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La economía global continúa creciendo alimentada por el desarrollo asiático




La economía global continúa creciendo alimentada por el desarrollo asiático
Alerta 10 - 2006

La economía mundial creció un 4.9 % en el 2005, descendiendo levemente del pico de 30 años que alcanzó el 5.3 % en el 2004. Conduciendo esta expansión están China, creciendo un 10.2 % y la India con un 8.5 %. Este rápido crecimiento reciente es la continuación lógica de la expansión económica de la última mitad de siglo. El producto bruto mundial, el valor total de todas las mercancías y los servicios producidos, ha aumentado desde los 7 billones de US$ en 1950 a 61 billones de US$ en el 2005, basado en la paridad de poder adquisitivo (PPA). La renta anual por persona aumentó desde los 2.923 US$ a 9.440 US$ durante este período. Las proyecciones para el periodo 2006 y 2007 muestran un crecimiento sostenido de cerca del 5 %.


Los altos precios del petróleo y el consumo global, excediendo los 82 millones de barriles por día, alimentaron un fuerte desarrollo económico en los países exportadores de petróleo en el 2005


En Australia la sequía severa del 2006 se prevé que reduzca la cosecha actual de trigo casi a la mitad.


La notable recesión en las ventas de autos en EEUU se acentuaron con la expiración de los programas de incentivos al comprador y el incremento de los precios de la gasolina


En los extremos del desequilibrio económico mundial, las 500 personas más ricas tienen una renta combinada mayor que los 400 millones más pobres



 El crecimiento rápido en el Asia en desarrollo está alimentando el crecimiento actual. La economía de China de 9.4 billones de US$ continuó ampliándose en el 2005. El crecimiento del país de un 10.2 % fue el más rápido de la última década y medio punto porcentual por encima del promedio de 9.7 % desde 1980. El crecimiento de 8.5% de India fue generado por el incremento de las exportaciones y la fabricación, y por el sector de servicios. En otras áreas de Asia, las nuevas economías industrializadas de Corea del Sur, Taiwán, Hong-Kong y Singapur, se expandieron un 4.5 %, descendiendo del 5.9 % del 2004. Japón, la tercera economía mayor del mundo, creció un 2.6 %, la tasa más rápida de la década pasada, alimentada por el incremento de empleo, la fuerte demanda interna y el crecimiento de la exportación.

En los Estados Unidos, que generan una quinta parte de la economía mundial, el crecimiento frenó hasta el 3.2 % en 2005. Casi un punto más lenta que en 2004, esta tasa era aproximadamente igual al promedio de crecimento económico durante la década pasada. Un crecimiento más fuerte fue obstaculizado por un cuarto trimestre lento, debido en parte a una notable recesión en las ventas de autos a la vez que expiraban los programas de incentivos al comprador y los precios de la gasolina, ya altos, se elevaban tras la desgracia del huracán Katrina. El enfriamento del fuerte mercado interno en 2006, junto con los altos precios de la energía, probablemente contendrá el crecimiento futuro a corto plazo.

La economía australiana también creció lentamente, ampliándose solamente un 2.5 %, un punto completo más bajo que su promedio de diez años de 3.6 %. La sequía severa del 2006 se prevé que reduzca la cosecha actual de trigo casi a la mitad, lo que probablemente también reducirá el crecimiento de este año.

En la Unión Europea, el débil consumo del mercado interior, las condiciones desfavorables del mercado de trabajo y los altos precios del petróleo condujeron a un lento crecimiento de 1.8 % en el 2005. De hecho, Alemania, Francia y Portugal crecieron menos del 1.5 % cada uno, y el Reino Unido creció apenas un 1.9 %. El centro de Europa y la Europa del Este experimentaron un claro crecimiento del 5.5 % en 2005, debido a la demanda interior y a las exportaciones continuadas y fuertes.

Mientras tanto, el crecimiento en Rusia, Ucrania, Kazakhstán, Bielorusia y Turkmenistan frenó desde el 8.4 % en 2004 a un 6.5 % en 2005. El crecimiento fue constreñido por un sector de energía lento, por la agitación política e incertidumbres económicas.

La economía de América latina creció un 4.3 % en el 2005. Argentina y Venezuela, que crecían más de dos veces más rápido que el promedio continental, lideraron el grupo con un crecimento de más del 9 % cada una. La fuerte demanda global para materias primas, particularmente los productos agrícolas de Argentina y el petróleo de Venezuela, mantuvieron a flote estas economías de exportación. Los débiles sectores agrícolas y de fabricación obstaculizaron la economía mexicana de 1.1 billón, que creció apenas un 3 %. La débil demanda interior y la escasa inversión retardaron el crecimiento en Brasil al 2.3 %.

