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La agricultura ecológica gana la batalla a los “falsos bio”





Enero, 2006. El Estado español llevaba años saltándose a la torera el Reglamento CEE núm. 2092/91 sobre la producción agraria biológica, reforzado por el reglamento 1804/99 y la Directiva 2000/13/CE relativa a la aproximación de las legislaciones de los estados miembros en materia de etiquetaje y no intervenía en la galopante carrera de la industria alimentaria creando marcas de productos con los prefijos “bio” y “eco” para simplemente confundir al consumidor. El tema adoptó un nuevo cariz cuando en julio de 2001 la Comisión Europea inició el procedimiento de infracción contra el Estado español. La movilización social y legal de las entidades que defienden la agricultura ecológica como la Fundación Vida Sana, Unió de Pagesos, la Organización de Consumidores y Usuarios de Catalunya, OCUC, y la Coordinadora de Cooperativas de Consumidores de Productos Ecológicos y  Ecoconsum fue clave para que la Unión Europea atajase la larga burla del gobierno español en este tema.

La espoleta en el asunto de los llamados falsos bio estalló cuando el 11 de mayo 2001, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto 506/2001 (publicado en BOE núm. 126 de 25 de mayo de 2001) para que el término BIO se pudiera utilizar indiscriminadamente en los alimentos que no son biológicos (es decir, producidos sin productos químicos ni pesticidas, sin aditivos ni conservantes, y sin manipulación genética). Este Real Decreto fue denunciado por el 100% del sector de la producción agraria y ganadera biológica/ecológica por contravenir el marco legal europeo y ser abusivo y que suponía una serie amenaza para el mercado nacional y de exportación de los productos biológicos/ecológicos españoles.  

El Consejo de Ministros del 30 de diciembre 2005 aprobó el REAL DECRETO 1614/2005, de 30 de diciembre (publicado en el BOE núm. 2 de 3 de enero 2006), por el que se modifica el Real Decreto 1852/1993, de 22 de octubre, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios. La modificación del Real Decreto 1852/1993, sobre producción agrícola ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios, que pone fin a los 'falsos bio' y vuelve a proteger los términos 'biológico' y 'orgánico', así como 'bio' en exclusiva para la producción ecológica que el gobierno del PP había impulsado con el Real Decreto 506/2001 que contravenía el derecho comunitario.

Este aprobación del Gobierno de Zapatero responde a la sentencia dictada por el Tribunal Europeo contra el Estado español del pasado 14 de julio instando a no saltarse el derecho comunitario e impedir el uso de los prefijos “bio” y “eco” en productos que no procedan de la agricultura ecológica. Productos de multinacionales como Danone, pero también de empresas nacionales como Leches Pascual, Biocentury, etc. venían utilizando el prefijo “bio” en varios de sus productos de forma impune. De todas maneras se concede un plazo de prórroga hasta el 1 de julio 2006 para aquellas marcas que tenían registrado algún producto con el término “bio” antes de la aprobación de la normativa europea (22 de julio de 1991). Es el caso del grupo Danone, que la había registrado en 1987. Sin embargo, esta marca ya ha empezado a sustituir el prefijo “bio”. Aproximadamente son unos 50 los productos afectados que deberán cambiar sus denominaciones.



La campaña contra los falsos bio ha logrado un éxito rotundo. Ahora la administración debe hacer cumplir la Ley


Algunas marcas ya han empezado a susbtituir los productos BIO por otro nombre




Como consecuencia del estado de confusión creado en los últimos años por el Gobierno español, éste, a través del Ministerio de Agricultura pondrá en marcha durante el 2006 una campaña de publicidad valorada en 2 millones de euros para situar de nuevo el término 'bio' en el mercado agroalimentario y en la mente de los consumidores como un producto ecológico y disipar la confusión generada entre los consumidores por el mal uso de este término. La producción biológica española ve reconocido con este Real Decreto su dilatado esfuerzo y lucha para conseguir que se respeten los términos ecológico, biológico y orgánico en los productos que realmente lo son tal como marca el Reglamento Comunitario de la Producción Ecológica.