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El caro peaje del carbón




El caro peaje del carbón: cerca de 25.100 muertes en Estados Unidos debidas al uso del carbón eran prevenibles.
Alerta 8 - 2004

Recientes investigaciones alertan que una de cada seis mujeres en edad de maternidad en Estados Unidos puede tener concentraciones de mercurio en su sangre suficientemente altas para dañar a un feto en desarrollo. Esto significa que 630.000 de los 4 millones de bebés nacidos en el país cada año están en riesgo del daño neurológico debido a la exposición a niveles peligrosos de mercurio en la matriz femenina.


La combustión de carbón en las centrales eléctricas son la principal fuente de contaminación por mercurio, además de emitir otros gases contaminantes como SO2, NOx, o materia particulada.


La explotación de la hulla de carbón ha dejado una herencia de la contaminación en los Apalaches centrales. El drenaje ácido de la mina destruye la vida acuática y contamina las aguas impidiendo cualquier uso de boca o industrial. Las enormes cantidades de hierro vertidas cambian el color de las corrientes. En el estado de Virginia Occidental más de  500 ríos están contaminados por el drenaje ácido de las minas.


El tratamiento y procesado del carbón también tiene su coste humano: 1.500 mineros mueren anualmente en Estados Unidos debido a la "enfermedad del pulmón negro" provocada por la respiración continuada de altos niveles de polvo de carbón.

Agosto, 2004. Los fetos, los niños, y los jóvenes son los individuos de mayor riesgo a daños en sus sistemas nerviosos debidos al mercurio. Los nuevos estudios demuestran que la exposición a mercurio puede también dañar sistemas cardiovasculares, de defensa, y reproductivos. Una exposición baja pero crónica a mercurio durante el periodo prenatal o en los años de lactancia retrasa el desarrollo y produce peores resultados en las pruebas de atención, de habilidades motoras finas, de lengua, de habilidades espaciales visuales, y de memoria verbal. En altas concentraciones, el mercurio puede causar retraso mental, parálisis cerebral, sordera, ceguera, e incluso la muerte.

La principal causa de exposición humana al mercurio se debe a la ingesta de pescado contaminado. Cuarenta y cinco de los 50 estados han publicado recomendaciones de consumo que limitaban la ingesta de peces capturados localmente debido a su alto contenido en mercurio. Nuevos análisis de muestras de pescados recogidas por la Agencia de Protección del Medio ambiente de Estados Unidos (Environmental Protection Agency - EPA) realizados en 500 lagos y reservorios de todo el país, detectaron mercurio en cada una de las muestras. En el 55% de ellas, los niveles del mercurio excedieron el límite de "seguridad" de la EPA para una mujer de peso medio que come pescados dos veces por semana, y el 76% de los resultados excedieron los límites previstos para niños de menos de tres años. Cuatro de cada cinco depredadores de peces, -esas especies situadas por encima en la cadena alimentaria, tales como el atún o el pez espada-, excedían los límites.


Las centrales eléctricas de combustión de carbón como causa de la contaminación por mercurio
La mayor fuente de contaminación por mercurio son las centrales eléctricas de carbón. El mercurio emitido por estas instalaciones es transportado en el aire y se deposita en cualquier lugar situado a cientos de kilómetros de las chimeneas, a través de las fronteras y en cualquier continente por lejos que esté de su fuente. Los procesos biológicos alteran gran parte del mercurio depositado, su composición pasa a ser metilmercurio, una potente neurotoxina que los seres humanos y otros organismos absorbemos fácilmente. El metilmercurio se traslada fácilmente hasta los niveles más altos  de la cadena alimentaria acuática, acumulándose cada vez en concentraciones más altas a medida que sube de nivel. Las mayores especies acuáticas despredadoras contienen los niveles mayores de mercurio, que es trasladado directamente a los que se las comen.

Desde que se inició la revolución industrial, la contaminación del medio ambiente por mercurio se ha triplicado. Las 600 centrales eléctricas de carbón más en Estados Unidos, que producen más de la mitad de la electricidad del país, queman mil millones de toneladas de carbón y emiten 44 toneladas métricas de mercurio al aire cada año. Las centrales eléctricas generan 36,7 toneladas métricas adicionales de contaminación del mercurio en forma de basura sólida, incluyendo las cenizas y el lodo de los filtros, y 9 toneladas métricas de mercurio provinientes de la "limpieza" del carbón antes de ser quemado. En resumen, las centrales eléctricas de carbón de Estados Unidos contaminan el ambiente con unas 90,7 toneladas métricas de mercurio anualmente (90.719 kg).


Otros residuos contaminantes de las centrales eléctricas de carbón
Los residuos sólidos de las centrales eléctricas de carbón también contienen metales pesados como el arsénico, el selenio, el cromo, y el cadmio; compuestos orgánicos carcinógenos; y elementos radiactivos. Estas toxinas pueden lixiviar en corrientes y fuentes de agua subterránea, amenazando a la salud de la gente. Otras emisiones atmosféricas de la quema de carbón incluyen dióxido de sulfuro (SO2), dióxido de carbono (CO2), partículas en suspensión, y óxidos del nitrógeno (NOx), que alternadamente generan el ozono de superficie. El SO2 y el ozono son gases altamente corrosivos que generan problemas respiratorios y contribuyen a los nacimientos de bajo peso y a la mortalidad infantil creciente. El SO2 y los NOx son también causantes primarios de lluvia ácida. El CO2 es el principal gas responsable del efecto del invernadero que está calentando el planeta.

