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Emerge una nueva economía de la energía en Estados Unidos




Emerge una nueva economía de la energía en Estados Unidos
Alerta 17 - 2008
A medida que aumentan los precios del combustible fósil, que la inseguridad del petróleo profundiza, y que la preocupación por el cambio del clima ensombrece el futuro del carbón, una nueva economía de la energía está emergiendo en los Estados Unidos. La vieja economía energética, alimentada por el petróleo, el carbón y el gas natural, está siendo sustituida por una economía accionada por la energía eólica, solar y geotérmica. La transición se está moviendo a un paso y a una escala que no habríamos podido imaginar incluso hace un año.


Instalación de aerogeneradores en Texas (EE.UU.).




Trabajos de construcción de la planta Titan en Dakota (Fuente: Clipper).




Placas fotovoltaicas en tejados y líneas de producción en una planta termosolar (Fuente: Wikipedia).


La planta de generación geotérmica de Nesjavellir, en Islandia (Fuente: Wikipedia).


Torres eléctricas en convivencia con aerogeneradores.

Octubre, 2008. Piense en el estado norteamericano de Texas. De largo el principal estado productor de petróleo, es también ahora el principal generador de electricidad del viento, habiendo alcanzado a California hace dos años. Texas ahora dispone de casi 6.000 megavatios de capacidad de generación eólica en funcionamiento y unos alucinantes 39.000 megavatios en etapa de construcción o de planeamiento. Cuando termine de ejecutarse, Texas tendrá 45.000 megavatios de capacidad de generación eólica (piense en cuarente y cinco centrales eléctricas con carbón). Esto satisfacerá con creces las necesidades residenciales de este Estado de 24 millones de personas, permitiendo a Texas alimentar con electricidad a sus vecinos Louisiana y Mississippi.
         
Después de Texas y de California, los otros líderes entre los treinta estados con campos de viento comerciales son Iowa, Minnesota, Washington y Colorado. Y otros estados están emergiendo como superpotencias del viento. Clipper Windpower y BP están haciendo equipo para construir la granja de viento Titan de 5.050 megavatios, la más grande del mundo, en el este de Dakota del Sur. Ya en desarrollo, Titan generará cinco veces más electricidad que la que los actuales 780.000 residentes del estado utilizan hoy en día. Este proyecto incluye la construcción de una línea de transmisión a lo largo de una línea de ferrocarril abandonada a través de Iowa, alimentando con electricidad Illinois y el centro industrial del país.

Campos eólicos por todo Estados Unidos
El multimillonario Philip Anschutz, de Colorado, está desarrollando una granja eólica de 2.000 megavatios en el centro sur de Wyoming. Ya se ha asegurado los derechos de construcción de una línea de transmisión de alto voltaje de más de 1.400 km hasta California. Con esta inversión, se abre la puerta para el desarrollo de enormes granjas de viento en Wyoming, un Estado rico en recursos eólicos y con pocos residentes. Otra línea de transmisión bajo desarrollo funcionará de norte a sur, conectando los recursos del viento del este de Wyoming con las ciudades de crecimiento rápido de Colorado como Fort Collins, Denver y Colorado Springs. Kansas y Oklahoma, Estados ricos en recursos eólicos, están estudiando construir una línea de transmisión hacia el sureste de EE.UU. para exportar también su abundancia de energía eólica barata.
         
California está desarrollando un complejo eólico de 4.500 megavatios en el noroeste de las montañas de Tehachapi de Los Ángeles. En el este, Maine –un recién llegado al mundo de la energía eólica–, está planeando desarrollar 3.000 megavatios de capacidad de generación eólica, mucho más de lo que los 1,3 millones de residentes del Estado necesitan. Más hacia el sur, Delaware está planeando una instalación de viento mar adentro de hasta 600 megavatios, que podría satisfacer la mitad de las necesidades residenciales de electricidad del Estado. El Estado de Nuevo York, que tiene 700 megavatios de capacidad de generación eólica, planea agregar otros 8.000 megavatios, con la mayor parte de la energía generada por los vientos que vienen del lago Erie y del lago Ontario. Y pronto Oregon doblará casi su capacidad de producción de viento, con una granja eólica de 900 megavatios en la ventosa garganta del río Columbia.

El viento parece destinado a convertirse en la pieza central de la nueva economía energética de EE.UU., suministrando varios cientos de miles de megavatios de electricidad.

El crecimiento vertiginoso de la energía solar
La energía solar también se está ampliando a un ritmo de vértigo. La abundancia de energía solar de la nación está siendo aprovechada usando células fotovoltaicas y centrales térmico-solares para convertir luz del sol en electricidad. Para las instalaciones de células solares, California, con su plan Million Solar Roofs, es de lejos el líder. New Jersey también se está moviendo rápidamente, seguido por Nevada.

