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El desvío de grano para combustible en EEUU incrementa el precio de los alimentos en el mundo




El desvío masivo de grano para combustible en Estados Unidos está incrementando el precio de los alimentos en el mundo
Alerta 3 - 2007

Si tiene la sensación que cada semana está gastando más en el supermercado, puede que esté en lo cierto. La creciente parte de la cosecha del grano de Estados Unidos que se destina a las destilerías de etanol está haciendo incrementar los precios del alimento en todo el mundo.


El precio del maiz se ha doblado sobre el año pasado.


Sustituir gasolina por etanol afecta al mercado alimentario.


Se proyecta que el precio del pollo aumente un 10% en EEUU en el 2007.


El precio de las tortillas, alimento básico en México, se ha disparado.

Hay que repensar la movilidad del transporte privado basado en los coches. Ni los biocombustibles, ni el hidrógeno, ni la electricidad podrán hacer frente al incremento del parque automovilístico en el mundo.

21 de marzo del 2007.-  El precio del maíz se ha doblado sobre el año pasado, los futuros del trigo se están negociando a su nivel más alto desde hace diez años, y los precios del arroz también se están incrementando. Además, los futuros de la soja han crecido la mitad. Un análisis de Bloomberg indica que el altísimo uso de maíz como materia prima para el combustible  de etanol "está creando consecuencias involuntarias a través de la cadena de alimentación global."

Los primeros países afectados por el aumento de los precios del alimento son aquéllos donde el maíz es el alimento básico. En México, uno de los más de 20 países con dieta basada en maíz, el precio de las tortillas ha aumentado un 60 por ciento. Muchedumbres de mexicanos enojados se han echado a las calles en grupos de hasta 75.000 personas en señal de protesta, forzando al gobierno a instituir controles a los precios de las tortillas.

La repercusión en los precios de los otros alimentos
El precio del alimento también está creciendo en China, India y Estados Unidos, los países que contienen a un 40 por ciento de las personas del mundo. Mientras que, en términos relativos, directamente se come poco maíz en estos países, se consumen enormes cantidades indirectamente en forma de carne, leche y huevos tanto en China como en Estados Unidos.

El incremento de los precios del grano y de la soja están generando un crecimiento de los precios de la carne y de los huevos en China. En enero del 2007, los precios del cerdo estaban un 20% por encima en referencia al año anterior, el precio de los huevos estaba un 16% por encima, mientras que la carne de vaca, menos dependiente del grano, había aumentado sólo un 6% en referencia a los precios del año anterior. En la India, el índice de precios total del alimento en enero de 2007 era un 10% más alto que el año anterior. El precio del trigo, el alimento básico en el norte de la India, se ha incrementado un 11%, situándose por encima del precio del mercado mundial. En Estados Unidos, el Ministerio de Agricultura proyecta que el precio al por mayor del pollo en 2007 será un 10% más alto en promedio que en 2006, el precio de la docena de huevos estará un tremendo 21% por encima y el precio de la leche será un 14% más alto. Y esto es solamente el principio.

En tiempos pasados, las subidas del precio del alimento han estado generalmente relacionadas con el tiempo meteorológico y eran siempre periodos temporales. La situación actual es diferente. A medida que se construyen más y más destilerías de combustible de etanol, los precios del grano del mundo se están comenzando a incrementar hacia su valor equivalente de petróleo, en lo que parece ser el principio de una subida a largo plazo. Las economías del alimento y de la energía, históricamente separadas, se están combinando. En esta nueva economía, si el valor del combustible del grano excede su valor como nutriente, el mercado lo desplazará hacia la economía de la energía. A medida que aumente el precio del petróleo, también lo hará el precio del alimento.

La caída de las exportaciones de grano en EEUU
Aproximadamente un 16% de la cosecha de grano del 2006 en Estados Unidos fue utilizada para producir etanol. Con alrededor de 80 destilerías de etanol actualmente en construcción, suficientes para más que doblar la capacidad existente de producción de etanol, casi un tercio de la cosecha de grano del 2008 se destinarán a la producción de etanol. Puesto que Estados Unidos es el principal exportador mundial  de grano, exportando mayor volumen que Canadá, Australia y Argentina juntos, lo que suceda con la cosecha de grano de Estados Unidos afectará al mundo entero.

Con el desvío masivo de grano para producir combustible para coches, las exportaciones caerán. La panera del mundo se está convirtiendo rápidamente en el depósito de gasolina de Estados Unidos. El número de gente hambrienta en el mundo ha estado descendiendo durante varias décadas, pero a finales de los años 90 la tendencia se invirtió y empezó a incrementarse. Naciones Unidas enumeran actualmente 34 países necesitados de ayuda alimentaria de emergencia. Muchos de éstos se consideran estados en quiebra, incluyendo Chad, Iraq, Liberia, Haití y Zimbabwe. Debido a que los programas de ayuda de alimentos tradicionalmente disponen de presupuestos fijos, si el precio del grano se dobla, el contenido de la ayuda para alimentos se reducirá a la mitad.

