre o arsénico en la membrana impermeabilizante.

• El aislamiento suele ser de poliestireno extruido, que además de sus propiedades aislantes tiene una gran resistencia a la penetración del agua.

• Componentes de retención de agua y drenaje. Son sistemas especialmente diseñados para permitir la retención de agua para los momentos en que no llueve, a la vez que aseguran un buen drenaje y aireación, de modo que garanticen un buen balance entre agua y aire.
El sistema se puede realizar con fibras de polipropileno reciclado o con paneles de polietileno reciclado. Puede retener el agua y los nutrientes para ser utilitzados posteriormenet por el sustrato situado sobre el. Puede llegar a retener hasta 5 l/m2 de agua, que llega al sustrato por evaporación o por contacto directo las raíces de les plantas.
Esta capa dispone de agujeros que permiten la circulación del aire, la evaporación de la humedad y la ventilación del suelo y las raíces.
En otros sistemas la capa de drenaje está formada por placas de poliestireno perforado, algun material poroso o gravilla, y su función es mejorar el control del drenaje, aunque sin propiedades de retención de agua. Si se quiere realizar acumulación de agua, se pueden colocar unas losas elevadas sobre unos soportes. En el espacio que queda entre las losas y la impermeabilización se almacena el agua de lluvia que se filtra por la superficie drenante. El agua retenida permite el autoabastecimiento de las plantas. Es el sistema conocido como cubierta aljibe.

• Un filtro evita que el suelo caiga y tapone la capa de drenaje. El filtro puede ser un material geotextil realitzado a partir de fibras de poliester.

• El sustrato tiene poco grosor, y es un medio de crecimiento diseñado para conseguir una retención de agua, permeabilidad, capacidad de aireación y resistencia a la erosión óptimas, además de ser el soporte de la vegetación en toda la superfície de la cubierta. Ha de proporcionar los nutrientes esenciales a las plantas (nitrógeno, fósforo, calcio, magnesio...) y tener una estructura y pH correctos.
El sustrato ha de tener la proporción correcta de suelo mineral, que da porosidad grande para el drenaje del agua y una buena aireación, y de suelo orgánico, en forma de humus y compost maduro, que proporciona porosidad pequeña, estructura y nutrientes.
En las cubiertas extensivas se recomienda una proporción del 75% de suelo mineral  y 25% de suelo orgánico, y en las intensivas un 55% de suelo mineral y un 45% de orgánico.

• Las plantas escogidas para la cubierta deberían ser resistentes a las condiciones climàticas del lugar, actuar como tapizantes y no deberían necesitar mucho mantenimiento, sobretodo en los sistemas extensivos. Conviene que sean perennes para mantener la cubierta verde todo el año. En general no son favorables las plantas anuales ni vivaces (que permanecen parte del año bajo tierra), porque deben reproducirse cada año, se estaría sujeto cada año a si se produce una buena germinación o no, y durante medio año no crecería nada en la cubierta.
En los sistemas extensivos conviene que las plantas tengan un sistema radicular poco profundo y necesiten poco mantenimiento. Se suelen plantar suculentas como las del género Sedum, flores salvajes, y lavanda y otras plantas de prado de hábitats secos como pueden ser orégano, tomillo, salvia, margaritas, y hierbas autóctonas. Por otro lado, los musgos y líquenes colonizan por sí solos estos ambientes.
En los sistemas intensivos no hay tantas limitaciones, y se puede incluir vegetación de todo tipo: diferentes herbáceas, césped, enredaderas, arbustos (boj, rosales) y pequeños árboles de hoja perenne, como enebro, tejo…


Las cubiertas convencionales de los edificios constituyen superfícies grises e impermeables que contribuyen al efecto de isla de calor en las ciudades e incrementan los problemas de inundaciones. Las cubiertas vegetales se podrían aplicar en cualquier bloque de edificios, vivienda particular, local comercial u otra construcción, y permitirían mejorar las condiciones de consumo energético del edificio, las condiciones ambientales del entorno y aumentar los necesarios espacios naturalizados en los entornos urbanos, tan faltos de espacios verdes.