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La batalla de Barcelona por el clima

Las organizaciones ecologistas internacionales toman Barcelona en una semana clave para la lucha contra el cambio climático.
 
350 raciones de chocolate de comercio justo e ingredientes de la agricultura ecológica elaboradas con la cocina solar parabólica se repartieron en el Día Internacional de Acción Climática en Barcelona.
 
Dos armas para la lucha contra el cambio climático: las bicicletas y las tecnologías solares, en uno de los actos de 350 en Barcelona.
 
Los mástiles del buque insignia de Greenpeace escondidos en la inmensidad del Puerto de Barcelona
 
La ciudad de los muertos y la ciudad dormitorio  para los cuales el cambio climático supone una amenaza real a sus vidas, la de toda la ciudadanía.
 
Octubre, 2009. Los próximos días Barcelona (del 2 al 6 de noviembre) se llenará de delegados de más de un centenar de países para debatir el último texto que deberá ser aprobado en Copenhague en la Conferencia de las Partes (COP15) del 7 al 18 de diciembre 2009. La Conferencia de Barcelona cogerá la negociación del texto resumen de la séptima sesión del grupo de trabajo AWG-LCA (Grupo de trabajo especial sobre la cooperación a largo plazo en el marco de la Convención) y la novena sesión del grupo de trabajo AWG-KP (Grupo de trabajo especial sobre los nuevos compromisos de las partes con arreglo al Protocolo de Kioto).
 
350 ppm: el nivel seguro de CO2 en la atmósfera
Hace unos trescientos años la civilización humana occidental empezó a quemar petróleo y carbón. Hasta aquella fecha la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se estimaba en unas 275 ppm, sin embargo, a mediados de los año ochenta ya alcanzamos las 350 ppm y hoy en pleno crecimiento exponencial ya alcanza las 389 ppm y se calcula que a partir de las 450 ppm los riesgos ambientales pueden ser letales para nuestra civilización.

Recordemos que el CO2 es imprescindible para atrapar el calr en al atmósfera y que nuestro planeta sea un lugar ni demasiado frío ni demasiado caliente para el desarrollo de la vida en la Tierra. Así mismo, en los últimos 400.000 años la concentración de dióxido de carbono ha oscilado sólo entre 180 y 300 ppm. Con la experiencia climática de la temperatura media del planeta estudiada por científicos de todo el planeta sabemos que hay una correlación entre el nivel de CO2 en la atmósfera y el clima terráqueo. Como afirma el experto Dr. James Hansen de la NASA "sí la humanidad desea que nuestro plnaeta siga siendo el mismo en que se desarrollaron las civilización  y al cual está adaptado la vida en la tierra, las pruebas paleoclimáticas y el cambio climático actual sugieren que el CO2 tendrá que ser reducido desde las actuales 389 ppm hasta no más de 350 ppm".

Las denuncias sobre los riesgos del calentamiento global por parte de los científicos que Naciones Unidas agrupó en el llamado Panel Intergubernamental de Expertos del Clima son unánimes. Los efectos del incremento de gases atmosféricos con efecto invernadero ya pueden apreciarse por todo el planeta: los glaciares se derriten, los fenómenos meteorológicos extremos se incrementan, las sequías se hacen más pertinaces, el nivel de acidea de los oceános aumenta. De ahí la necesidad de tomar decisiones que permitan corregir el vertido masivo de gases de efecto invernadero y por tanto reducir sus emisiones. En este punto los científicos advierten de que hay que tomar medidas drásticas de reducción, mientras que los gobiernos son temerosos de que nada cambie en el modo de vida actual basado en los combustibles fósiles por presión de las industria del sector. Y sin embargo, mientras, las evidencias sobre el calentamiento global se acumulan y de ahí que la próxima conferencia del clima COP15 sea vista como una nueva oportunidad para dar un golpe de timón a la política de la lucha contra el cambio climático que permita no sólo detener el incremento exponencial de emisiones sino darle marcha atrás.
 
