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Enormemente subestimada la demanda de las destilerías de grano para combustible




Enormemente subestimada la demanda de las destilerías de grano para combustible.
Alerta 1 - 2007

El mundo puede enfrentarse a los más altos precios de grano de la historia. La inversión en destilerías de combustible de etanol ha crecido desde el aumento de los precios del petróleo a finales del 2005, pero la recopilación de datos en este sector de cambio rápido se ha retrasado. Debido a la recolección inadecuada de información sobre el número de nuevas plantas en construcción, la cantidad de grano que será necesaria para las destilerías de combustible de etanol se ha subestimado enormemente. Los granjeros, los ganaderos, los procesadores de alimento, los inversionistas del etanol y los países importadores de grano están basando sus decisiones en datos incompletos.




Desviar el cultivo de grano para la producción de combustible afectará a los precios de los alimentos.


La demanda de combustible para la automoción es insaciable.


La energía solar y eólica no comprometen la explotación abusiva de la biosfera.

La demanda energética no puede poner el caos en la alimentación planetaria.



Enero, 2007. El Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA - U.S. Department of Agriculture) proyecta que las destilerías requerirán solamente 60 millones de toneladas de maíz de la cosecha del 2008. Pero aquí, en el Earth Policy Institute (EPI), estimamos que las destilerías necesitarán 139 millones tonelada (más de dos veces lo calculado). Si la estimación de EPI es acertada, la competencia emergente entre los coches y la gente para el maíz conducirá probablemente a unos niveles nunca vistos de precios del grano mundial. Y las preguntas clave son: ¿Cuánto crecerán los precios del grano? ¿Cuándo será el punto de inflexión? ¿Y cuál será el efecto mundial del encarecieminto del precio de los alimentos? 

Las razones de la proyección a la baja
Una razón de la proyección a la baja del USDA es que fue lanzada en febrero de 2006, justo antes de que el efecto del repentino aumento de los precios del petróleo en la inversión en destilerías de combustible de etanol fuera completamente evidente. Más allá de esto, el USDA depende de la Renewable Fuels Association (RFA), un grupo comercial, para los datos sobre destilerías de etanol en construcción, pero los datos de la RFA se han retrasado en relación al movimiento en la industria.

Recurrimos a cuatro firmas que recogen y publican datos sobre destilerías de etanol en construcción en Estados Unidos. El RFA es la fuente citada con más frecuencia. Las otras tres firmas son la europea F.O. Licht, editora de World Ethanol and Biofuels Report; BBI International, que publica Ethanol Producer Magazine; y la American Coalition for Ethanol (ACE), editora de Ethanol Today.

Desafortunadamente, las listas de plantas en construcción mantenidas por RFA, BBI, y ACE no son completas. Cada uno contiene algunas plantas que no están en las otras listas. Recurriendo a estas tres listas y a los informes bisemanales de F.O. Licht, EPI ha compilado una lista principal más completa. Por ejemplo, mostramos 79 plantas en construcción y el RFA enumera sólo 62 plantas (agradecemos cualquier información que mejore esta lista, que se puede ver en www.earthpolicy.org/Updates/2007/Update63_data.htm).

La demanda de maíz de las destilerías de etanol
Según la compilación de EPI, las 116 plantas productoras el 31 de diciembre de 2006, utilizaban 53 millones de toneladas de grano por año, mientras que las 79 plantas en construcción, -con instalaciones mayores-, utilizarán 51 millones de toneladas de grano anuales cuando entren en funcionamiento. Las ampliaciones de 11 plantas ya existentes utilizarán otras 8 millones de toneladas del grano (1 tonelada de maíz = 416 litros de etanol).

Además, cerca de 200 plantas de etanol estaban en etapa de planeamiento a finales del 2006. Si se acaban construyendo entre el 1 de enero y el 30 de junio del 2007 a la misma velocidad que se construyeron el resto de las plantas durante los seis meses finales de 2006, entonces los 11.350 millones de litros adicionales de capacidad que requieren 27 millones más de toneladas de grano vendrán a añadirse probablemente antes del 1 de septiembre de 2008, el inicio de la cosecha del año 2008. Esto incrementa la necesidad de maíz para las destilerías a 139 millones de toneladas, la mitad de la cosecha del 2008 proyectada por el USDA. Lo que produciría casi 56.800 millones de litros de etanol, satisfaciendo el 6% de las necesidades de combustible para automóviles de Estados Unidos (y esta estimación no incluye ninguna de las plantas empezada después del 30 de junio del 2007, que terminada a tiempo para recurrir también a la cosecha del 2008).

El incremento del precio de los alimentos
Este desvío sin precedentes de la principal cosecha de grano del mundo hacia la producción de combustible afectará a los precios de los alimentos en todas partes. Al aumentar el precio del maíz en el mundo, también lo harán los precios del trigo y del arroz, debido a la substitución que hará el consumidor entre tipos de grano y por la competencia de las cosechas por la tierra. Los valores del mercado de futuros tanto del maíz como del trigo se negociaban ya en máximos de diez años a finales del 2006.

