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La fusión de los hielos podría provocar oleadas masivas de refugiados climáticos




La fusión de los hielos podría provocar oleadas masivas de refugiados climáticos
Alerta 23 - 2009
A medida que la tierra se calienta, la fusión de las dos mayores masas de hielo de la Tierra – la Antártida y Groenlandia – podría elevar el nivel del mar enormemente. Si la capa de hielo de Groenlandia se derritiera, el nivel del mar aumentaría 7 metros (23 pies). La fusión de la capa de hielo del oeste antártico elevaría el nivel del mar en 5 metros (16 pies). Pero incluso una fusión parcial de estas masas de hielo tendrá un efecto dramático sobre la subida del nivel del mar. Los principales científicos están observando que las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) sobre una subida del nivel del mar durante este siglo de 18 a 59 centímetros son ya obsoletas y que una subida de 2 metros durante este tiempo está dentro de las posibilidades.


En las regiones que rodean el ártico, incluyendo Alaska, Canadá occidental, y Rusia del este, las temperaturas del invierno han subido ya 3-4 grados centígrados (4-7 grados Fahrenheit) durante la última mitad del siglo pasado.


Varios estudios recientes divulgan que la fusión de la masa de hielo de Groenlandia se está acelerando, a un ritmo que se ha triplicado durante varios de los últimos años, ya que el efecto se retroalimenta de manera positiva.


634 millones de personas viven a lo largo de costas o por debajo de los 10 metros sobre nivel del mar, en lo que llaman la zona costera de baja elevación (Low Elevation Coastal Zone).



Uno de los países más vulnerables es Bangladesh con 62 millones de potenciales refugiados ambientales, que serían forzados a mudarse hacia el denso interior junto con los 97 millones de vidas que habitan las tierras más altas.




Octubre, 2009. La tarea de determinar las perspectivas de la capa de hielo de Groenlandia comienza con la observación del calentamiento de la región ártica. Un estudio de 2005 realizado por el equipo del Arctic Climate Impact Assessment (ACIA), un grupo internacional de 300 científicos, concluyó que el ártico se está calentando casi dos veces más rápidamente que el resto del planeta. Se encontró que en las regiones que rodeaban el ártico, incluyendo Alaska, Canadá occidental, y Rusia del este, las temperaturas del invierno han subido ya 3-4 grados centígrados (4-7 grados Fahrenheit) durante la última mitad del siglo pasado.

Como testimonio ante el Comité de Comercio del Senado de los E.E.U.U., Sheila Watt-Cloutier, una Inuit que hablaba en nombre de los 155.000 Inuits que viven en Alaska, Canadá, Groenlandia, y la Federación Rusa, describió su lucha para sobrevivir en el rápidamente cambiante clima ártico como una “instantánea de lo qué está sucediendo al planeta.” Describió el calentamiento del ártico como “un acontecimiento que definirá la historia de este planeta.”

El informe del ACIA describió cómo el retroceso del hielo marino tiene consecuencias devastadoras para los osos polares, cuya misma supervivencia podría estar en juego. Un informe subsecuente indicó que los osos polares, luchando para sobrevivir, están dando llegando al canibalismo. También están amenazadas las focas que habitan las regiones heladas, una fuente básica de alimento para los Inuit.

Una fusión que se retroalimenta
Desde este informe en 2005, hay nuevas evidencias de que el problema es peor de lo que se pensó previamente. Un equipo de científicos del Centro de datos nacional de la nieve y del hielo (National Snow and Ice Data Center) y del Centro nacional para la investigación atmosférica (National Center for Atmospheric Research) concluyó que el hielo se está derritiendo mucho más rápidamente que en las predicciones de los modelos del clima. Encontraron que entre 1979 y 2006 el retroceso del hielo marino en verano se aceleró hasta un 9.1 por ciento cada década. En 2007, el hielo marino ártico encogió alrededor del 20 por ciento por debajo del registro anterior en 2005. Esto sugiere que el mar podría quedarse sin hielo mucho antes del 2050, la fecha más temprana proyectada por el IPCC en su informe de 2007. Actualmente algunos científicos piensan que el Océano ártico podría quedarse sin hielo en verano hacia el 2030, si no antes. La científica Julienne Stroeve observó que el retroceso del hielo marino ártico podría haber alcanzado “un punto de inflexión que podría accionar una cascada de cambios en el clima que alcanzara las regiones templadas de la tierra”.

Los científicos son conscientes de que los “ciclos de retroalimentación positiva” podrían estar empezando a producirse. Este término se refiere a una situación en la que una tendencia ya en curso comienza a reforzarse. Dos de estos mecanismos potenciales de retroalimentación preocupan especialmente a los científicos. El primero, en el ártico, es el efecto del albedo. Cuando la luz del sol que llega a la tierra alcanza el hielo en el Océano ártico, hasta el 70 por ciento de esa luz se refleja nuevamente hacia el espacio. Solamente el 30 por ciento se absorbe como calor. A medida que el hielo ártico marino se derrite, sin embargo, y la luz del sol alcanza más superficie de agua abierta, mucho más oscura, sólo el 6 por ciento se refleja nuevamente hacia el espacio y el 94 por ciento se convierte en calor. Esto puede explicar la aceleración del retroceso del hielo marino ártico y del aumento de la temperatura a nivel regional que afecta directamente a la masa de hielo de Groenlandia.