Muchos actos pero poca participación
El pasado 24 de Octubre se celebró el Día Internacional de Acción Climática. En todo el mundo muchas entidades ambientales organizaron actos de sensibilización. La plataforma 350.org coordinó la difusión de una buena parte de mismas. En Barcelona hubo diversos actos de debate en el Centre d’Art Santa Mònica así como en otros lugares. Por la mañana en un día soleado y frente al mar Intiam Ruai y la Fundación Tierra prepararon 350 raciones de chocolate elaborado con cocinas parabólicas que fueron repartidas junto a madalenas ecológicas entre los participantes a la bicicletada y patinada popular que partió de este punto para recorrer las calles de la ciudad. Por la tarde la coordinadora Tanquem les nuclears (Cerremos las nucleares) presentaron el DVD que recupera la memoria histórica del accidente en la central nuclear de Vandellós el 19 de octubre de 1989. Veinte años después no podemos olvidar lo que pudo ser el más grave accidente del parque nuclear español y que terminó con el cierre definitivo de la misma. Durante el acto la Delegada en Cataluña de Greenpeace, Anna Rosa Martínez, afirmó que "las condiciones de baja seguridad que existían en aquel momento y la connivencia del Consejo de Seguridad Nuclear con los gestores de las centrales nucleares que provocó el grave accidente siguen vigentes; por esta razón hay que seguir vigilantes y sobre todo seguir luchando por el cierre de todas las centrales atómicas". Por su parte, el representante de Ecologistas en Acción, Eloi Nolla, recordó que "sólo la presión popular facilitó que el Consejo de Seguridad Nuclear tomara la decisión de cerrar Vandellós 1, ya que la propietaria de la misma quería ponerla nuevamente en marcha a cargo del impuesto de la moratoria nuclear". En todos estos actos y otros celebrados en otras ciudades españolas, se pudo constatar que la participación de la ciudadanía fue más bien baja. Al día siguiente, el domingo 25 de octubre, ninguno de los rotativos importantes del país no reseñan ninguna actividad del Día Internacional de Acción Climática. Y es que a pesar de que el cambio climático es ya un atentado global reina la tranquilidad como si nada estuviera ocurriendo.
 
Los ecologistas afilan las herramientas
Por la tarde-noche, en el barco insignia de Greenpeace, el velero Rainbow Warrior, se concentraban directivos internacionales de esta organización que desembarcarán durante estas semanas en Barcelona para ejercer de lobby. El barco estaba atracado en un lugar apartado del Puerto de Barcelona para pasar desapercibido.

Otras organizaciones a estas horas también han aterrizado en Barcelona pues, aunque la sensación es que si bien en esta conferencia previa a Copenhague casi todo ya está zanjado, los ecologistas y Naciones Unidas pretenden aprovechar la misma para que se convierta en una excusa para la sensibilización ambiental de la población. Y es que los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático está afectando a todos los ecosistemas del planeta.

Por su parte Greenpeace un día antes (23 de octubre) ya lanzó a sus escaladores al obelisco de la Puerta de Europa en Madrid para pedir a Zapatero que actúe contra el cambio climático. Y es que el próximo día 29 de octubre, en el Consejo europeo  se fijará la postura de la UE ante la cumbre del clima de Copenhague, el Presidente del Gobierno defienda una posición coherente con la ciencia, en lo que respecta a la reducción de emisiones, justa respecto de la responsabilidad histórica y la capacidad de las naciones, y vinculante para todos los países. Sin embargo, el pasado día 20 de octubre los ministros de economía no consiguieron ningún acuerdo sobre la cantidad de dinero que la UE debe aportar a los países en desarrollo para que estos puedan adaptarse y combatir el cambio climático. Al día siguiente, sus homólogos de medio ambiente tampoco consiguieron alinear sus propuestas con las recomendaciones científicas respecto a la reducción de emisiones.

