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Las nucleares catalanas de mal en peor




 

Las nucleares catalanas de mal en peor


Las quejas reiteradas de los ecologistas advierten de  la inseguridad de las centrales nucleares.


Greenpeace ha realizado actos de protesta contra la seguridad de las centrales nucleares, como esta acción frente a Vandellós II.






03 Diciembre, 2007. La política de querer extender la vida útil de las centrales nucleares en España va a causar un accidente lamentable el día menos pensado. Las nucleares catalanas llevan una racha de parones técnicos nada despreciable. Si alguien todavía tiene la impresión de la seguridad de este tipo de centrales, sólo debe seguir los informes periódicos del Consejo de Seguridad Nuclear. Esta vez, el mal funcionamiento ha sido debido a cuatro de las 48 barras de control del reactor de Vandellòs II (Baix Camp), que  provocó la parada de la central nuclear. Una vez más, la gravedad de la misma será analizada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que, como es costumbre, rebaja la peligrosidad real. El fallo se produjo en el corazón del reactor, durante unas pruebas que se realizan periódicamente para cerciorarse del funcionamiento correcto de estas barras. Recordemos que Vandellòs I ya tuvo un fallo grave en 1994 que obligó a su cierre.


Fallo inaudito en las barras de control
Las barras de control son piezas que se introducen en el reactor para frenar la fisión nuclear y se extraen para aumentarla. Sin la operatividad de las mismas se pierde el control de la reacción en cadena y, por tanto, la capacidad para  detener su actividad. En la madrugada del domingo 2 de diciembre, en la mencionada prueba, se pudo comprobar que de las 8 barras de control, 4 no volvieron a ascender, lo que causó la detención automática de la planta ante este fallo. Sin embargo, además de detener el reactor, los mecanismos automáticos de la planta inundaron el núcleo con agua rica en boro, lo que remató que se activara el plan de emergencia interior en fase de prealerta. La prealerta terminó al estabilizarse el reactor, ya detenido.

Según fuentes del CSN, se calificó el incidente de "atípico". El equipo de Vandellòs II atribuyó el error a un fallo electrónico del sistema que controla las barras de control y aseguró que el incidente no supuso riesgo ni para la planta, ni para los trabajadores, ni para el exterior. Pero no pasa inadvertido que, en los últimos días, había una fuga en una de las válvulas de los generadores de vapor. Ahora la investigación se va a centrar en saber por qué han caído las barras de control.


Un peligro constante
Las nucleares Ascó I y II y Vandellòs II son las tres plantas atómicas que acumulan más incidentes en el conjunto de las españolas y son propiedad las tres de Endesa e Iberdrola, en diferente proporción. Vandellós II ya tuvo un grave incidente en el 2004. Curiosamente, a pesar de los esfuerzos de la plataforma ecologista “Tanquem les nuclears”, los diferentes grupos del Parlamento Catalán todavía dudan sobre si abren una Comisión de Investigación sobre el tema. Los grupos ecologistas denuncian continuamente la inseguridad de las centrales nucleares. El CSN ha impuesto a la planta un extenso programa de mejora para impedir situaciones de riesgo, pero estas reformas no estarán acabadas hasta el 2009 aunque, según la dirección de la central, el 85% de ellas se terminarán antes de fin de año.

Vandellòs II, en agosto del 2004, debió detener toda su actividad por el desgaste de uno de los sistemas de refrigeración, corroído por el ambiente marino, hecho que puso de manifiesto que la vigilancia sobre las centrales nucleares por parte del CSN es más que dudosa.  A pesar que el CSN dejó operar a la planta durante meses con el sistema de refrigeración corrompido, impuso en agosto de 2006 la mayor sanción de la historia nuclear española a Vandellòs II, cifrada en 1,6 millones de euros, entre otras causas por haber ocultado información. A raíz de este episodio la planta renovó su cúpula directiva.