Si todo el hielo del Océano ártico se derrite, no afectará el nivel del mar porque el hielo ya se encuentra en el agua. Sin embargo, sí provocará una región ártica mucho más caliente a medida que una mayor parte de la luz incidente del sol se absorbe como calor. Esto requiere una preocupación especial porque Groenlandia está situada en gran parte dentro del Círculo Polar Ártico. A medida que la región ártica se calienta, la capa de hielo de la isla – de hasta 1,6 kilómetros (1 milla) de grosor en algunos lugares- se comienza a derretir.

El segundo mecanismo de retroalimentación positiva también tiene que ver con la fusión del hielo. A medida de que la superficie de una capa de hielo comienza a derretirse, parte del agua generada se filtra hacia abajo a través de las grietas en el glaciar, lubricando la superficie entre el glaciar y la roca debajo de ella. Esto acelera el avance del glaciar y la formación de icebergs en el océano circundante. El agua relativamente caliente que atraviesa el glaciar también lleva el calor superficial a más profundidad en la capa de hielo de una manera más rápidamente de lo que lo haría la transmisión de calor por simple conducción.

Varios estudios recientes divulgan que la fusión de la masa de hielo de Groenlandia se está acelerando. Un estudio publicado en la revista Science en septiembre de 2006 informaba de que el índice de derretimiento del hielo en la extensa isla se había triplicado durante varios de los últimos años. En octubre de 2006, un equipo de científicos de la NASA divulgó que el avance de los glaciares hacia el mar se aceleraba. Eric Rignot, glaciólogo en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, dijo, “nada de esto forma parte de las predicciones de los modelos numéricos, y por lo tanto todas las proyecciones de la contribución de Groenlandia a [la subida de] el nivel del mar se hallan muy por debajo de la realidad”.

En el otro extremo de la tierra, la capa de hielo antártica de 2 kilómetros de grosor, que cubre un continente de unas dos veces el tamaño de Australia y contiene el 70 por ciento del agua dulce del mundo, también está comenzando a derretirse. Las plataformas de hielo que se extienden desde el continente hacia los mares circundantes están comenzando a romperse a una velocidad alarmante.

En mayo de 2007, un equipo de científicos de la NASA y la universidad de Colorado divulgaron datos obtenidos por satélite que mostraban una amplia fusión de la nieve en el interior de la masa de hielo antártica sobre un área del tamaño de California. Konrad Steffen, uno de los científicos implicados, observa, “La Antártida ha mostrado entre poco y ningúún calentamiento en el pasado reciente, a excepción de la península antártica, pero ahora grandes regiones están mostrando las primeras muestras de los impactos del calentamiento.”

La huida de las costas inundadas: un potencial éxodo masivo
El mundo nunca ha visto un desplazamiento potencial de gente a una escala tan masiva. Algunos refugiados podrían retirarse simplemente a tierras más alta dentro de su propio país. Otros, expuestos a una sobrepoblación extrema  en las regiones interiores de su patria - buscarían refugio en otra parte. Bangladesh, que ya es uno de los países más densamente poblados del mundo, haría frente a una concentración aún mayor: en efecto, 62 millones de sus habitantes serían forzados a mudarse hacia el interior junto con los 97 millones de vidas que habitan las tierras más altas.

No sólo algunas de las ciudades más grandes del mundo, tales como Shangai, Kolkata, Londres, y Nueva York, se verían en parte o totalmente inundadas, sino que extensas áreas de las tierras de cultivo productivas también se perderían. Los deltas de los río y los aluviones arroceros de Asia serían cubiertos por el agua salada, privando Asia de parte de su suministro de alimentos.

Finalmente, la pregunta es si los gobiernos son suficientemente fuertes como para soportar la tensión política y económica de resituar a una gran cantidad de gente a la vez que sufren pérdidas de viviendas y de instalaciones industriales. Por otro lado, la relocalización no es sólo una cuestión interna, pues una parte grande de los desplazados querrá emigrar hacia otros países. ¿Pueden los gobiernos soportar estas tensiones, o más y más países fracasarán?

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Adaptado del capítulo 3, “Raising Temperatures and Rising Seas,” en el libro de Lester R. Brown, Plan B 3.0: Mobilizing to Save Civilization (New York: W.W. Norton & Company, 2008), disponible en www.earthpolicy.org/Books/PB3/index.htm.





Lester R. Brown - Earth Policy Institute
www.earth-policy.org


actualizado: 
09/10/2009
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