Así las cosas deberán ser los jefes de Estado, el próximo 29-30 de octubre en Bruselas, quienes tomen la última palabra. José Luis Rodríguez Zapatero dispone, por lo tanto, de la última oportunidad para demostrar que hace algo para conseguir que la propuesta que la UE lleve a Copenhague en diciembre a la cumbre del clima sea, como mínimo, la propuesta de países como Reino Unido, Bélgica, Holanda, Suecia y Dinamarca. Ellos apuestan por reducciones del 30% para 2020, respecto a los niveles de 1990, de manera unilateral y no condicionada. Rodriguez Zapatero, según Greenpeace, no sólo debe acatar lo que la UE decida, sino que tiene que dar un paso al frente y liderar una propuesta, como la de Noruega con un compromiso unilateral de reducir un 40% las emisiones.
 
Compromisos insuficientes
Los Gobiernos apresados por las grandes cooperaciones multinacionales no se atreven a mover ni un ápice para impulsar las energías renovables, la eficiencia energética y la reconversión industrial, especialmente, de la industria automobística para que se sume a la ola verde las energías renovables y a un nuevo modelo socioeconómico basado en la frugalidad y no el consumismo desaforado actual. Sin embargo, los gobiernos participantes en la negociación del Protocolo de Kyoto acordaron el llamado Plan de acción de Bali el cual establece en su decisión 1/COP13 que debe iniciarse un proceso global que permita la aplicación plena, eficaz y sostenida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático mediante una cooperación a largo plazo que empiece a partir de la conclusión de la COP13, para llegar a un acuerdo mundial de lucha contra el cambio climático más allá del 2012 en la COP15 de Copenhague en diciembre de 2009. En la actualidad, se encuentra en una fase de intensa negociación para definir un acuerdo de futuro en la COP15 de Copenhague, para después del 2012, que pueda incluir a todos los países de forma significativa, tanto los de economía más desarrollada como los Estados Unidos, Japón, Canadá, Australia o la UE, pero también los países en vías de desarrollo económico como Sudáfrica, Brasil, México, la India o China. Las sucesivas decisiones adoptadas por las COP en sus períodos de sesiones constituyen el conjunto de normas para la aplicación práctica y eficaz de la Convención.

Por su parte la Unión Europea adoptó en diciembre de 2008 una política integrada de cambio climático y energía que incluye unos ambiciosos objetivos para el 2020. Su intención es llevar Europa hacia un futuro sostenible, con una economía baja en carbono y con un consumo más racional. Para conseguirlo propone:
    •    Reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (30% si se alcanza un acuerdo internacional)
    •    Reducir un 20% el consumo de energía mejorando el rendimiento energético
    •    Conseguir atender el 20% de nuestras necesidades energéticas con energías renovables.

Pero, todos los expertos señalan sin embargo que pese a que la propuesta de la Unión Europea puede parecer una propuesta valiente no se adapta a las necesidades reales de reducción. Aunque otros países desarrollados como Estados Unidos, China, India, Brasil, etc. tienen previsiones más ténues. El propio Gobierno de Estados Unidos, que por el momento, no toma protagonismo en el compromiso de reducción, reconoce que “Si no hacemos algo respecto al cambio climático, las cosas van a volverse mucho peores”.
 
Las propuestas para la supervivencia
Cada vez hay más evidencias de la necesidad de cambiar el modelo socioeconómico planetario si realmente queremos reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. En este sentido, ya se habla de reducciones de un mínimo del 50 % para antes del 2020 y alcanzar una reducción de entre el 80 y el 90 % para el 2050. Disponemos de la tecnología necesaria para hacerlo posible. Aunque quizás sea hora de que iniciativas como la Guerrilla Solar se extiendan por todo el planeta. Sólo es cuestión de saber si todavía estamos dispuestos a hacer algo posible y razonable, en el sentido científico, para poder mitigar este peligro en el mundo de forma significativa. Como afirma George Monbiot "es hora que tengamos las agallas de nombrar el problema. No es sexo, es el dinero. No son los pobres, son los ricos".