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Las emisiones de gases invernadero fuera de control





Las emisiones de gases invernadero fuera de control
01 Febrero 2005. Las emisiones de gases de efecto invernadero en España están fuera de control como lo demuestra que se han incrementado en un 45% respecto a las de 1990, año de referencia para el Protocolo de Kioto. Los datos aportados por Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente sitúa las emisiones en un 3 % por encima del 2003. El acuerdo de la Unión Europea para cumplir con el Protocolo de Kioto, que entra en vigor el 16 de febrero 2005, estableció que España sólo podía aumentar sus emisiones un 15% en 2012 respecto al nivel de 1990.

Las preocupaciones del Gobierno no pueden ser más que alarmantes para todos pues afirman que en el 2005 las emisiones de gases invernadero continuarán creciendo. En 2004, la demanda eléctrica creció un 3,6%, según Red Eléctrica de España, mientras que el PIB creció un 2,6% (un dato inequívoca de la ineficiencia de nuestro sistema productivo). En enero, la demanda de electricidad fue un 15% mayor que en enero de 2004 y se disparó a consumos récords de electricidad con la oleada de frío siberiano (43.708 megavatios el día 28 de Enero 2005). La pésima calidad con que se construyen las viviendas y la ineficiencia energética crónica de nuestro país persisten ante el poderoso tentáculo del sector gasista, eléctrico y automovilístico. El problema de las emisiones es que son debidas en un 60 % a la vivienda y al transporte. El número de vehículos matriculados también pulverizó un nuevo récord de ventas en el 2004 que rebasó el millón y medio de unidades aunque luego estos usan mayoritariamente para desplazamientos de menos de 3 km.

El nuevo Código Técnico de la Edificación que se pretende aprobar para el mes de Abril 2005 y que traspone una directiva europea, obligará a aislar mejor las viviendas que se construyan y las que se rehabiliten. Sin embargo existen medidas más contundentes y de mayor amplitud para promover la eficiencia y limitar los desplazamientos en vehículos privados. Lamentablemente, las infraestructuras para colapsar más el tráfico siguen siendo una prioridad de las inversiones gubernamentales. Al final, el Gobierno obedece a los intereses de la mayoría la cual vive ajena al cambio climático por ignorancia supina y porqué no quiere apearse del consumismo exacerbado. Alguien debería poner el cascabel al gato.