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El gobierno catalán lanza una cruzada contra la energía solar





El gobierno catalán lanza una cruzada contra la energía solar

Paisaje solar en Bullas promovido por Gestión y Ahorro Energético S.L.


Central fotovoltaico de Bullas de 2,5 MW con paneles de capa fina.


Central termosolar de Solúcar (Sevilla) en pleno funcionamiento.



Junio, 2007. El Gobierno catalán, especialmente, de la mano del Consejero de Política Territorial, Hble. Sr. Joaquim Nadal, está decidido a que Cataluña, se quede en la cola de las inversiones en energía solar. Para ello su departamento se ha dotado de un talibán del paisaje, su Director General de Arquitectura y Paisaje, el Sr. Joan Ganyet (ex alcalde durante lustros del pueblo fronterizo de la Seu d’Urgell), el cual dicho sea de paso tiene otro representante no menos altanero de mayor rango como secretario de Planificación Territorial del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat, el Sr. Oriol Nel·lo i Colom. Desde esta plataforma gubernamental bien pertrechada, estos anti energías renovables, impulsan la elaboración de dos nuevos decretos que deberán regular la presencia de los nuevos parques solares y eólicos. El tema básico es que cualquier parque de energías renovables que supere las 6 hectáreas deben agruparse como si se tratara de un polígono industrial para proteger el paisaje rural y además que sea suelo público.

Hace unos días este departamento rechazó el proyecto de un gran parque solar promovido por Gamesa Solar en Aldover (al sur de Tarragona). La planta fotovoltaica de Aldover (con una potencia de 5MW) hubiera ocupado 15 hectáreas y era promovida al 100% por la empresa Gamesa Solar, que tenía previsto efectuar una inversión de 31 millones de euros. La comisión de Urbanisme de les Terres de l´Ebre, adscrita al Departament de Política Territorial, denegó la construcción de un parque solar fotovoltaico en Aldover. Esta hubiera sido la segunda instalación más grande de este tipo en las comarcas del Ebro después de la que se está haciendo en Flix. El portavoz de la Generalitat de Catalunya argumentó el rechazo a la planta por su elevado impacto paisajístico, ya que "la instalación ocupaba una superficie excesivamente grande, como 15 campos de fútbol".

El Departament de Política Territorial indicó que el informe de la comisión de Urbanisme había sido negativo debido a la dimensión excesiva de la planta. Este departamento estima que cuando las instalaciones solares son de gran tamaño - más de seis hectáreas deben acotarse en espacios determinados como si se tratara de un polígono industrial. En otras palabras que no pueden ser compatibles con el aprovechamiento del suelo rústico.  Incluso, este departamento va más allá y está preparando un decreto que pretende, entre otros objetivos, evitar la dispersión de las grandes instalaciones solares en el territorio y que sean parcelas especialmente habilitadas por el Govern (de propiedad pública, y cedidos en régimen de alquiler a las empresas interesadas). O sea, con un intervencionismo más propio del feudalismo energético. Los representantes de la Generalitat no han sabido ver que seguidores solares y suelo rústico hacen una combinación idónea si el diseño de la instalación es profesional.

Como excusa, el representante de Política Territorial de la Generalitat de Catalunya replicó que la comisión de Urbanismo de Lleida aprobó 19 plantas fotovoltaicas nuevas (que suman 3,2 MW), y también alega que sus autorizaciones suman 60 MW. Es más de la mitad de lo previsto por el Pla de l´Energia hasta el 2015. Sin embargo, portavoces del Departament de Medi Ambient tacharon ayer de "restrictivo" el trato y el enfoque con que la Conselleria de Política Territorial está abordando el impulso de la energías fotovoltaica y eólica en Catalunya.  El director general Joan Ganyet subraya, sin embargo, que no hay voluntad de imponer restricciones a los parques solares, que sólo se han rechazado dos (lo que no dice es que sin tener una norma ya aplican el criterio de menores de 6 ha.) y que se están cumpliendo las previsiones de impulso de la energía solar previstas en el Pla d'Energia.

Mientras tanto, los industriales del sector solar estiman que el Gobierno catalán se mueve con un gran margen de subjetividad y discrecionalidad. Así lo afirma la Asociación Europea para las Energías Renovables la cual junto con EUROSOLAR han pedido el cese del director general de Arquitectura i Habitatge, Joan Ganyet, por haber rechazado el gran parque solar promovido por Gamesa en Aldover.  Curiosamente, la dirección general del Sr. Ganyet nunca se ha opuesto a la destrucción de suelo rústico ni a los polígonos que fomentan la adicción a los combustibles fósiles. El Sr. Ganyet está dirigiendo una cruzada personal para impedir que los suelos rústicos hagan la moderna función de captadores de los rayos del Sol, como durante milenios ha hecho la agricultura. EUROSOLAR, prepara un proyecto para sustituir el antiguo parque eólico de Roses (Girona) actualmente ubicado dentro del Parque Natural del Cabo de Creus para que sea modernizado con nuevas máquinas. Esta organización reconoce que si tras más de 20 años no ha causado ningún problema ambiental ni paisajístico su ubicación, la renovación de esta solicitud no debería ser rechazada.

Por su parte Política Territorial defiende que las acusaciones que se vierten contra su política restrictiva con las renovables son tendenciosas y replica que, como ejemplo, recientemente la comisión de Urbanismo de Lleida aprobó 19 plantas fotovoltaicas nuevas (que suman 3,2 MW), y también alega que sus autorizaciones suman 60 MW. O sea que más de la mitad de lo previsto por el Pla de l'Energia hasta el 2015. Lo que no dicen es que el mencionado plan es claramente restrictivo para fomentar el desarrollo de la energía solar. En cualquier caso, la tramitación de parques de energías renovables en Cataluña puede llegar a ser de más de 5 años y con un tedioso papeleo. Por contra, en Murcia, todo es mucho más fácil como lo demuestra el parque solar de Bullas del cual  se están completando en estos momentos 5 MW con paneles de capa fina sobre suelo rústico y que quedan perfectamente integrados al entorno y no hipotecan el futuro de la zona dado que son fácilmente desmontables. Un responsable de una organización ecologista catalana que prefiere el anonimato ha señalado que Cataluña es un feudo energético de Gas Natural y que esta compañía, a pesar de que se lave la imagen de verde (mariposa incluida en su logo), defenderá a capa y espada que su “producto ecológico del gas fósil” no sea desplazado por las renovables en su principal feudo.