Los daños provocados por las partículas en suspensión generadas por la combustión de carbón en el sistema respiratorio son largamente conocidas. Una investigación reciente ha demostrado que, además, la materia particulada de menor tamaño aerotransportada también puede traspasar de los pulmones a la circulación sanguínea, provocando enfermedades cardiacas, ataques de corazón, apoplejías, y muerte prematura.



La factura médica de las centrales de carbón
En Estados Unidos, 23.600 muertes cada año se pueden atribuir a la contaminación atmosférica generada por las centrales eléctricas. Los que mueren prematuramente debido a la exposición a materia particulada pierden, en promedio, 14 años de vida. La combustión de carbón también es responsable de unos 554.000 ataques del asma, de 16.200 casos de bronquitis crónica, y de 38.200 ataques de corazón no fatales cada año. Se estima que la contaminación atmosférica de las centrales eléctricas en Estados Unidos añade a la factura anual de cuidados médicos nacional cerca de 160.000 millones de dólares.

La iniciativa de la Administración Bush llamada “Clear Skies” (“Cielos limpios”) permite un aumento de los niveles de SO2, NOx, materia particulada y mercurio por encima de los niveles permitidos bajo la “Clean Air Act” anterior, además no prevé ninguna actuación para interrumpir las emisiones de CO2 que afectan el clima. Las centrales eléctricas de combustión de carbón más antiguas, lejos de alcanzar los estándares modernos de emisiones lanzan 10 veces más NOx y SO2 que las nuevas plantas de carbón. Según la legislación de la Administración, estas plantas bisabuelas podrán continuar evitando los controles de emisiones.

Aunque los filtros de contaminantes en las chimeneas modernas reducen la contaminación atmosférica, no hacen nada para ayudar a los mineros del carbón que mueren cada año en accidentes de subterráneos o por enfermedades generadas por la respiración continuada del peligroso polvo de carbón. Mientras que el número anual de muertes de trabajadores en el lugar de trabajo en las 2.000 minas de carbón de Estados Unidos ha caído alrededor de unas 30, la pneumoconiosis, -comúnmente conocida como la enfermedad del pulmón negro-, se estima que mata cerca de 1.500 antiguos mineros de carbón al año. Uno de cada 20 mineros en Estados Unidos tiene evidencia de radiografía de esta enfermedad, un número que está condenado a empeorar si la Administración Bush tiene éxito en sus planes de cuadruplicar los niveles permitidos del polvo de carbón en las minas.



Las tecnologías de energías renovables y el uso del carbón
Usar el carbón, un combustible peligroso del siglo XIX, cuando tenemos alternativas del siglo XXI es difícil de entender. Las fuentes de energía renovables, tales como el viento y el sol, evitan los peligros de la explotación minera o de los desmontes en montañas, tampoco contaminan el aire, la tierra, ni el agua con una ciénaga de productos químicos tóxicos. Una tasación completa del coste real del uso del carbón que incluya los daños ambientales y la enorme carga de cuidados médicos requeridos, combinado con la retirada de anticuados subsidios en todos los combustibles fósiles, podría a largo plazo animar la inversión en energías renovables.

Además, actuaciones simples para mejorar la eficiencia energética pueden reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y ahorrarnos dinero también. Una investigación de Alliance to Save Energy indica que mejorar los estándares de la eficacia en los aparatos electrodomésticos de Estados Unidos podría permitir la clausura de 127 centrales eléctricas. La aplicación de estándares más rigurosos en la eficiencia del aire acondicionado permitiría cerrar 93 centrales eléctricas. Y elevar los estándares de eficiencia en edificios nuevos y ya existentes a través de mecanismos como créditos de impuestos y códigos de ahorro de energía permitiría cerrar 380 centrales eléctricas. Aplicar estas medidas para lograr el cierre de las 600 centrales eléctricas de carbón más contaminantes del país representaría un gran favor para la salud pública nacional.



El camino para un progresivo abandono de las tecnologías de combustión de carbón
Varios países europeos han comenzado la transición para alejarse del carbón. (véase los datos.) En Alemania, el uso de carbón se ha reducido a la mitad desde 1990, mientras que la generación eléctrica a través de la energía del viento se amplía. El uso del carbón en el Reino Unido ha caído más de un 46% durante el mismo período, compensado por un incremento de la eficiencia y el crecimiento en el uso del gas natural. Y nuevos planeamientos se están implmentando para una enorme expansión de las tecnologías eólicas en el Reino Unido y otros países europeos.

Avanzar más allá del carbón permitiría a Estados Unidos evitar una herencia de cielos llenos de smog, de lluvia ácida, de canales contaminados, de peces contaminados y de paisajes marcados con cicatrices. Cada año se salvarían unas 25.000 vidas, se reducirían las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, se evitarían daños neurológicos potenciales para 630.000 bebés, y se eliminaría una factura sanitaria médica de más de 160.000 millones de dólares.


Tabla de la evolución dle consumo de carbón por países. Fuente: Departamento de Energía de EEUU


Lista de impactos anuales sobre la salud humana causados por la contaminación generada por la centrales de combustión de carbón en EEUU. Fuente: Conrad G. Schneider en "The Dirty Secret Behind Dirty Air: Dirty Power".


Janet Larsen - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org