Las protestas urbanas en respuesta al incremento de los precios del alimento en países de renta baja y media, tales como México, podrían conducir a inestabilidad política en ciertas regiones, agregando estados a la lista cada vez mayor de países en quiebra. En un cierto punto, la creciente inestabilidad política puede interrumpir el progreso económico global.

La fiebre del etanol
En contra de este contexto, Washington se consume en la "euforia del etanol." El Presidente Bush en su discurso de State of the Union fijó una meta de producción para 2017 de algo más de 130.000 millones de litros de combustibles alternativos al petróleo, incluyendo el etanol basado en grano y el celulósico, y el carbón licuificado. Dadas las dificultades actuales de producir etanol celulósico a un coste competitivo y dada la notable oposición pública al carbón licuificado, que es mucho más intensivo en carbono que la propia gasolina, la mayor parte del combustible para satisfacer este objetivo de combustibles alternativos deberá provenir del grano. Esto podría llevarse la mayor parte de la cosecha de grano de Estados Unidos, dejando poco grano para satisfacer las necesidades de la propia nación, y mucho menos para los cerca de cien países que importan grano estadounidense.

El escenario actual se asienta en la competencia directa por el grano entre los 800 millones de personas que poseen automóviles, y los 2.000 millones de personas más pobres del mundo. El riesgo es que millones de ésos que están en los peldaños más bajos de la escala económica global empezarán a morir a medida que el aumento de los precios del alimento haga disminuir su consumo por debajo del nivel de supervivencia. En febrero del 2007 el director del World Food Programme, James T. Morris, divulgó que actualmente 18.000 niños se están muriendo cada día por hambre y desnutrición. Esta pérdida diaria de vidas es seis veces el número de víctimas en combate de Estados Unidos en Iraq durante los cuatro años pasados.

Alternativas al etanol
Hay alternativas a este severo panorama. Una subida de los estándares de la eficacia en el uso del combustible en los coches de un 20%, realizada en fases durante la próxima década, ahorraría tanto petróleo como convertir la cosecha entera de grano de Estados Unidos en etanol.

Otra opción que está ganando impulso es cambiar a coches híbridos enchufables. La adición de una segunda batería de almacenaje a un coche híbrido gasolina-eléctrico junto con un dispositivo enchufable para poder recargar las baterías durante la noche, permite que la mayor parte de desplazamientos cotidianos diarios de corta distancia para ir al trabajo y para las compras en la tienda de comestibles, por ejemplo, se realicen con electricidad. Si este cambio fuera acompañado por una inversión en miles de campos de instalaciones eólicas que pudieran alimentar de electricidad barata la red eléctrica, los coches podrían funcionar en gran parte con electricidad a un coste equivalente de 1 US$ el galón de gasolina (actualmente el precio del galón de gasolina en EEUU está alrededor de los 3 US$, lo que equivaldría a cerca de 60 centavos de euro el litro de gasolina, en la Unión Europea se cerró el año 2006 con el litro de gasolina a alrededor de 1,23 euros).

Da aliento saber que tres fabricantes, -Toyota, Nissan y General Motors-, han anunciado sus planes para lanzar al mercado estadounidense coches híbridos enchufables. Los Plug-In Partners, que encabezan una campaña nacional en Estados Unidos para cambiar a coches híbridos enchufables, tienen ya 508 socios, incluyendo servicios públicos eléctricos, corporaciones privadas, gobiernos estatales y locales y los grupos ambientales y de campesinos. Entre su lista de socios que crece rápidamente están American Public Power Association, Electric Power Research Institute, American Wind Energy Association, American Corn Growers Association, y las ciudades de Los Angeles, Dallas, Chicago y Boston. Un gran número de Partners ya se han comprometido colectivamente para adquirir sus flotas de automóviles con más de 8.000 coches híbridos enchufables tan pronto como éstos lleguen al mercado.

El etanol no es una solución a la crisis energética
La euforia del etanol no es un substituto aceptable si se piensa cuidadosamente en términos de política energética de futuro. Para Washington, es hora de decidir si continuar con la actual política de subvencionar más y más destilerías para generar combustible del grano o animar un cambio a coches más económicos en combustible y hacia una nueva economía de combustible para automóviles centrada en los coches híbridos enchufables y la energía del viento. La elección está en elegir entre un futuro con los precios del alimento crecientes en todo el mundo, extendiendo el hambre y una cada vez mayor inestabilidad política, o un futuro con los precios del alimento estables, con una drástica reducción de la dependencia del petróleo y emisiones mucho más bajas de carbono.

Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org