La cosecha de maíz de Estados Unidos, que contabiliza el 40% de la cosecha global y provee el 70% de las exportaciones de maíz del mundo, amenaza en gran medida la economía alimentaria del mundo. Las exportaciones anuales de maíz de Estados Unidos de unas 55 millones de toneladas explican casi un cuarto de las exportaciones de grano del mundo. Solamente la cosecha de maíz de Iowa, que ha superado Illinois como productor principal, excede la cosecha entera del grano de Canadá. La reducción substancial de este flujo de exportación generaría ondas expansivas a través de toda la economía mundial.

Robert Wisner, economista de la Iowa State University, divulga que la demanda de Iowa de maíz de plantas de procesado que estaban en funcionamiento, ampliándose, en construcción, o en fase de planeamiento hasta finales del 2006 sumaban 68.580 millones de Kg. En un buen año, el estado cosecha solamente 55.800 millones de kg. Si las destilerías compiten con los ganaderos para el grano, Iowa podría bien convertirse en importador de maíz.

Con las fuentes del maíz reduciéndose rápidamente, el alza de los precios no afectarán solamente los productos hechos directamente de maíz, tal como cereales de desayuno, sino también ésos producidos usando maíz, incluyendo la leche, los huevos, el queso, la mantequilla, aves de corral, el cerdo, la carne de vaca, el yogur y el helado. El riesgo es que los altísimos precios de los alimento podrían generar un contragolpe del consumidor contra la industria de combustible de etanol.

Combustible vs. alimento
Los expertos en combustible de etanol indican, y de hecho así es, que el uso del maíz para producir etanol no es una pérdida absoluta en la economía alimentaria porque el 30% del maíz se recupera en el grano seco de las destilerías, que pueden alimentar a la carne de vaca y al ganado lechero, los cerdos y los pollos, aunque sólo en cantidades limitadas. También discuten sobre si la demanda de maíz de la destilería de Estados Unidos pueda ser resuelta ampliando la tierra dedicada al maíz, sobre todo a expensas de la soja, y aumentando producciones. Mientras, de lo que hay duda de verdad es si la cosecha de maíz puede ser ampliada; no hay precedentes para el crecimiento productivo en la escala necesitada. Y esta altísima demanda del maíz llega precisamente cuando la producción de grano del mundo ha caído por debajo del consumo en seis de los siete años pasados, reduciendo los stocks de grano a su nivel más bajo en 34 años.

Desde una posición agrícola ventajosa, la demanda automotora para combustible es insaciable. El grano que se necesita para llenar una sola vez un depósito de 95 litros de etanol alimentaría a una persona durante un año entero. Convertir la cosecha entera de grano de Estados Unidos a etanol satisfaría solamente el 16% de las necesidades de combustible para automóviles de Estados Unidos.

La competencia por el grano entre los 800 millones de conductores del mundo que desean mantener su movilidad y los 2.000 millones de personas más pobres que están intentando simplemente sobrevivir está emergiendo como un tema de dimensiones épicas. Los altísimos precios de los alimentos podrían conducir a decenas de disturbios y motines urbanos por alimentos en los países de baja renta que dependen en las importaciones de grano, como Indonesia, Egipto, Argelia, Nigeria y México. La inestabilidad política que resultaría podría interrumpir el progreso económico global, afectando directamente a todos los países. No son solamente los precios de los alimentos los que están en juego, sino también la tendencia del índice Nikkei y el Dow Jones Industrials.

Tecnología de energías renovable factibles a gran escala
Hay alternativas a la creación de una economía de combustible automotora basada en las cosechas. El equivalente al 2% de fuentes de combustible para el transporte de Estados Unidos que ahora provienen del etanol se podría alcanzar varias veces y por una fracción del coste, aumentando los estándares de eficiencia del combustible para automoción un 20%.

Si cambiamos a coches híbridos gasolina-eléctricos durante la próxima década podríamos usar la electricidad para conducción de corta distancia, por ejemplo, en los trayectos diarios hacia la tienda de comestibles. Si luego invertimos en millares de granjas de viento para alimentar de electricidad barata a la red, los coches de Estados Unidos podrían funcionar básicamente con energía eólica y con el equivalente en gasolina de menos de 0,204 euros por litro. Este escenario está definido en un programa de choque para ayudar a Detroit a cambiar a coches híbridos gasolina-eléctricos.

Es hora de una moratoria en las licencias de destilerías nuevas, un descanso, mientras cogemos respiración y decidimos cuánto maíz puede ser utilizado para etanol sin subir dramáticamente el precio de alimento. El objetivo de la política debería ser utilizar el combustible de etanol para apoyar los precios del maíz y las rentas agrícolas pero no para interrumpir la economía alimentaria del mundo. Mientras tanto, es necesario un esfuerzo mucho mayor para producir etanol de fuentes celulósicas diferentes tales como el pasto varilla o pasto aguja, gramíneas de forraje (Panicum virgatum), una materia prima que no se utiliza en alimentación.

El mundo necesita desesperadamente una estrategia para la emergente batalla alimento-combustible. Como principal productor de grano, exportador del grano y productor principales de etanol, los Estados Unidos están en el asiento del conductor. Necesitamos cerciorarnos de que tratando de solucionar un problema, -nuestra dependencia de la importación de petróleo-, no creemos otro muchísimo más serio: el caos en la economía alimentaria del mundo.
Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org