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Ensalada verde al aceite de oliva a la corteza de





Ensalada verde al aceite de oliva a la corteza de limón
Lechuga, la estrella del verano
Durante la época estival, la lechuga se convierte en uno de los alimentos protagonistas de nuestra dieta. Muy fresca y nutritiva, esta hortaliza de la que se conocen más de 100 variedades, representa un buen aporte de vitamina A, C, E y de la familia B, y de minerales, especialmente calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio. Está compuesta en un 95 % de agua, de ahí sus propiedades refrescantes, y sólo en un 2 % de hidratos de carbono, y contiene tan sólo 17 calorías por cada 100 gramos. Además de todo ello, la lechuga aporta fibra a nuestra alimentación, favoreciendo la digestión y desintoxicando la sangre.

La lechuga tiene más de 7.000 años de historia. Egipcios, griegos, romanos y persas ya la utilizaban. Desde el área mediterránea, donde empezó su cultivo, se fue expandiendo por toda Europa, llegando a América con los primeros colonizadores. La lechuga es hoy un alimento tan popular que se encuentra a lo largo de todo el año en las tiendas de alimentación. Pero es en verano cuando esta fresca hortaliza cobra su protagonismo, convirtiéndose en un ingrediente indispensable en cualquier ensalada.

Tipos de lechuga

- Lollo rosso: de color morado y hoja rizada, un poco amarga, proviene de los Países Bajos.
- Achicoria: procedente de Italia, tiene hojas moradas muy crujientes y un sabor ligeramente amargo.
- Brisse: parecida a la escarola, pero tiene las hojas más tiernas y muchas menos nervaduras, siendo también menos amarga.
- Batavia: tipo de lechuga que proviene del Norte, con hojas tiernas y redondeadas.
- Endivia: amarga y crujiente, se puede consumir cruda o cocinada.
- Hoja de roble: presenta unas hojas ligeramente onduladas y rizadas, su sabor se asemeja al de la avellana.
- Romana: lechuga tradicional, de forma alargada. Tiene una textura quebradiza y un sabor suave.
- Iceberg: lechuga de forma redondeada, presenta unas hojas crujientes.
- Escarola: de hojas rizadas y muy rica en ácido fólico, tiene un sabor un poco picante.

Cómo preparar la lechuga

La lechuga suele consumirse cruda. De este modo, se aprovechan todos sus nutrientes. Para eliminar los posibles restos de tierra, insectos o productos químicos que pueda tener la lechuga, se debe lavar bien en el grifo, aunque no debe mantenerse durante un tiempo prolongado en remojo, puesto que se destruirían parte de sus nutrientes.

La lechuga no debe cortarse en trozos muy pequeños, ya que la vitamina C que contiene es fácilmente oxidable con el aire. De este modo, al tener menos superficie de contacto con el oxígeno, menos vitamina C se va a destruir.

Otro factor a tener en cuenta es que, al contrario de lo que se suele hacer, no se deben desechar las hojas externas, más oscuras, puesto que son las que poseen una mayor concentración de nutrientes.

Ingredientes para la preparación


- ensalada variada (achicoria,
berros, escarola, hoja de roble,
cogollo, endivia, lechuga)

- apio
- hojas de menta, albahaca,
eneldo y perifollo

- aceite de oliva
a la corteza de limón



Elaboración
(1) Limpia y corta todos los tipos de ensalada, utilizando los que elijas, al gusto. (2) Escurre bien la ensalada, y móntala de forma decorativa. (3) Añade los frutos del bosque (moras, arándanos...), agrega un poco de sal y aliña con el aceite de oliva a la corteza de limón.


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Vuestras sugerencias y otras aclaraciones
* En el momento de comprar la lechuga, escoge aquella que presente hojas turgentes, evitando las de hojas secas o con mataduras.

* No tengas la lechuga más de 4 o 5 días en el frigorífico, ya que sus hojas se marchitarán rápidamente.

* Si introduces la lechuga en una bolsa de plástico, facilitarás su correcta conservación.