Los altos precios del petróleo y el consumo global, excediendo los 82 millones de barriles por día, alimentaron un fuerte desarrollo económico en los países exportadores de petróleo. El output económico en Oriente Medio creció un 5.7 % en 2005. Las economías de Arabia Saudita y de Kuwait, que registraron los mayores incrementos de producción petrolífera de la región, crecieron un 6.6 y 8.5 % respectivamente.

Mientras tanto, las economías de los países exportadores de petróleo en África gozaron de un crecimiento del 7.4 %. Con una producción petrolífera que creció un 26 %, la economía de Angola de 43.000 millones aumentó un 21 %, la tasa más rápida en el continente. El mayor productor de petróleo de África, Nigeria, creció un 7 %. La economía africana en su totalidad creció un 5.4 % en 2005, estimulada no solamente por los altos precios del petróleo sino también por los fuertes precios de materias primas no-combustibles, como los metales y el café. Globalmente, los precios de materias primas no-combustibles crecieron un 10 % en el 2005, liderados por un aumento del 26 % en los precios de los metales. 

Desequilibrio y desigualdades en la economía mundial
Uno de los aspectos más llamativos de la economía global actual es el crecimiento rápido del desequilibrio económico internacional. Con una gran factura de importación, Estados Unidos agregaron en promedio más de 2.000 millones de US$ al día a su déficit fiscal, acumulando un déficit económico igual al 6 % de su PIB en 2005. Mientras tanto, 6 países funcionaron con superávits de presupuesto excediendo los 50.000 millones de US$, con Japón y China excediendo los 160.000 millones de US$. Este crecimiento de desequilibrios, debido en gran parte al financiamiento internacional de la deuda de Estados Unidos, puede crear inestabilidad en la propia economía mundial.

La economía global también está plagada con desigualdades. El rango del PIB por cápita oscila desde menos de 600 US$ anuales en Malawi a más de 40.000 US$ en Irlanda, Estados Unidos y Noruega. Mientras el mundo está experimentando un crecimiento constante, mucha gente todavía vive en la pobreza profunda. Según el Human Development Report 2005 de Naciones Unidas, mientras el 20 % de la gente del mundo vive con menos de 1 dólar al día, otro 20 % vive en naciones donde la gente no piensa dos veces en gastarse 2 dólares por un cappuccino. En los extremos de este desequilibrio, las 500 personas más ricas del mundo tienen una renta combinada mayor que los 400 millones más pobres.

Estas desigualdades se encuentran no solamente entre países sino también dentro de ellos. En China, por ejemplo, el residente urbano medio gana más de tres veces lo que gana un granjero tradicional, y este boquete entre lo urbano y lo rural se está ensanchando. En Brasil, el 10 % más rico de la población poseen casi la mitad de la renta del país, mientras que el 10% más pobre tienen menos del 1 %. Estas diferencias de renta cada vez mayores hacen difícil que el desarrollo económico contribuya a la reducción de la pobreza.

Los costes ambientales aumentan el PIB
A nivel más amplio, el crecimiento del PIB exagera el progreso porque incluye costes perjudiciales, tales como los asociados a las emisiones contaminantes y no explica el daño a largo plazo a los sistemas naturales que conforman los fundamentos de nuestra economía global. Los niveles del agua descienden, aumentan los niveles de carbono atmosférico, los bosques se reducen, los desiertos crecen y la quiebra de las industrias pesqueras, están entre las tendencias que indican que nuestro modelo económico actual no puede sostener este progreso indefinidamente.

El crecimiento de la economía global, aunque aparentemente robusta, oculta la inestabilidad de nuestros desequilibrios internacionales que las crecientes diferencias de renta dentro de los países. Estas desigualdades harán más difícil que la gente supere la pobreza y que los Estados débiles salgan adelante. Pasar por alto la destrucción de los soportes ambientales debilitará la economía. Esto, combinado con desigualdades cada vez mayores, alimentará el malestar social y eventualmente podría minar la propia economía global.

Evolución del Producto Bruto Mundial entre 1950 y 2005 en billones de dólares americanos del 2005. Fuente: IMF (International Monetary Fund) y WorldWatch Institute. Compilado por Earth Policy Institute.

Evolución del Producto Bruto Mundial por cápita entre 1950 y 2005 en dólares americanos del 2005. Fuente: IMF (International Monetary Fund), UN (United Nations, World Population Prospects: The 2004 Revision, New York: 2005) y WorldWatch Institute. Compilado por Earth Policy Institute.
Elizabeth Mygatt - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org



actualizado: 
06/10/2006
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