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Iniciativas de bicicletas de transporte en Barcelona

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actualizado: 
11/11/2011
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Tanto la crisis económica como la ambiental (especialmente la mala calidad del aire atmosférico en las ciudades) están impulsando el uso de la bicicleta como sistema de transporte. Algunas ciudades disponen de Planes Directores de Movilidad Ciclista (caso del plan de Vitoria-Gasteiz, Sevilla, Barcelona, etc.).

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Reparto de frutas con triciclo.

Los planes de movilidad ciclista pretenden incrementar el uso de la bicicleta sustentándose sobre el desarrollo de infraestructuras ciclistas adecuadas y propuestas para evitar y resolver los conflictos a los que se enfrenta la bicicleta frente a otros medios de transporte.

La clave de estos planes radica en incrementar los carriles bici, las plazas de parking, pacificar zonas urbanas con baja velocidad (30 kmh máximo), facilitar el compartir los carriles bus y dotarse de una normativa de circulación viaria que realmente favorezca el uso seguro de la bicicleta.

Lamentablemente, en algunas ciudades, el dinero de inversión destinado a un incremento de la movilidad ciclista bien planificada  se lo ha tragado literalmente la bicicleta pública implantada con mal criterio (modelo bicing Barcelona, que es caro, de baja calidad y que se asemeja más a una atracción que a un verdadero complemento de transporte modal).

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Reparto de paquetería combinando un triciclo con una furgoneta.

La bicicleta todavía no se ha visto como una solución cuantificable para atajar los problemas ecológicos de las ciudades (ruido, calidad del aire) sino más bien como una anécdota que por razones coyunturales y de imagen políticamente correcta hay que atender.

Uno de ámbitos en los que la bicicleta puede dar un gran salto es en el sector del transporte de mercancías en entornos urbanos. En este sentido hay experiencias de gran éxito en otras ciudades como la de la empresa La Petit Reine en Francia. Este modelo, aunque sin el éxito allí alcanzado se intenta abrir paso en ciudades como Donostia y Barcelona. En este caso el vehículo es un triciclo con apoyo eléctrico al pedaleo de gran capacidad de volumen. Por el contrario es pesado y eso comporta un mayor desgaste del mismo, aunque muy maniobrable.

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Venta ambulante de fruta cortada durante el verano en el litoral de Barcelona con un triciclo.

En el mundo de los triciclos existen diferentes fabricantes que hace tiempo que apuestan por esta tipología de vehículo a pedales. Hace seis años, la Fundación Tierra utilizó por primera vez unos triciclos de transporte para una campaña de educación ambiental de lucha contra el cambio climático. Un obstáculo infranqueable fue que la normativa de paisaje urbano de Barcelona impide que, salvo los autobuses públicos urbanos, ningún otro vehículo pueda llevar publicidad. Eso, cortó que el ejemplo de aquella iniciativa pudiera extenderse. Además el propio ayuntamiento de Barcelona tiene una encotillada normativa que no facilita que ningún triciclo pueda servir de punto de venta, aunque, puntualmente ha habido algunas autorizaciones limitadas. 

El transporte en triciclos de mercancías es realmente una alternativa, aunque si se pudiera complementar con publicidad haría más competitivo el sistema. Dado que se trata de vehículos vistosos, poder colocarles publicidad es un complemento. Sin embargo, algunos fabricantes ofrecen ya triciclos de transporte mucho más económicos y aunque con menos capacidad son competitivos, simplemente, como medio de transporte. Dentro de los cascos urbanos el reparto de paquetería de pequeño tamaño en triciclo es mucho más operativa que las furgonetas convencionales con motor térmico.

La cuestión es que algunos emprendedores han adquirido un triciclo y ofertan sus servicios a empresas de transporte. Bicicleta y emprendedor se convierten en una unidad de negocio como en su día lo pudo ser la mensajería urgente en bicicleta. Una forma ecológica de estimular la economía local.

Los triciclos de transporte pueden abrir una nueva opción para las ciudades. Lamentablemente, no todos los ayuntamientos están por la labor para facilitar que se implanten este tipo de iniciativas que tienen no sólo un interés económico, sino también ambiental.

El reparto de paquetería que ofrece la microempresa barcelonesa Vanapedal. Foto: Vanapedal.

Hace tiempo se hicieron experimentos usando triciclos para la limpieza urbana. Pero, las furgonetas eléctricas les ganaron la partida porque aunque son mucho más caras (tanto de adquisición como de mantenimiento) no cuestionan el status quo.

El diseño de triciclos ligeros para el transporte abre nuevas posibilidades para su mayor implantación. La fabricación de este tipo de vehículos puede y debe ser local, lo que seria también una forma de estimular la economía productiva. Pero, nuevamente, aquí las administraciones públicas tampoco están por la labor. Las ayudas públicas se centran en el coche híbrido y eléctrico; no cuestionan a las grandes corporaciones energéticas celosas de no perder consumidores de kilowatios.

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Muestra de bicis de la actividad iBici en la Universidad Autónoma de Barcelona.

La economía ecológica exige cambios radicales y la bicicleta como sistema de transporte es uno de ellos. La creación recientemente de una asociación de tiendas que quieren impulsar la calidad en la bicicleta como sistema de movilidad es una apuesta importante. La bicicleta o el triciclo se convierten en herramientas útiles para la calidad de vida urbana cuando sus prestaciones cumplen con estándares que las convierten en fiables y de bajo mantenimiento.

Empiezan a germinar los emprendedores verdes que van por delante de la visión política. Sería interesante que en tiempos de crisis la administración tuviera la sensibilidad para dar el apoyo que corresponde a cualquier sistema de transporte basado en los pedales ya que conlleva un gran beneficio socioeconómico y ambiental colectivo. Un triciclo de transporte más es una furgoneta contaminante menos. Este es el camino a seguir.

 

Reportaje elaborado por el equipo de redacción de terra.org. Fotos: Fundación Tierra si no se especifica la autoría.