La instalación fotovoltaica más grande de EE.UU. es actualmente una línea de 14 megavatios en la base de las fuerzas aéreas de Nellis en Nevada, pero la electricidad fotovoltaica a nivel comercial está cerca de saltar a primera línea. PG&E ha firmado dos contratos de energía fotovoltaica, con una capacidad combinada de 800 megavatios. Juntas, estas plantas cubrirán más de 3.100 hectáreas de desierto con células solares y tendrán una producción máxima comparable a la de una gran central eléctrica de carbón. Las plantas de energía solar se están instaurando en los climas más calientes, porque su producción más alta coincide con la demanda máxima de aire acondicionado.

Las centrales térmicas solares que utilizan espejos para concentrar la luz del sol en un recipiente que contiene un líquido –que se calienta a 400 ºC para generar vapor y producir energía– se han convertido repentinamente en una tecnología enormemente atractiva. Estados Unidos tiene el complejo térmico-solar más grande del mundo, un proyecto de 350 megavatios finalizado en 1991. Pero a fecha de septiembre de 2008 existían diez grandes centrales térmico-solares en construcción o en desarrollo en Estados Unidos, ampliando su tamaño de los 180 megavatios a 550 megavatios. Ocho de estas plantas serán construidas en California, una en Arizona y otra en Florida. En el plazo de los próximos tres años, Estados Unidos saltará probablemente de los 420 megavatios de capacidad de producción térmico-solar a multiplicarla por ocho, hasta cerca de los 3.500 megavatios de capacidad de producción.

La explosión de las instalaciones geotérmicas
Junto con el viento y la energía solar, la geotérmica también se está desarrollando a una velocidad  explosiva. En 2008, Estados Unidos dispone de casi 3.000 megavatios de capacidad de producción geotérmica, de los cauales 2.500 están en California. Esto también está cambiando rápidamente. Actualmente se prevé que unas 96 centrales eléctricas geotérmicas en desarrollo en doce Estados occidentales doblen la capacidad de producción geotérmica de EE.UU. Con California, Nevada, Oregon, Idaho y Utah llevando la delantera, el escenario está listo para el futuro desarrollo masivo de la energía geotérmica. (Véanse los datos).

El papel clave de la electricidad
La nueva economía de la energía será accionada en gran parte por electricidad de fuentes renovables. La electricidad encenderá, calentará y refrescará edificios. A medida que cambiamos a los coches híbridos enchufables, a los sistemas ligeros de transporte de ferrocarril en ciudades y a los sistemas ferroviarios interurbanos eléctricos de alta velocidad como en Japón y Europa, nuestro sistema de transporte también será accionado en gran parte por la electricidad.

Es históricamente raro que tantos intereses diferentes converjan contemporáneamente y en un mismo lugar, como los que ahora apoyan el desarrollo de los recursos de energía renovable en los Estados Unidos. Para empezar, poniendo en primer lugar a las energías renovables, se aumenta la seguridad energética nacional, símplemente porque nadie puede cortar la fuente de viento, de sol o de energía geotérmica. También se evita la volatilidad del precio del petróleo y el gas natural que tanto ha afectado el país durante las últimas décadas. Una vez se construye una granja de viento o una central térmico-solar, el precio es estable, puesto que no hay coste del combustible. Girar hacia las energías renovables también recortará dramáticamente las emisiones de carbono, moviéndonos hacia la estabilidad climática, y así se evitarán los efectos más peligrosos del cambio de clima.

Este giro también reducirá la salida de dólares para el petróleo, manteniendo este capital en el país para que pueda invertirse en la nueva economía de la energía, desarrollando instalaciones nacionales de energía renovable y creando trabajos aquí. En el preciso momento de convulsión económica y aumento del desempleo, estas nuevas industrias pueden generar millares de nuevos trabajos cada semana. No sólo están el viento, el sol y las industrias geotérmicas que contratan a nuevos trabajadores, también están generando trabajos en la construcción y en las industrias básicas de recursos tales como acero, aluminio y fabricación del silicio. Para construir y hacer funcionar la nueva economía de la energía se requerirán grandes números de electricistas, fontaneros y de techaderos. También empleará a un sinnúmero de profesionales de alta cualificación tales como meteorólogos eólicos, geólogos geotérmicos e ingenieros solares.

Una red eléctrica nacional sólida para acabar de impulsar la transición
Para asegurarnos de que este cambio a las energías renovables continúa a rápida velocidad, se necesita liderazgo nacional en un área clave: construir una red eléctrica nacional fuerte. Aunque los inversores privados están invirtiendo en las líneas de transmisión de alto voltaje interurbanas, éstas deben ser incorporadas en una red nacional planeada al detalle, el equivalente eléctrico al sistema de carreteras nacional del presidente Eisenhower, para liberar el máximo potencial de la abundancia de energía renovable.

Y, finalmente, esta transición de la energía está siendo empujada por un intenso entusiasmo de la gente que está acercándose a fuentes de energía que pueden durar tanto como la Tierra. Los pozos de petróleo van secos y el carbón parece terminarse, pero por primera vez desde la Revolución Industrial estamos invirtiendo en fuentes de energía que pueden durar para siempre. Esta nueva economía de energía puede ser nuestra herencia a la próxima generación.

Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org