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El Faro




El Faro




Ficha técnica

Tipo de actuación: Edificio singular de caracter temporal realizado con criterios de bioconstrucción.

Localización y fecha de construcción: Zaragoza, 2007.

Características y objetivos de bioconstrucción: Materiales del lugar, naturales y no procesados, bioclimatismo y refrigeración natural, energía geotérmica.

Arquitecto: Ricardo Higueras, con la colaboración de Iñaki Urquía.

Iniciativa:
Expo Zaragoza 2008.












El pabellón que acogerá las iniciativas ciudadanas en la Expo de Zaragoza 2008 es un edificio singular realizado con materiales naturales poco transformados, como el barro, siguiendo criterios de bioconstrucción y bioclimatismo. 

El edificio recibe el nombre del Faro y ha sido proyectado por el arquitecto Ricardo Higueras en colaboración con Iñaki Urquía, arquitecto dedicado enteramente a la realización de arquitectura ecológica. Llama la atención su aspecto, ya que se inspira en un cántaro de cerámica, tanto en su forma como en su funcionamiento.

Inspiración tradicional y materiales de arquitectura vernácula
Los materiales empleados para toda la estructura del edificio son el barro (adobe), la paja, el bambú, la caña y la madera. Debido a sus grandes dimensiones (25 metros de alto y 35 de diámetro, y una superfície de 1000 metros cuadrados) el cerramiento de barro necesitaba una estructura portante de madera y caña, y una estructura secundaria de bambú y paja. Las formas, basadas en el sistema tradicional de la cúpula, son formas estables cuya tracción soportará la paja de la estructura.

El barro se obtiene del propio emplazamiento, no conlleva ningún procesado ni necesidad de energía más allá de la energía mecánica para compactarlo, y dota al edificio de buenas propiedades térmicas. La paja es un material local y renovable que de no utilizarse sería un residuo, y otorga al edificio sus impresionantes propiedades aislantes para así permitir el confort interior sólo por medios pasivos. Finalmente, el proyecto plantea el uso de bambú, otro material natural y renovable que gracias a sus propiedades de resistencia y flexibilidad ha sido usado tradicionalmente en la construcción en las regiones donde crece, y que actualmente llega a sustituir al acero en las realización de estructuras de edificación de esos países. En este caso se intentará reducir el uso de bambú ya que por el momento tiene que ser importado desde países lejanos, con lo que en algunas aplicaciones se prevé emplear caña local. En la entrada se instalará un porche de caña viva.

El objetivo es que la temperatura en el pabellón se pueda regular de manera natural, como sucede en el cántaro o el botijo cerámico, de manera que el interior permanezca fresco en verano por medio pasivos.


Refrigeración natural y energías renovables
El edificio será ocupado por los representantes de las entidades sociales, que realizarán actividades, debates y jornadas de trabajo, pero también por un gran volumen de visitantes de la exposición, debido a la espectacularidad del edificio y su condición de edificio ecológico. Por ello, los diseñadores esperan que el espacio pueda ofrecer las condiciones de confort ideales con nulo o mínimo gasto de energía, pese a los números de  visitantes que se barajan (1200 personas cada hora) y las fechas especialmente calurosas en las que se celebra el evento.
Así, por un lado, se dispone de sistemas pasivos como las propias características bioclimáticas de la estructura del edificio para regular la temperatura y humedad de manera pasiva, ya que la inercia térmica del muro evitaría el sobrecalentamiento del interior. Por otro lado, se aprovecha la energía geotérmica del subsuelo saturado de agua del río Ebro,  Este agua subterránea, a una temperatura constante de 17 ºC, se aprovecha mediante un sistema de intercambio geotérmico, para generar aire fresco que se distribuye mediante un molino lento tipo "panémona", un sistema tradicional originario de China que ha sido adaptado por la Universidad de Zaragoza a las condiciones del pabellón.


Una construcción ejemplar
Otros aspectos en cuanto a confort para los visitantes serían el aprovechamiento de la luz natural y el hecho de haber preparado la entrada al pabellón en la fachada sur y la salida en la norte. De este modo, después de permanecer en el interior, bastante fresco, se sale a un espacio sombreado y menos caluroso, para evitar los contrastes bruscos de temperatura y permitir una aclimatación más suave de los visitantes a las condiciones ambientales que les rodean..

En definitiva se trata de una bella construcción, enteramente proyectada para su compatibilidad con el medio ambiente, y que aplica los criterios más radicales de bioconstrucción en cuanto a uso de materiales naturales poco procesados.

 La idea inicial es que el edificio sólo exista de forma temporal, mientras dure la Expo, y que sea desmantelado al cabo de tres meses, dado que se encuentra en una zona inundable. Por ello, lo ideal sería permitir que los materiales naturales se reintegraran en el entorno, mientras que  los elementos tecnológicos se podrían reutilizar en otras construcciones. En todo caso, es de felicitar que en el propio edificio que acoge las reclamaciones de un mundo socialmente justo y ambientalmente sostenible se apliquen esos mismos criterios, una coherencia que lamentablemente aún es un caso entre un millón.